Escudo de la ciudad

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El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

PREVENCION DEL DENGUE

A 34 AÑOS DE LAS MALVINAS

A 34 AÑOS DE LAS MALVINAS
A 34 AÑOS SON Y SERA ARGENTINAS

19 de julio- día del amigo canaya

19 de julio- día del amigo canaya
se conmenora por aniversario del fallecimiento de Negro Fontanarossa

HOMENAJE A NEGRO FONTANAROSSA

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HOMENAJE A FONTANARROSA

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martes, 21 de marzo de 2017

CRIMEN EN EL SENADO

Por Héctor N.Zinni




Los hechos en el Senado ocurrieron de esta forma. La iniciativa de Lisandro de la Torre sobre el problema de las carnes argentinas, partiendo del controvertido acuerdo Roca-Runciman, derivó en la constitución dé una comisión investigadora que debía determinar, entre otras cosas, si los precios que pagaban los frigoríficos en la Argentina guardaban relación con los que obtenían en sus ventas en el exterior. Finalmente, el organismo parlamentario produjo dos dictámenes. Uno, el de la mayoría, reconoció la existencia de una combinación monopolista en el comercio de la carne al exterior.

El otro, de la minoría, firmado por Lisandro de la Torre, fue mucho más lejos, alegando que la perpetuación de dicha política servía al interés de los frigoríficos extranjeros y contrariaba el interés nacional. El pronunciamiento del político demoprogresista argumentaba que "la industria más genuina de! suelo argentino, la ganadería, se encuentra en ruinas, por obra de dos factores principales: la acción extorsiva de un monopolio extranjero y la complicidad de un gobierno que a veces lo deja hacer y otras lo protege directamente".

Toda la dialéctica de Lisandro de la Torre se vuelca, posteriormente, en el recinto del Senado: allí lo esperan, para rebatirlo, el joven ministro de Hacienda del presidente Justo, Federico Pinedo, y el ministro de Agricultura, Luis Duhau. Las sesiones de la Cámara —están en el recinto Alfredo Palacios, Mario Bravo, Eduardo Laurencena, Robustiano Patrón Costas y Antonio Santamarina, entre otros— se han venido desarrollando por largos días en este mes de julio de 1935, un año en que, entre otros hechos —como el descubrimiento de la vitamina K por el norteamericano E. A. Dais y el dinamarqués C. Dam—, Benito Mussolini ataca a Etiopía, se incorpora a la gobernación de la provincia de Buenos Aires —tras la abrupta salida de Federico Martínez de Hoz—el doctor Manuel A. Fresco, y, la Argentina obtiene el segundo puesto en el Campeonato Sudamericano de Fútbol, detrás de Uruguay.

De la Torre zahiere implacablementea los ministros de Justo, percibiéndose el clima de la tragedia en el recinto del Senado, inusualmente desbordante de público. En el palco bandeja de la izquierda están los dos actores fundamentales de lo que ocurrirá después: Bordabehere y Ramón Valdéz Cora, víctima y victimario. El encrespamiento en el recinto ha llegado a su punto más agudo. Las expresiones "insolente", "cobarde", están en los labios de de la Torre y de Pinedo. Alfredo Palacios trata de apaciguar: "Si las injurias se siguen contestando con injurias no va a acabar este debate..

Por fin, una expresión irreproducible de Lisandro de la Torre, genera un tumulto y el desplazamiento del legislador hasta el hemiciclo donde están Pinedo y Duhau. Se advierten empujones: de la Torre y Duhau caen al piso. Las manos de más de un legislador buscan el revólver guardado en a cintura. Al acercarse el senador electo por Santa Fe, Enzo Bordabehere, con el fin de ayudar a de la Torre a incorporarse, es seguido por un individuo que se ha adelantado desde el estrado presidencial y que, por la espalda, dispara a quemarropa varios balazos. Los fogonazos del revólver del asesino espantan al público que sigue las alternativas del debate desde los palcos altos. Más de un periodista se guarece detrás de las columnas del recinto. La esposa de Federico Pinedo, presente en un palco, sufre un desmayo.1

En medio de la confusión Valdez Cora trata de escapar, dirigiéndose a la sala de periodistas del Senado, lugar hasta donde llega el vozarrón de Palacios: "¡Detengan a ese asesino.! .1". "En plena sesión del Senado sonaron cuatro tiros y cayó herido de muerte el doctor Bordabehere alcanzando una bala al ministro de Agricultura", anuncia La Nación al día siguiente, informando luego en varias páginas que a las cinco y diez de la tarde fallecía en el hospital Ramos Mejía el senador electo, que Duhau había sido herido en una mano sufriendo además la fractura de tres costillas, y que el asesino, identificado como Ramón Valdez Cora, ha sido atrapado cuando trataba de escapar del Congreso.

Otra de las consecuencias del famoso debate es el duelo entre Pinedo y de la Torre, quienes han intercambiado duras frases en momentos previos al asesinato de Bordabehere. El lance, que es a pistola, se registra a las 8.27 de la mañana del 25 de julio en terrenos del Colegio Militar, cerca de la estación El Palomar. Dirige el duelo el general Adolfo Arana. "A la voz de fuego! —informa La Prensa en su edición del día 26— se volvieron, enfrentándose los dos adversarios, que realizaron la conversión con evidente simultaneidad, y las tres rápidas palmadas que siguieron marcaron el instante de los disparos. La pistola del doctor de la Torre disparó primero, cuando aún estaba dirigida hacia arriba. El arma del doctor Pinedo disparó milésimos de segundos después, cuando el brazo del duelista estaba extendido en apreciable aproximación de la horizontal, pero evidentemente desviado hacia su derecha".2

La versión que da Crítica en su edición del mismo jueves 25 de julio, difiere de la que dará La Prensa al día siguiente y que ya hemos transcripto. Dice Crítica: ". . .Una intensa emoción dominó a los presentes. El doctor Pinedo, que había permanecido sobriamente sereno, giró sobre sus talones y disparó un tiro que resultó un tanto alto. Al doctor de la Torre, en cambio, se le vio volver dos veces la cabeza, para observar la actitud que asumía el doctor Pinedo. Después forcejeó un poco agitadamente el arma, como si se le hubiera atrancado. Cuando giró e hizo fuego, su tiro resultó excesivamente alto. Dio la impresión de que el disparo se le hubiera escapado. Pero momentos después, antes las felicitaciones de sus amigos, explicó: - ¡Cómo iba a tirar sobre el cuerpo!—".

Descargadas las armas, el general Arana, con palabra enérgica y espaciada, como si se dirigiera a un regimiento, hace la tradicional invitación para que los duelistas se reconcilien. El doctor Pinedo contesta categóricamente "- ¡Me niego!...... El doctor de la Torre, contesta a su vez, y con su habitual tono vigoroso: "—Yo jamás he sido amigo del doctor Pineda—".3

El entierro de Enzo Bordabehere en Rosario es imponente. Una multitud de más de 70 mil personas forma cortejo y lleva el féretro a pulso hasta el cementerio El Salvador. En ese lugar, el gobernador de la provincia de Santa Fe, Luciano F. Molinas, encabezando una larga lista de oradores,destaca la gravedad  del crimen que ha tenido por escenario el Senado,porque un  episodio de esa naturaleza "no se conoció nunca en los recintos legislativos, ni en las horas más agitadas de nuestra organización política—. Bosqueja la vida de Bordabehere, "ejemplo de militancia nacional no obstante ser de origen uruguayo", y advierte que se infiltra "en el alma de la República una cuota de profundo escepticismo, que nos hace mirar con recelo el porvenir".

Mientras tanto, según Crítica, "el asesino Valdez Cora simula inocencia como un gran actor dramático". El diario comenta, además', que el criminal, si bien ha nacido en Santa Fe, ha pasado la mayor parte de su vida en Entre Ríos donde su padre Miguel Valdez, desempeñara funciones de jefe de policía primero en Victoria y luego en Nogoyá. Pese a tener dos hermanos abogados —José y Carlos—, Ramón había dado muestras de su poca afición al estudio. "Sólo contaba once años de edad, cuando en la ciudad de Victoria, a raíz de una incidencia por el juego de un cometa, mató a un compañero de colegio". Con el tiempo llegará a ser comisario de policía.

Por otra parte, "es un individuo adiposo, cuyo exterior aparenta ser el de un más o menos buen padre de familia. Pero observándolo más detenidamente, se encuentran en él los rasgos que un psiquiatra clasificaría de característicos en los mitomaníacos. A falta de una cultura especial, la reemplaza por una burda expresión que le permiten sus gestos. De vez en cuando, cuando se siente, observado, inclina la cabeza con aire de gran pesadumbre. Luego la balancea de un lado para otro, como denotando su propia incredulidad ante las circunstancias en que se encuentra.

Esos dos gestos, los únicos que ha visto hacer, ya a los culpables, ya a los inocentes, en los calabozos de sus comisarías, los repite hasta el cansancio, pero falta en el aire de los gestos ese dejo de sinceridad que se ve en los inocentes verdaderos, ese balanceo recio que tiene mucho de llanto y mucho de rabia. Valdez Cora no tiene rabia ni llanto. Su estampa es la de un hombre ufano y confiado, que sabe que es necesario fingir inocencia, aunque las pruebas lo lleven al terreno de las paradojas, tales como las de, siendo un ex policía, no detener al autor de un hecho sino luchar con él para arrebatarle el revólver y guardarlo. ....4




Entretanto, el gobierno produce un acto singular: acepta la renuncia de Federico Pineda por un decreto y a continuación, por otro decreto, lo vuelve a designar en el mismo cargo fijando el día 26 a las 17 "para que el designado preste juramento". Ese mismo día, Ramón Valdez Cora confiesa ser el autor del crimen ante el juez Miguel Jantus, afirmando que ha obrado "por impulso propio en un momento de ofuscación y en defensa de amigos políticos". Por otra parte, el matutino Libertad, órgano del partido Socialista Independiente al que pertenece Pinedo, inicia una campaña para demostrar que Bordabehere ha sido un provocador descontrolado, protagonista de hechos de violencia cuando quería salvar situaciones personales insostenibles.

El Senado designa una comisión integrada por Mario Bravo, Juan R. Vidal y Albero Arancibia Rodríguez para investigar los hechos. Esta comisión toma declaraciones a todo el personal de la Cámara, a la policía del servicio permanente, a empleados de investigaciones y a las personas que han presenciado los sucesos. Un dictamen expedido el 2 de setiembre dirá que no es posible "fijar responsabilidades de orden parlamentario". Mario Bravo, aclarará que, fuera de toda duda, Valdez Cora es un matón de pésimos antecedentes, guardaespaldas y activo militante del partido Demócrata Nacional, concurriendo al Congreso con una misión específica. La discusión del despacho ocupará cuatro reuniones, y, en su oportunidad, Lisandro de la Torre habrá de decir que la conclusión que de él se desprendía, constituía una forma de lavarse las manos y de transferir las responsabilidades de la investigación a la justicia del crimen. Puntualizará, además, las facilidades para desplazarse de que había disfrutado Valdez Cora; su amistad con el ministro de Agricultura; las visitas que hizo al domicilio de Duhau según el testimonio de vecinos; la actitud de Duggan, secretario privado del ministro, instando a los taquígrafos, poco después del crimen, a que declararan que Bordabehere esgrimía un arma. También dirá de la Torre: "En la forma en que se produjo el asesinato, el esclarecimiento de los hechos pudo ser quizás cuestión de horas. Hoy, en el expediente nadie sabe nada, nadie ha oído nada, nadie ha ordenado. Los testigos rehúyen las declaraciones temiendo persecuciones y venganzas provenientes del gobierno. Es sin duda curioso que se haya formado el ambiente de que el gobierno no quiere que se sepa más de lo que se sabe.

Para terminar, diré que sería absurdo pensar que el debate sobre la investigación del comercio de las carnes pudiera Continuar con mi intervención mientras subsistan en mi espíritu las dudas que mantengo acerca de que se trajo a este recinto un guardaespaldas, extraído de los bajos fondos, para gravitar sobre su resultado.

Los indicios que existen son tan vehementes, que no es posible prescindir de ellos. Si lo hiciera, faltaría al respeto y al afecto que debo a ¡a memoria del doctor Bordabehere, y autorizaría a cualquiera a poner en duda la sinceridad de mi indignación.

El primero en lamentar que mi contrarréplica, que por otra parte estaba muy avanzada, quede inconclusa, soy yo, pero tengo la tranquilidad de haber producido tales pruebas y haber hecho tales demostraciones, que no necesito más para afirmar en la conciencia pública la razón de todo lo que he sostenido en este debate.

Nada sería el daño que ha sufrido el prestigio del gobierno, si en adelante pudiera evitarse que continúe el otro daño, que hiere de muerte a la fuente de riqueza más importante de la Nación, enfeudada conscientemente al interés del capitalismo extranjero. ....5

Las deliberaciones sobre el comercio de las carnes habrán de prçseguir en las sesiones del 12 y 13 de setiembre, hasta que se aprueben los despachos de la mayoría. El proceso judicial contra Valdez Cora también seguirá su curso, esclareciendo muy poco en cuanto a los motivos del crimen, porque el procesado se mantendrá en lo afirmado durante su confesión. Finalmente, será condenado a 20 años de prisión. Beneficiado por una reducción de penas saldrá en libertad en 1953, sin que de su boca saliera jamás nada que pudiera aclarar los entretelones del asesinato de Bordabehere 6

El 3 de octubre, el Poder Ejecutivo interviene a la provincia de Santa Fe donde se reimplanta la constitución vieja. Ipso facto quedan sin efecto los cambios institucionales. Esta vez la intendencia electiva ha durado dieciocho meses escasos. Los vecinos asisten al sepelio de su carta magna con la misma indiferencia que tuvieran al verla nacer, y, dijéraselo cosa providencial: el decreto de intervención apareció 24 horas antes de celebrarse en Rosario una ceremonia pública, prestigiada por el gobernador, para conmemorar al mítica don Francisco de Godoy. No quiso Dios se colocase entonces la piedra furdamental del monumento a un fundador que nada había fundado. Cabe consignar , asimismo, que esa intervención nacional —segunda en poco más de cinco años— puso fin a la influencia política de Lisandro de la Torre en el gobierno provincial.7

Llega así el 12 de octubre donde, en Buenós Aires, el presidente Justo y todos sus ministros asisten a la función de gala que se realiza en el teatro Colón donde se pone en 'escena la obra de Enrique Larreta Sarta María del Buen Ayre. Entre los ministros, se encuentran dos futuros presidentes: el doctor Roberto M. Ortiz, actual encargado de la cartera de Hacienda, y el doctor Ramón S. Castillo, de Interior. De ellos me ocuparé más adelante. Volvamos ahora a Rosario, donde es jefe de Policía Eduardo Paganini8 y los caudillos políticos siguen trenzando y destrenzando situaciones que constituyen el comentario obligado en los corrillos com ¡ten les.

"A Cepeda se le dio vuelta el lazo en la Sección 7a. Después apareció Otro que lo secundaba, Pita. A éste lo vimos por primera vez en una convención que se hizo en Santa Fe, donde fuimos con aquellos primeros ómnibus que por ahí se le rompían las ruedas y quedábamos varados en cualquier loma del camino. Hace tiempo que no comentaba esto que nos sabíamos acordar con Fosforita en el comité. . .Fosforito después fue peronista. En la Sección 'le. también había un caudillo capedista que también fue peronista. . . ¿cómo se llamaba. . .?, era un hombre alto. . ., Tito Gibelli, que estaba separado totalmente por una discrepancia de aquel doctor tan conocido. . .Bossano Ansaldo. Claro, Gibelli era de Cepeda y Ansaldo respondía al doctor Ricardo Caballero, que también era un señorazo. Cuando vino la intervención, los dos eran senadores nacionales.

—Y por qué vino la intervención?

—La pidieron ellos porque las cosas andaban mal. Se debían hasta siete meses. Fue cuando Culaciati hizo la intendencia aquí... durante la intervención, que cuando ésta vino estaba de intendente un doctor de apellido Alvarado. El asunto es que Culaciati pone al día la administración y dice: Con respecto a los vales que a ustedes les han entregado, tienen que venir persona/mente a canjear/os por dinero, con sus documentos de identidad. Entonces, sonaron los usureros que habían comprado los vales por poca plata, porque los empleados de la administración les exigieron la devolución de los mismos, devolviéndoles la .plata, claro está. Los reventó bien reventados a todos esos Culaciati. Fue el mejor intendente, después de Galieri Infante. ....9

Actividades concordes del intendente Miguel J. Culaciti, nombrado en noviembre de 1935, agregan el embellecimiento de las bajas al río en las avenidas Puccio y Pellegrini, la fuente luminosa de plaza Belgrano, el ensanche del parque Independencia. Un bonito palomar ofrece horas de grato esparcimiento: a las bandadas de aves que habitualmente picotean granos en el puerto deslizando su nota amable por entre las rudas labores de la estiba, sumánse otras bandadas, que vuelan con alas coloreadas de azul y blanco, cual insignias vivientes de la patria, o bien mostrando fantásticos plumajes rojizos, verdes, violáceos, para solaz de niños y de adultos.10

NOTAS
1 Clarín. 26.7.1976. Pág. 2
2 La Prensa. 26.7.1935, cit. por Oscar A. Trorcoso, en La Argentina de los años 30. Revista Panorama. Bs. As., 13.4.1971. Págs. 41/45.
3/4 Crítica. 25.7.1935. Págs. 3/4.
5 Oscar A. Troncoso, id. id.
6 Un día antes de que finalizara este dramático 1935, se presenta por última vez el dúo Magaldi-Noda en LR8 Radio París y en el cine Astro, de La Plata (Agustín Magaldi hará su debut como solista 45 días después en Radio Splendid, a las 20.30 del 15.2.1936). Ese mismo día, pero en otro plano, presentaron su dimisión Pmedo y Duhau. En agosto del año siguiente, Lisandro de la Torre dirá en el Senado: " . .He aquí bosquejada mi larga y estéril vida pública, ni las oligarquías, ni las dictaduras, ni el desorden demagógico, me han tenido a su servicio y por eso no he llegado a ninguna parte' Como resultado de todo el proceso, renunciará a su banca el 5 de enero de 1937. Exactamente dos años más tarde se disparó un tiro.
7 Juan Alvarez, op. cit. Pág. 653.
8 Eduardo Paganini, n. en Rosario el 5.4.1871. Fue jefe de policía desde febrero de 1932 hasta octubre de 1935. Militó primero en la Liga del Sur, y luego en el partido Demócrata Progresista.
9 Testimonio de Osvaldo Berrini tomado por el autor el 5.1.1976.
10 Juan Alvarez, op. cit. 1/ Miguel J. Culaciati, n. en Buenos Aires ci 29.9.1879, Después de graduarse como abogado en la Facultad de la Universidad de Buenos Aires, en 1904, abrió su estudio en Rosario, donde residió y actuó desde entonces en forma casi ininterrumpida, llegando a constituirse en el intendente más recordado por los rosarinos de este siglo. Militante radical, tomó parte activa en las revoluciones de 1893 y 1905 junto a sus hermanos. Por ese partido fue elegido diputado provincial para el período 1911-1915 y en este último año ocuoó por primera vez la Intendencia Municipal de Rosario, donde se recuerda aún su campaña de equipamiento de los barrios que fuera concretada por el entonces Director de la Asistencia Pública, doctor Benjamín Abalos, luego ministro de Obras Públicas en la presidencia de Yrigoyen. La negativa del intendente Culaciati a presiones políticas que él consideraba contrarias al ideario radical, produjeron su separación del cargo, hecho que provocó la solidarización por parte de la mayoría del Concejo Deliberante —representativa de la Liga del Sur— quien solicitó la intervención federal.
Diputado nacional por un período completo (1922-1926), al producirse la división del- radicalismo, se plegó al que Seria su pensamiento político en adelante: el antipersonalismo. Al finalizar aquel desempeño, actuó durante 23 años consecutivos como síndico y abogado consultor del Mercado a Término de la Bolsa de Comercio. Participó, asimismo, en el Mercado a Término de la ciudad de Buenos Aires, en la que abrió estudio y actuó muchos años como abogado del Centro de Exportadores de cereales y de grandes empresas. En 1935 el general Justo le ofreció la Intendencia Municipal de Rosario, por hallarse intervenida la provincia. En esta segunda oportunidad como intendente, desarrolló una intensa acción edilicia y social: creó salas de asistencia médica en todos los barrios, dio solución a los problemas de luz y aguas corrientes en los mismos; fundó y puso en marcha la Maternidad Martin y el Museo de Bellas Artes "Juan E. Castagnino"; embelleció el parque Independencia con la instalación del Palomar y una pista para jinetes. Hizo construir, además, el puente "Ortiz Grognet", mejorando la bajada Puccio y la Costanera; inaupró el Parque Norte en terrenos cedidos por el ferrocarril, bajo la denominacion de "Jorge Raúl Rodríguez"; tomó a su cargo la refección de los cementerios e hizo pavimentar más de mil cuadras. Por su iniciativa y como presidente de la Comisión Nacional del Monumento a la Bandera, se dieron las bases para su erección. En 1938 renunció a su cargo, dejando superávit en la caja municipal y las finanzas saneadas.
Establecido en Buenos Aires, reabrió su estudio, fundó la Asociación Patronal de Accidentes de Trabajo y se puso al frente de ella hasta 1940, en que fue llamado por el doctor Ramón S. Castillo para colaborar en su nuevo gabinete como representante de las fuerzas antipersonalistas. Aceptó la cartera de Interior —sin perjuicio de mantener siempre la titularidad de la Comisión del Monumento a la Bandera, lo que le permito en el transcurso de su mandato llamar a concurso, adjudicar la obra y comenzarla— y caracterizó su misión por una firme vocación democrática en ocasión del conflicto bélico europeo. En los aspectos sociales y laborales, creáronse bajo su gestión ministerial las comisiones paritarias, manteniéndose la paz interna en un estado de sitio aplicado con justicia ante la circunstancia internacional apuntada. Además envio al Congreso el Estatuto de lospartidos políticos, proyecto que frustro la revolución de 1943. Fue el suyo el ministerio más expuesto al riguroso juicio de la opinión pública y no pudo sorprender, teniendo en cuenta la etapa que transitaba el país, que unas veces su desempeño conquistara aplausos y otras motivase severas críticas. Era la consecuencia inevitable de las pasiones políticas de una polémica que se canalizaba en los encendidos discursos de dirigentes y legisladores y que hallaba eco amplio en diarios y revistas, con una libertad exenta de los apremios que vendrían en épocas posteriores.
Después, como lo había hecho en otros períodos de su trayectoria, el doctor Culaciati se alejo de toda actividad pública. A ese ostracismo lo acompañó la íntima seguridad de que había servido con lo mejor de sí mismo y sin desestimar que había incurrido en errores en las exigencias de su delicada función. En 1947, ya definida la contienda bélica, el doctor Culaciati abogó en Nueva York, ante funcionarios y delegados de las Naciones Unidas, por la realización de un Congreso Mundial de Pueblos Democráticos para hacer frente al peligro de una amenaza del comunismo y de eventuales brotes neofascistas. El doctor Miguel J. Culaciati falleció en Buenos Aires el 16.9.1970, a los 91 años de edad. El P.E. de la Nación dictó un expresivo decreto de honores por el cuaL entre otras disposiciones, se ordenó el izamiento de la bandera nacional a media asta en todos los edificios públicos, así como en unidades del Ejército, Marina y Aeronáutica. Los restos de este insigne ciudadano fueron trasladados al cementerio El Salvador, en Rosario, donde la intendencia municipal hizo conocer su adhesión "al distinguido hombre público desaparecido, en cuyo espíritu se destacaron nobles y altas cualidades, pudiendo ser estimado como un ejemplo de hombría de bien y de caballerosidad". La Capital. 29.9.1969, y La Prensa, La Nación y La Capital, del 279.1970.•
Fuente: Extraído del Libro “ El Rosario de Satanas Tomo II . Editorial Fundación Ross.









































lunes, 20 de marzo de 2017

EL REY DE LAS FUGAS ( Cuento)

Por HéctorA.Sebastianelli


Por las ventanillas desfilan esquinas, semáforos y postes, que parecieran desaparecer detrás del ómnibus. De pronto me pasa por la cabeza la absurda historia de Pan-chito Villarino, "El rey de las fugas", que vivió toda su vida entre rejas. Aquel pobrecito que no fue un delincuente, ni siquiera "scruchante" o "descuidista", intentando hacer la diaria en algún ómnibus repleto; un ómnibus como éste que cada mañana me descarga en el trabajo y amontona personas cansadas que marcarán el reloj antes de las ocho de la mañana.

No sé por qué, pienso en él. Pobre Panchito al que desjerarqu izaron negándole hasta el prontuario. Esa pequeña historia de los condenados a desangrarse espiritualmente, lentamente, día tras día, detrás de las rejas. A Panchito lo condenó la crueldad de una sociedad que lo creyó muy divertido y ocurrente.

El ómnibus corre por la calle-intestino de Rosario en busca del centro. Y precisamente esta ciudad de prontuarios y cloacas politiqueras, no vaciló en robarle su sagrada libertad a Panchito Villarino encaprichado en gritar que era un payaso. Esta ciudad que, además de sus méritos, muestra vergüenzas que no puede borrar y sobrelleva resignadamente, porque son cicatrices. Y entresacamos, de entre sus prontuarios, de la década del veinte, a los rufianes que organizaron sociedades mutuales como la Zwi Migdal, con sede en una lujosa mansión de Córdoba al 3200, en Rosario, que llegó a. coordinar la explotación de 2.000 prostíbulos en todo el país, enriqueciendo a sus 500 socios. Y lo dejamos ahí. Tiramos del cordel y aparece la "maffia", cuyo jefe "Chicho Grande", don Juan Galiffi, era rumboso propietario de bodegas en Mendoza y San Juan, de un aserradero en Buenos Aires, de caballos de carrera y de la concesión del juego en el Club del Progreso. Pegadito aparece "Chicho Chico", don Alí ben Amar, atildado y elegante, al que mandó a asesinar, vinculado a la mejor sociedad de Santa Fe y Rosario. Estos jefes de la maffia rosarina, la "Onerovole Societa", funcionaron a plena máquina hasta 1932, siendo respetados y respaldados por ciertos jueces y políticos en onda. No en vano don "Chico Grande" presumía de su poder entre los paisanos mafiosos que casi todas las tardes lo acompañaban en el Mercado Modelo a comer salchichas napolitanas regadas con abundante y grueso vino de barrica. Y estos cosos andaban sueltos y con prontuarios. A Panchito ni papeleta. Qué barbaridad.

Ya sé, no me lo diga. Lo encerraban porque divertía a la gente. Una y otra vez lo encerraron sin misericordia. Porque Panchito alcanzó a fugarse treinta y seis veces en sus veinte años de vida. La friolera de treinta y seis veces nada menos. Una de esas veces se fugó con treinta compinches y mezclados con los disfrazados y murgas que atronaron la última noche de aquel famoso "Corso Internacional de Carballo", allá por el cincuenta y nueve o el sesenta. Una proeza, casi imposible. Pero al final los encanaron4 todos. Y tampoco entonces creyeron a Panchito Villarino digno de un sumario con su correspondiente prontuario.

El ómnibus carga más gente. Arranca rechinando. Dobla por el intestino grueso de Corrientes hacia el norte. A mi lado bosteza una mujer joven. Exhala mal aliento y olor a pelo sucio. Seguro que debe tener un flor de cuerpito. Un viejo me tose en la nuca. Lo pienso viejo por la fragancia a toscano de hoja. ¿Y por qué se me ocurre pensar en Panchito veinticuatro años después, en el pasillo de un ómnibus mugriento, rodeado de ojos legañosos y gente desagradable? Es que yo lo quise mucho. Solía ir a verlo, los domingos por la mañana, acompañado por mis hijos muy pequeños. Ellos llevaban masitas y caramelos. Panchito nos reconocía desde lejos y saludaba cariñoso. jamás lo olvidaron. En casa siempre admiramos su indomable y alucinado amor por la libertad.

Esta ciudad, este lugar de mercenarios, no quiso escuchar su grito ancestral de libertad. Lo soterró a un paisaje de rejas. Pero no fue la ciudad, fueron miedosos de la historia. ¿Pero acaso la historia no es la forma desfigurada de prontuarios y lugares? Por ejemplo el prontuario número 26.981, que en la jefatura de Policía corresponde al ciudadano Roberto Gordillo, nacido el 9 de junio de 1910, (a) "El pibe cabeza", famoso pistolero acusado de violación, lesiones, rapto, asaltos reiterados, homicidios e incendio, que se constituyó en el enemigo público N° 1 del país. Junto a Annio Caprioli (a) "El vivo" y Felipe Cherrubia (a) "La chancha", que pasaban las tardes despuntado naipes y ginebras en el Bar Victoria, "El último boliche", de Jujuy y Bulevar Oroño, que da título a uno de los cuentos de este libro. Los tres criminales con sus respectivos y voluminosos prontuarios. Al "Pibe Cabeza" lo mataron el 9 de febrero de 1937, en la esquina de Juan B. Alberdi y Guardia Nacional, en la Capital Federal, en feroz duelo de artillería con la policía. Murió en su ley. Y a este rosarino lo recordamos con una película protagonizada por Alfredo Alcón, en 1975, bajo el fantasioso guión de Beatriz Guido y Torre Nilson. ¿Qué les parece? La Biblia pegada al calefón. Deduzco la importancia que puede depararnos en el momento más inesperado el contar con un buen prontuario.

Un gusto agrio llena mi boca. No recuerdo haberme cepillado los dientes antes de salir. En algún bolsillo tengo pastillas de menta. No puedo moverme. El ómnibus se detiene en 9 de Julio. Baja gente. Y aprovecho para correrme a las puertas de atrás. Ordenadamente, domesticado. ¡Qué hondamente triste es saberse parte del rebaño! Decir cada mañana, sí señor; está bien, como usted diga, señor. Panchito Villarino, jamás hubiese sido rebaño. Qué esperanza. Pienso en el hato de cobardes, asalariados, entregadas y sometidos, que todos los días nos apretujamos en este ómnibus al infierno. Y recuerdo que Panchito Villarino prefirió morir tuberculoso tras las rejas antes que renegar su libertad. ¿Cómo podremos, entonces, entender el descabellado sueño del loco trepador de muros, árboles y cabriolas que todos aplaudiamos? ¡Qué tipazo Panchito Villarino!

El ómnibus va quedando vacío. En Urquiza me bajo. El viejo del toscano lo lleva en la boca, apagado. La cajita de fósforos, en la mano derecha. Hoy tengo que entregar terminado el informe. Qué feo es saberse rebaño, incapaz de intentar una sola de las treinta y seis fugas de Panchito Villarino, que murió de rebeldía bacilar en 1964, entre las rejas de su jaula en el jardín zoológico del Parque Independencia de Rosario. Porque Panchito fue alegría de dos o tres generaciones de chicos y grandes de Rosario, que perdíamos horas frente a los barrotes atrapados por sus morisquetas y travesuras inocentes. Este fue el temible delincuente al que los guardianes no se animaron a fabricarle un prontuario, pero sí un epitafio. Llegué a destino. Me apuro en descender. ¿Por qué tuve que evocar esta mañana al inefable Panchito Villarino? Camino despacio. Mañana mismo presentaré la renuncia. Estoy saturado de escleróticos y perversos. Sólo entregaré mi renuncia al viejo carcelero. Callaré palabras. Ahora, hoy, sé porqué en mi corazón despertó una, gracias a Dios, de las treinta y seis fugas de Panchito Villarino, mi hermano o tal vez el tuyo. ¿Qué tipazo Panchito

Al entrar al zoológico del Parque de la Independencia, en Rosario, inmediatamente a la izquierda, junto a la fuente y sobre un cantero, puede apreciarse una pequeña lápida, que reza textualmente: "PANCHITO VILLARINO - EL REY DE LAS FUGAS - Monito que durante

muchos años alegró con sus travesuras a los visitantes de este zoológico. Quienes tuvimos el deber de cuidarlo recordamos con una sonrisa sus 36 fugas. Nuestro deseo fue que al morir permaneciera aquí entre nosotros".

Tengo la seguridad de que Panchito está en otra parte. En el cielo reservado a los dignos, a tos libres. Mañana les tiraré mi renuncia.

Fuente: Extraído del Libro “ Cuentos Imposibles” - Abril 1990. Editado por Dirección PublicacionesUNR

viernes, 17 de marzo de 2017

CERULOSA ARGENTINA


Una sólida tradición de compromiso y liderazgo en el sector foresto Industria

Fundada en Rosario en el contexto de la crisis del 30, Celulosa Argentina fue un eslabón fundamental en el desarrollo de la industria nacional la cultura y la educación.

En el inestable contexto de la crisis del 30, un grupo de empresarios rosarinos llevaron adelante el venturoso emprendimiento de desarrollar una industria papelera en nuestro país. Hasta entonces, la Argentina dependía en gran parte de importaciones para poder abastecerse de papel. Interesados en un nuevo sistema de fabricación que utilizaba como materia prima la paja del trigo, abundante en la región de Santa Fe, estos pioneros llevaron adelante el desafío que se cristalizó con la fundación de la empresa el 2 de febrero de 1929 en el salón de la Cámara Sindical de la Bolsa de Comercio de Rosario. Sus fundadores afirmaron en ese entonces: "queremos dejarle esto al país". Este espíritu que sobrepuso a la inestabilidad de los años 30 el deseo de progreso y desarrollo, es el mismo que acompañó a la empresa desde sus orígenes, consolidándola en la actualidad como uno de los grupos foresto industriales más importantes de la región. El grupo opera dos plantas de fabricación de celulosa, tres plantas de producción de papeles, dos aserraderos, una planta de compensados y desarrolla actividades forestales en 21.000 hectáreas, bajo las más estrictas normas de sustentabilidad a nivel internacional. Además posee distribuidoras propias en Argentina, Uruguay y Chile, abasteciendo de una amplia variedad de papeles de alta calidad y excelente desempeño, a los principales mercados de la región. El grupo brinda trabajo en forma directa a mas de 2.000 empleados. En sintonía con su política de integración de los procesos de producción, la empresa afirmó su compromiso con el desarrollo de la cadena de valor foresto industrial, integrando sus actividades desde el árbol hasta la elaboración de productos de alto valor agregado como el papel, elemento indispensable para la difusión de la cultura y la educación. El compromiso con el desarrollo forestal sustentable adquirió una nueva dimensión, logrando la prestigiosa certificación FSC (Forest Stewardship Council) que certifica las buenas prácticas en el desarrollo forestal, y permite a través de las posteriores certificaciones de cadena de custodia, ofrecer a los usuarios productos de madera y papel que poseen este sello. La actividad forestal es estratégica para la empresa y es administrada de acuerdo a estrictas normas que garantizan la continua reposición y cuidado de los cultivos. Dentro de las políticas implementadas por el grupo, la responsabilidad social empresaria ocupa un espacio destacado, promoviendo a lo largo de los años actividades en beneficio de las comunidades en donde se opera. Empresa y comunidad crecieron juntas generando un fuerte vínculo. Celulosa Argentina ha fundado escuelas e instituciones educativas en estas comunidades y trabaja conjuntamente con varias entidades locales y nacionales en actividades que promueven la educación, el trabajo y la salud, contribuyendo a una mejor calidad de vida y al desarrollo social. En,el año del Bicentenario, Celulosa Argentina renueva su compromiso permanente con el desarrollo de nuestro país. Desde su fundación, el 2 de febrero de 1929 hasta la actualidad, todos los hombres y mujeres que hicieron la empresa han brindado su esfuerzo e inteligencia para consolidar este proyecto a lo largo de los años, trabajando con un sentimiento común: hacer grande a nuestro país en beneficio de su gente. Celulosa Argentina, 81 años después, es la prueba viva de este sentimiento. Felicidades para todos en el Bicentenario de nuestra Patria.

La primera fábrica de la empresa, denominada "Juan Ortiz" comenzó a operar en 1931 en las cercanías de la ciudad de Rosario. En 1950, año del libertador General San Martín, la planta Juan Ortiz pasó a denominarse Capitán Bermúdez, en honor a uno de sus lugartenientes. El papel de Celulosa Argentina durante las primeras décadas del siglo XX fue fundamental para la consolidación de la industria del papel en el país, abasteciendo de productos nacionales a varias industrias en forma continua, sin depender de las importaciones. La innovación y el desarrollo de sustitutos técnicos nacionales le permitieron a la empresa superar las limitaciones de abastecimiento provocadas por la segunda guerra mundial. La consolidación de una industria totalmente integrada del papel en Argentina fue en todas las épocas uno de los objetivos principales, en beneficio de la industria nacional.
CONTACTO:
Fábrica Capitán Bermúdez: Av. Pomilio sin, Capitán Bermúdez, Pcia. de Santa Fe. Oficinas comerciales: Dardo Rocha 3278 piso 1° Martínez, Pcia. de Buenos Aires.
Tel.:0800 - 444 - 0328

Fuente: Extraído de la Revista del diario “La Capital” “Bicentenario 2010”

miércoles, 15 de marzo de 2017

COMUNA DE Albarellos

Se sitúa a 205 km al sur de la ciudad de Santa Fe, y a 32 km de Rosario
Población
Cuenta con 324 habitantes (INDEC2010), lo que representa un descenso frente a los 429 habitantes (INDEC2001) del censo anterior

Gráfica de evolución demográfica de Albarellos entre 1991 y 2010
Fuente de los Censos Nacionales del INDEC



Historia


Este pueblo fundado por Esteban Dell'Elce cerca de una estación del ex Ferrocarril General Belgrano línea Buenos Aires - Tucumán, zona rica de cultivos de soja, trigo, maíz, papa, lino y lentejas y cría de ganado bovino. La parada se inauguró el 20 de diciembre de 1890 y Albarellos logró su propia comuna a partir del 13 de junio de 1934.

Creación de la Comuna 



Santa Patrona Nuestra Señora de Luján, festividad: 12 de octubre

Historia

Parajes


  • Paraje Radicci
  • Paraje TeresitaClub Social Albarellos Fútbol

  • Estación de Servicio D`onofrio
  • Escuelas de Educación Común y Adultos

  • Escuela Juan Pascual Pringles, 29 alumnos.


  • Entidades Deportivas

  • Club Social Albarellos Fútbol


  • Futbolistas nacidos en Albarellos


  • Cuenta con un Hospital SAMCo.

  • Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Albarellos

martes, 14 de marzo de 2017

EL NEGRO Y LOS ACROBATAS

El negro, de la trompeta de un metro de largo, colgando en la punta del instrumento un banderín con la propaganda del aperitivo Pineral, ejecutaba pequeños trozos musicales populares del momento, lo hacía en las esquinas de distintos barrios de la ciudad.
Los acróbatas, que extendían en el centro de una esquina dos alfombras rojas puestas en cruz, donde actuaban haciendo piruetas y toda clase de pruebas, tenían perritos y monitos que hacían la delicia de los chicos; era el medio de vida de una familia de artistas, un pequeño circo andante. Al finalizar la primera parte pasaban el platito.
Bibliografía: Güía de Rosario de Francisco Planos

lunes, 13 de marzo de 2017

A la pista, señoras y señores

Por Rafael Ielpi
En los años iniciales de la década del 30, algunos de los cines y teatros rosarinos se transformaban regularmente en pistas de baile pa­ra organizar reuniones bailables en las que coincidían más de una vez las grandes orquestas porteñas con las rosarinas. Era el ca­so, por ejemplo, del Cine Teatro Real, en Bvard. Oroño y Salta, que en julio de 1934 anunciaba a la orquesta de Ed­gardo Donato, del mismo modo que un mes después lo ha­ría con Mercedes Simone, una de las figuras tangueras del momento, y con el popular "Pirincho" Canaro.

La tradición del Real como enorme salón de baile ve­nía en realidad de los años del Centenario, cuando para los días de Carnaval ocupaban su vasto escenario orquestas muchas veces formadas especialmente para esa ocasión, co­mo la que reuniría en 1916 a músicos como Fresedo, Aro-las, Canaro, Roccatagliata y otros, todos ellos ingresados a la historia del tango.Ese mismo año de 1934, mientras moría en Francia Madame Curie, la ciudad se movilizaba ante otras noticias menos livianas, como la inauguración del llamado Sanato­rio de Llanura, en Avda. Godoy y Provincias Unidas, dirigido por la Liga contra la Tuberculosis o el anuncio, en julio, de la pronta finali­zación de las obras que habilitarían el camino asfaltado hasta Santa Fe. Sin olvidar el interés general que despertaría la llegada a Buenos Aires del Graff Zeppelin, el Io de julio, que aterrizaría en Campo de Mayo cerca de las 9 de la mañana y partiría dos horas después rumbo a Río de Janeiro.
En el lapso que transcurriría hasta los inicios de los años 40, los bailes se sucedían mientras tanto durante todo el año, reiterando sobre todo en los barrios una ceremonia que iba desde la ardua elec­ción de la indumentaria, en una época en que el traje era poco menos que una imposición, a ensayos de alguna coreografía o las técnicas pa­ra entablar alguna relación con el sexo opuesto. Las convenciones y ri­gideces que persistían entonces podían advertirse incluso en los salones de baile, con las muchachas y mujeres con sus madres o acompañantes femeninas y los varones en el otro extremo. Aquellas reuniones baila­bles obtenían mucha mayor concurrencia y aceptación, sin embargo, en los calurosos meses de verano correspondientes al Carnaval.
Así por ejemplo, en los primeros días de febrero de 1940, la ciudad tenía una oferta bailable casi increíble en la actualidad, en la que se anotaría otro de los grandes ámbitos del espectáculo en Rosario: el tradicional Teatro Colón, de Corrientes y Urquiza, cuya publicidad en los diarios rezaba: "A fin de evitar las aglomeraciones en la pista central, se habilitará también el amplio salón de baile del segundo pi­so, con grandes balcones a la calle".
Otro local no convencional, el Cine Rex, promocionaba una oferta nada convencional: tres orquestas típicas (las de Luis Chera, Jo­sé Sala y Juan Alberto Migliazzo), tres de jazz (Lac Prugent, Talgueras y Ochoa) y la Característica Monumental, junto a otras dos del mis­mo género, las de Orlando y Nocito. Aquella fiebre danzante se exten­dería a todo tipo de recintos: el Cine Star, en 27 de Febrero 1065; el ex Cine Ideal, el Edén Park, con la vasta pista al aire libre; el Teatro Nacional de calle San Martín, donde además de las orquestas de rigor podía asistirse a las exhibiciones de baile del Profesor Scudin y señora.
Este matrimonio descubriría un filón anexo a esa pasión gene­ralizada: la enseñanza del baile. Así, en su academia de Mitre 720, de 10 de la mañana a 12 de la noche, José Scudin y su cónyuge trataban de convertir en eximios danzarines a hombres y mujeres con el slogan de que "para divertirse en los bailes de Carnaval hay que saber bailar", sin dejar de recordar que eran "los verdaderos campeones sudamerica­nos de bailes modernos". La enseñanza debía de ser realmente eficaz si se piensa que despachaban a los alumnos "en 10 lecciones, con cursos económicos".
Mucho más distinguido que otros clubes, por la composición social de sus socios y por el poderío económico mismo de la institución, Gimnasia y Esgrima proponía a un músico también elegante, Osvaldo Fresedo y a Los Dados Negros locales, anunciando que "la en­trada general da derecho al libre acceso a la pista de baile, como a las 1.000 mesas y 4.000 sillas, no reservadas".
Fuente: Extraído de la Revista “ Vida Cotidiana Rosario 1930/1960” Fascículo Nº 5

viernes, 10 de marzo de 2017

Su integración con las avenidas Pellegrini y Godoy

El 10 de septiembre de 1906 se elevó al antiguo bulevar Argentino al rango de avenida, imponiéndole el nombre de Carlos Pellegrini, en homenaje de quien fuera presidente de la República y uno de los pilares del modelo de transformación del país, fallecido en el mes de julio de ese año. Esta arteria cobró relevancia urbanística con el levantamiento de las vías del Ferrocarril Oeste Santafesino que corría por su cantero central. Asimismo se convirtió en el más directo y eficaz puente de comunicación entre la nueva avenida Belgrano, el moderno puerto de Rosario, el Parque Independencia, y más allá, hacia el oeste, con la recientemente abierta avenida Godoy (todos hitos registrados durante la intendencia de Lamas). La primera ampliación "del parque", tuvo lugar en octubre de 1912, y se realizó sobre avenida Pellegrini hacia Ovidio Lagos y sobre calle Moreno, entre Cochabamba e Ituzaingo. Eran tiempos que la población rosarina trepaba a 200 mil habitantes y administraba la ciudad el doctor J. Daniel Infante, recordado por su propuesta de abrir una avenida central, que partiendo de la plaza 25 de Mayo (Córdoba y Laprida), llegara en diagonal hasta el parque Independencia, para seguir luego hacia la localidad de Pérez. La obra no se concretó. La ampliación se realizó.
Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historiay Región “ . Fascículo N.º 151 de Mayo 2016.

A TRES AÑOS DE LA TRAGEDIA DE SALTA 2141

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