Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

PREVENCION DEL DENGUE

A 34 AÑOS DE LAS MALVINAS

A 34 AÑOS DE LAS MALVINAS
A 34 AÑOS SON Y SERA ARGENTINAS

19 de julio- día del amigo canaya

19 de julio- día del amigo canaya
se conmenora por aniversario del fallecimiento de Negro Fontanarossa

HOMENAJE A NEGRO FONTANAROSSA

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HOMENAJE A FONTANARROSA

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lunes, 20 de febrero de 2017

LEWIS, JOHN - MÉDICO Y POLÍTICO [1898-1976]

Por. Miguel Ängel de Marco ( h)

Ciencia y humanismo
Los trabajos de Lewis contribuyeron a que el gran Bernardo Houssay obtuviera el Nobel de medicina.


Pocos científicos radicados en Rosario alcanzaron la trascendencia internacional que logró John T. Lewis. Fue profesor adjunto en la cátedra de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Buenos Aires y discípulo dilecto del sabio Bernardo Houssay. Llegó a Rosario en 1929 para desempeñarse como profesor titular y director del Instituto de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Litoral. Con Houssay y un grupo de condiscípulos fue miembro fundador del Instituto de Biología y Medicina experimental en Buenos Aires.
Allí y en su cátedra de Rosario, desarrolló y dirigió trabajos de investigación cuyos resultados tuvieron papel preponderante en el reconocimiento internacional de la Escuela Argentina de Fisiología y aportaron para el otorgamiento del premio Nobel de medicina a Houssay. La labor de esta escuela se tradujo en la publicación del libro "Fisiología humana", traducido a varios idiomas. En Rosario organizó el Instituto de Investigaciones Médicas de la Asociación Rosarina para el fomento de la Investigación Científica, creado en 1948, y que quedó conformado por destacados profesores, siendo su primer director. Condujo sus destinos hasta 1956. Funcionó en una vieja casona de Fisherton, que aún hoy se destaca por su estilo. Fundó y presidió la Asociación Rosarina de Cultura Inglesa. Canalizó sus inquietudes cívicas en el estudio y difusión de la doctrina social cristiana. Fue miembro iniciador del Partido Demócrata Cristiano, cuyo acto de fundación tuvo lugar en su casa en Rosario. Fue electo convencional constituyente por Santa Fe en la Convención Nacional de 1957.
Había nacido en Buenos Aires el 24 de julio de 1898. Allí estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Buenos Aires y obtuvo su doctorado con el premio a la mejo tesis. Fue becado por la Fundación Rockefelle y estudió en Boston. De regreso al país se des empeñó como profesor adjunto de Fisiología d la Universidad de Buenos Aires y como prof sor y director del Instituto de Fisiología del Facultad de Medicina de Rosario. Murió el 2 de febrero de 1976.
Considerado a nivel internacional como gran fisiólogo, podría haber elegido vivir e otros países donde el trabajo científico contaba con mayor infraestructura y recompensas. Pero él, lejos de estar comprometido con los valores materiales, optó por Rosario, donde fundó hogar y una escuela con meritorios discípulos. Fue un maestro y un científico que lejos de elegir la soledad del laboratorio o el escape a la "torre de marfil" se involucró con las necesidades de su país.
Fuente: Extraído de la Revista del diario “La Capital” 140 aniversario – 2007

jueves, 16 de febrero de 2017

Plácido Grela

Por Julio Chiappini

Plácido Grela se incorporó a la Sociedad de Historia de Rosario en 1972. Mikielievich hizo un borrador de la noticia y el suscripto lo pasó en limpio en la máquina Olivetti que tenía Wladimir. Enormemente curiosa pues sus letras eran pequeñitas como jamás he visto. Además un carro extensísimo, sobresalía varias pulgadas.
Plácido no podía llamarse de otra manera. Era completamente afable y educado. Siempre vestía de traje y con moño, y en invierno una gran bufanda me parece que de vicuña. De ser así, costaban un dineral y eran las más abrigadas.
Grela era socialista pero de escuela, nada de balaceras. Fue un activo periodista y publicó muchos libros: historias de pueblos y pequeñas localidades, biografías, su conocida obra sobre el grito de Alcorta y, no contento, varios ensayos sobre temas militares; entre los cuales la vida de Pablo Riccheri. Siempre me resultó curioso cómo, pese a su socialismo, Grela se llevaba muy bien con los militares cuando los gobiernos revolucionarios. Incluso fomentaron algunos de sus ensayos. Y recuerdo ahora una anécdota: cierta vez, en las reuniones, que se hacían los últimos sábados de cada mes, nos confió que había sufrido una pequeña contrariedad. Le dije entonces que debía "tener paciencia". Me contestó con gracejo: "Pibe: un hombre después de sus sesenta años debe tener paciencia". Eran los gratos modales de entonces.

Juan Grela G.
A mediados de los años setenta, esa década tan cruel que nos tocó vivir y que hoy pervive proteica, Mikielievich, que cuando quería era simpático aunque en el fondo tenía un carácter de los mil demonios, le insistía a Plácido para que invitara a su hermano Juan a una de las tertulias, o cenáculos, como se quiera, de la Sociedad. Que sí, que no, hasta que finalmente le prometió que si iba lo agasajarían con masas de la confitería Jockey Club, que estaba en Sarmiento al 900.
Ambos cumplieron: Juan Grela fue y las masas, aunque no a raudales, estaban a la vista. Supongo que todos simulábamos indiferencia pero queríamos abalanzamos. Pasa que no es cuestión de mostrar la hilacha y devorar coma un Pantagruel mientras los otros, todos unos caballeros, asisten atónitos. Esto no quita que uno recuerde ahora la frase del entrerriano Juan José de Soiza Relly en "La escuela de los pillos", de 1922: "Detrás de' todo caballero se e conde un gran sinvergüenza". No era ahí el caso pues, salvo el que plumero estas nostálgicas y en buena parte triviales líneas, eran gentilhombres. Probos y hasta probados.
Lo cierto es que el gran pintor llegó acompañado por su hermano, que era tres años menor. Ambos eran tucumanos. En chibcha, "Tucumán" quiere decir "hasta aquí llegamos"; pues era el límite sur del imperio inca; bien que para otros filólogos, y desde luego uno no lo es, se trataba del nombre de un fiero cacique. Jujuy, en tanto, también es una palabra inca; significa "júbilo". Era lo que proclamaban los reyes cuando visitaban las termas. En cuanto a Lima era, o es, "la ciudad de los reyes"; no porque fue fundada casi un 6 de enero, sino en loor a los reyes de España y a los reyes incas. Toda una confluencia.
Los Grela, por esas cosas de la vida, se habían radicado desde chicos en Rosario. La "G." que se agregaba el pintor, pregunté en aquel ágape que más o me-os evoco, venía del apellido materno, Guerrero
Grela tuvo grandes maestros aquí en Rosario: Berni, Cochet (opino que el más importante pintor académico argentino) y José Planas Casas (19001960), un pintor eañol, en rigor sobre todo grabador, radicado en Rosario para nuestra suerte. En 1940 dirigió en Santa Fe la Escuela Provincial de Bellas Artes, que se acababa de fundar. Se lo emplaza, y probablemente que sin ligereza, como uno de los primeros surrealistas argentinos.
En 1934 Grela se incorporó al grupo "Mutualidad de Estudiantes y Artis-, tas Plásticos", que regenteaba Berni, 1905-1981; rosarino; como Lucio Fontana: 1899-1968. Berni y Fontana son los artistas argentinos que más cotizan. Piezas de Berni han rondado los u$s 600.000, y alguna de Fontana u$s 1.000.000. En rigor triunfaron, palabra vulgar y exitista, pues tuvieron la inteligencia o el destino de irse de la ciudad. En cuanto a Berni, coadyuvó que trajinara motivos políticos o sociales.
Y Fontana, que inventara el espacialismo. Fue poco ingenio pero, ya se sabe, todo el que patenta un movimiento es mejor sopesado. Lo mismo el que acuña personajes: Quevedo no lo hizo y por ello, pese a ser mejor escritor, quedó por debajo de Cervantes.

CRONOLOGIA DEL ARTE
Grela hizo en Rosario una carrera convencional: pertenecer a grupos, como el "Litoral" (1950); salones; exposiciones personales; ventas en su casa o a domicilio de los coleccionistas, que pululaban; inserción en museos; variedad de técnicas como los grabados a cargo de la galería Carrillo o de la editorial Ellena y hasta caseros, acuarelas, pasteles, xilografías, témperas y óleos (era lo único que hacía realmente, o al menos invariablemente, bien). Como todos nuestros grandes pintores, fue captado a menudo por marchands improvisados o ávidos cuando no insaciables. Esto los obligaba a pintar adocenados, a convertirse a menudo en artesanos y no en artistas. Algunos incluso extraordinarios, como Uriarte y Vanzo, que harto conocían la cocina de la pintura. En cuanto a Vanzo, nadie dibujaba como él. De todos modos hay que medirlos por sus mejores, no por sus peores obras.
Grela fue un pintor prolífico, de esos que no pasa día sin que dibujen o pinten. Además vivía de su trabajo. En 1966 hizo una exposición retrospectiva en la galería Carrillo de Rosario. José Luis Vittori presentó la muestra. Su competente discurso está reproducido, casualmente en el artículo "Grela, Juan", en la Gran enciclopedia de la provincia de Santa Fe, de Diego A. de Santillán; que en realidad se llamaba Sinesio García Fernández: León 1897-Barcelona 1983, aunque vivió casi toda su vida en la Argentina. Fue amigo de Mikielievich y, como Salgari, un escritor explotado y expoliado por editores. Ahora publicar sobre historia publicó; pues como le contó una vez al quisquilloso don Wladimiro (así le decía yo), se editaron más de mil libros y folletos de su incesante autoría. En 1986 Grela expuso en la galería Veermer de Buenos Aires. En el catálogo, Rafael Squirru, para algunos un tanto figurón, desliza: "... La siguiente reflexión es que Grela, habiendo ya conquistado un estilo pictórico que le era particular, bien podría haberse apoltronado dentro de sus hallazgos, procurando cosechar un tipo de frutos que a otros halagan, pero que en su caso particular hubiese significado aceptar una dudosa seguridad. El Maestro... ha preferido, en vez, arrojar esa seguridad por la borda y confiar en la intuición de su más íntima condición de navegante". Como vemos, citas náuticas a rabiar y una lluvia de palabras en un desierto de ideas.

El pintor
Aunque no con la vocación de Gambartes, que denuncian sigue dibujando desde el más allá dada la cantidad de falsificaciones, Grela G. tenía trances de motivación indigenista o vernácula. Fue un pintor figurativo que todo lo hacía bien salvo, opinamos, cuando se refugiaba en técnicas menores. Pero lo mismo les ha pasado a monstruos como Picasso; así que no debemos alarmarnos —demasiado— por esos vaivenes en cuanto a la calidad. En los pintores rosarinos, lo cuantitativo ha prevalecido, había que "parar la olla". Algunos excepcionaron, como Domingo Candia, Alfredo Guido, Zaino; o el catalán Munné, cuya hija me enseñaba, con la consiguiente desesperación y hacia 1960, los primeros palotes para pintar O Musto y Schiavoni. Pasa que eran anteriores y el arte no se comercializaba tanto. En la diserta obra "La sociedad de los artistas. Historias y debates de Rosario” publicada por el Museo Municipal d Bellas Artes Juan B. Castagnino en 2004, Grela aparece unas cuantas y me recidas veces. La recomendamos bies que, por supuesto, ¿quién es uno pan dar espaldarazos?
En tanto, hallo también que salvo alga nos ejercicios de Vanzo o comodidade de Herrero Miranda, nuestra pintura lo. cal evitó el arte abstracto. El rosarino me explicó una vez Ballesteros, "quico ver".
Ernesto B. Rodríguez publicó un ver sado ensayo sobre Grela: Rosario, Edil Biblioteca, 1968. Isidoro Slullitel dice de Grela que "maneja formas sencilla con elementos conocidos, extraídos de campo, el pueblo, el muro suburbano' "Cronología del arte en Rosario", Editorial Biblioteca, Rosario, 1968, p. 76. Grela, nacido en 1914 y fallecido en Rosario en 1992, es cierto que se abocó mucho a esas temáticas y formas. Pero también a tantas otras, llamémoslas más burguesas: retratística, bouquet naturalezas muertas, algo de naif. Con los años incluso cambió la paleta, la hizo más abigarrada —bien que sin sucumbir a la exaltación de los colores y en ocasiones con más volumen en óleo. Seguramente comprendió que es artificio, aunque más costoso, produce un arte más decorativo y por consiguiente más vendible a una sociedad como la rosarina, que tuvo una pintura para elites y que ahora me temo carece de siquiera una galería de arte. Bien que esto no lo puedo asegurar pues salgo poco y nada.
En fin: así reseñamos aquella tardecíta ta con Juan Grela G. Fue la única vez que lo vi en mi vida. Como Ouvrard, como tantos, conformó la edad de oro de la pintura rosarina. Buenos Aires, me dicen, no la tuvo con tanta entidad, Esto desmiente que "Rosario es una ciudad de gnocchis y tallarines. Si son baratos y abundantes". Frase que solía repetir Isaac Fernández Torres, el avispado secretario de Vanzo. Y hay otros aforismos. Pero por razones de espacio, de gazmoñería y de cordura, por ahora omitimos. Claro que, y como se rcila• ba antaño, "no faltará oportunidad".

Bibliografía
1-En (os Nos. 23-24 de la revista, ap. 95, un suelo da cuenta del ingreso del nuevo miembro.
2- A p. 183 de los Nos. 17-18 de la Revista de Historia de Rosario (1969), con las siglas W C. M se publicó terrible recensión contra las referidos crónicas de Slullitel. Alguien dictaminó luego que Mikielievich no perdonaba nada a nadie pero que todo se lo perdonaba a si mismo. Sin embargo descreo de que sea para tanto.
Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región” Fascículo N.º 94 de marzo de 2011.

miércoles, 15 de febrero de 2017

GRELA, JUAN – ARTISTA PLATICO ( 1914-1992)

Por Fernando Farina


Maestro Escondido

Fue un pintor excepcional, que al talento innato le sumó la disciplina y el constante deseo de aprender mediante el estudio. Su obra, rica y compleja, armoniza la vertiente social con el lúcido rigor de la forma
Es difícil referirse al arte de Rosario del siglo XX sin alu­dir a Juan Grela (Tucumán, 1914 - Rosario, 1992) e inclusive a algunos especialistas les resulta ló­gico hablar de la historia a partir de su biografía teniendo en cuenta que participó de diferentes mane­ras de tres de los movimientos más importantes que se desarrollaron en la ciudad y que tuvieron tras­cendencia nacional: la Mutualidad de Estudiantes y Artistas Plásticos, que dirigió Antonio Berni, en los 30; el grupo Litoral, en los 50, y la vanguardia de los 60. Primero co­mo alumno, después como artista y finalmente como maestro de mu­chos de los que protagonizaron el movimiento que llevó al límite la pregunta acerca de la relación en­tre arte y política.
Sea como sea Grela es insoslayable, un artista que siempre fue protagonis­ta, que vivió haciéndose preguntas y buscando las respuestas con disciplina. Estudiar, dibujar, pintar, pensar, actuar en política, polemizar y también dudar para encontrar nuevos caminos fueron acciones diarias de un hombre que vi­vió austera, aunque apasionadamente, y construyó su obra entre la estética y el conflicto social, con la convicción de que el arte üodía hacer bien a la gente.

Este peluquero de barrio Alberdi te­ma ideales. Enrolado en el Partido Co­munista desde los 16 años, se encontró siendo muy joven con un "padre" que no llegaba a los 30 pero que había vivido la experiencia europea, Antonio Berni, quien lo dejó "huérfano" muy pronto, y compañeros e interlocutores con los que compartió gran parte de Leónidas Gambartes.
Grela siempre fue imposible de ignorar aunque le cerraron las puertas en las escuelas oficiales de arte. Pero desde su casa taller debatió cada acá y hasta se animó a proponer de la creación del Grupo Litoral un movimiento que aportara a la haciendo eje sobre lo regional para enfrentar los planteos dogmáticos del peronismo. Un curioso encuentro-de diferentes ideologías unidos no por el * amor sino por el espanto,
El grupo Litoral congrego Gambartes, Hugo Ottmann, Carlos Uriarte, Oscar Herrero Miranda y Ricardo Warecki entre otros, y trató de cambiar las formas plásticas precedentes, valorando los nuevos lenguajes modernistas profesionalización de la práctica artística.

Tras un proceso de apropiación de las premisas estético-ideológica de Joaquín Torres García, hacia los 60 Grela desarrolló una serie de trabajos que ofrecían una alternativa a aquella síntesis formal, con cierto clima metafísico, que llevaron a una figuración que fue caracterizada como ingenua. Pero el artista no se detuvo, siguió su búsqueda hasta llegar a la abstracción que de pinturas y una serie de collages.
Sus últimas obras pusieron de manifiesto elementos simbólicos que utilizó durante su vida: el Litoral, la tierra, el río, pájaros y peces se cruzaron entre figuración y la abstracción. Construyó, así una obra que, pese a su indudable importancia, recién en en los últimos años comenzó a ocupar el lugar que merece en la historia del arte argentino.
Fuente: Extraído de la Revista del diario “La Capital” 140 aniversario – 2007

martes, 14 de febrero de 2017

GAMBARTES, LEONIDAS – PINTOR ( 1909-1969)

Por Pedro Díaz de Brito



POTENCIA AMERICANA
Construyó una obra de dimensión continental en los ratos libres que le dejaba su trabajo en el Ministerio de Obras Públicas. Pintó la magia de la tierra sin caer en lenguajes anacrónicos ni retóricas grandilocuentes. Entre la austeridad y el hedenismo plasmó telas para la eternidad.

El pintor Leónidas Gambar­tes se lo parangona a Rufi­no Tamayo, a Portinari, al guatemalteco Mérida. La obra que lo pone en ese altísimo catálogo es la que produjo a partir de sus 40 años, cuando coinciden su madurez artística con el descubrimiento de una técnica, el cromo al yeso, que resultará clave en la elaboración de su identidad. Sobre el yeso Gambar­tes extendía el pigmento, que luego rayaba para hacer reaparecer selec­tivamente el blanco.
El esplendor cromático, el hedonismo visual, la fiesta perceptiva así logradas, se combinan con el portentoso expresionis­mo de las figuras tomadas de la mitología americana. El resultado fundamenta la talla y la fama de Gambartes. El artista se dio dos líneas de trabajo en su breve madurez: la primera, formada por figuras esencializadas de mujeres, envueltas en un silencio hondo, como el del campo a la hora de la siesta.
La paleta es aquí limitada y austera, lo que acompaña el gesto grave de la mu­jeres, plenas de "pietas" en su maciza so­lidez. La segunda línea, la más suntuosa y celebrada, es la de los payés, las mito formas, los fósiles. Acá las formas y los colores de la tierra, del agua y del cielo de América, y de los seres que la pueblan, aparecen con toda su potencia y variedad. Mucho se ha escrito sobre el indigenismo americanista de Gambartes, crecido, en contraste con el mexicano Tamayo, en una ciudad de inmigrantes europeos. La modernidad de su arte combina con sa­biduría la recuperación de las formas de la mitología animista. Porque Gambartes quiso ser intérprete de la América escon­dida sin recurrir a lenguajes anacrónicos y folklorizantes, ni caer en la retórica di­dáctica y grandilocuente del arte de Estado que practicaban los muralistas
Probablemente, resultar& tal en este paso la doctrina uruguayo Torres García Gambartes se dio cuenta entonces de que -primitivismo de la imaginería americana "pedía" el lenguaje plástico del siglo XX; que ambos, separados por abismos de tiempo, eran de la misma estirpe “Creo que pinto el sentimiento de la superstición, de lo mágico, de la memoria de la tierra.. .hablo en el lenguaje en la pintura, que es universal, pero hablo como sus mitos hombre de América, de sus m sus mitos: del hombre y de su geográfica de su vegetal y mineral; con la responsabilidad que significan para mí espíritu los signos todavía indescifrables de las viejas culturas nativas y la presencia indudable de la sensibilidad contemporánea", afirmaba el artista, con una prosa precisa y lírica. Porque Gambartes tenía claros su plan de trabajo y su estética. Hizo por todo esto una obra gran respiro, dimensión americana en el Rosario de de los años 50 primeros 60, desde su casa, en el tiempo que le dejaba el trabajo de el Ministerio de Obras Públicas.
Hace unos cuantos años 80, en la galería Krass habían expuesto en la vidriera un superlativo payé. Pasando de noche por la vereda de enfrente, la figura resplandecía como oro bruñido flotando en la atmósfera blanco la luz de mercurio del alumbrado público. Uno cruzaba la calle, inexorablemente atraído por la figura ocre y dorada, que se apoderaba de todo el campo visual. Tal es la potencia de la pintura de Gambartes.
 
Fuente: Extraído de la Revista del diario “La Capital” 140 aniversario - 2007

lunes, 13 de febrero de 2017

RETORNA FLYNN A LA PRESIDENCIA. EL ESTADIO Nº 2. PROBLEMAS CON LA MUNICIPALIDAD

Los comicios del 28 de ene­ro de 1934 llevaron otra vez a la presidencia a don Federi­co J. Flynn, permaneciendo el doctor Babbini como síndico titular. Se produce un se­rio entredicho por aquellos días entre las autoridades mu­nicipales y las de Rosario Central. Aquellas reclaman una franja del terreno que ocupaba en concesión el club auriazul. Inclusive, inspectores comunales llegan a derribar el alambrado que circunda el predio. Central recurre a la Justicia que ordena a la Muni­cipalidad no innovar. Después de numerosas y fatigosas tratativas el comando auriazul se compromete a realizar una serie de obras mientras permanece usufructuando la te­nencia precaria que se le ha­bía concedido, por 20 años, en 1927.
Esas instalaciones no eran suficientes para un club que, pese a todos los inconvenien­tes, seguía creciendo. Los asociados exigen facilidades para otras prácticas deportivas, tales como basquetbol y tenis. Para ello deciden arren­dar un predio más céntrico y después de algunos estudios se resuelve alquilar —por 5 años y en $ 200.mensua­les— un terreno de 60 x 62 metros, ubicada en la esquina noreste de Ovidio Lagos y San Lorenzo. Al tenis y básquet se le agregaría luego un frontón de pelota y canchas de bo­chas. Ese complejo deportivo céntrico fue, desde entonces, conocido por todos los rosarinos, como el "Estadio Nº 2".
En orden a las grandes reali­zaciones también ese año se firma un contrato para ilumi­nar el estadio de Genova y Cordiviola, lo que demandó una inversión de $ 22.000.—, amortizables en 5 años, además de la instalación de un equipo sonoro para publicidad comercial y divulgación de in­formación deportiva. Como puede advertirse, Central era ya un club de avanzada.
La faz deportiva mejoró muchísimo, aún cuando no se alcanzó el máximo título en disputa. La extraordinaria ca­pacidad de la línea delantera integrada por los ya antológicos Cagnotti, Gómez, Guzmán, Potro y García no encontraba correspondencia en el resto del conjunto cuyo punto flojo parecía ser la ausencia de un "centro-half" de jerarquía. En el campeonato Preparación, llegaron primeros Central y Central Córdoba, venciendo los "charrúas" en el desem­pata por des a cero. En el campeonato oficial "Goberna­dor Molinas", al perder bs encuentros ante Newell's (3-2 y 4-1), llegó segundo, a 3 puntos del campeón rojinegro..
Fuente: extraído del libro de la historia de Rosario Central . Autor Andrés Bossio

domingo, 12 de febrero de 2017

1934-1945 Siguen las obras

Por Fabián Bazán

El 28 de enero de 1934 Federico J. Flynn retorna la presidencia de Rosario Central por un nuevo período, esta vez el tercero. Se produce un serio entredicho por aquellos días entre las autoridades municipales y las de Rosario Central. Aquellas reclaman una franja del terreno que ocupaba en concesión el club auriazul. (Recordemos que la cancha se levantaba sobre terrenos cedidos en 1927 por la Municipalidad por espacio de 20 años.) Incluso inspectores comunales llegan a derribar el alambrado que circundaba el predio. Central recurre a la Justicia, que ordena a la Municipalidad no innovar. Después de numerosas y fatigosas tratativas, el comando auriazul se compromete a realizar una serie de obras mientras permanece usufructuando la tenencia precaria de que gozaba.
También por aquella época se coloca la primera iluminación al estadio La inversión fue de $22.000 (amortizables en 5 años) que incluía la instalación de un equipo sonoro para publicidad comercial y divulgación de información deportiva. Gracias a aquel notable avance tecnológico, el 4 de enero de 1936 se jugó en Arroyito el primer partido nocturno, en el cual Central derrotó a Nacional de Montevideo por 2 a 1, inaugurando el primer nocturno del país, del que tomaron parte Boca, River,
Racing, Independiente, San Lorenzo, Central, Newell's y Peñarol y Nacional de Uruguay, yen el cual Central terminó tercero.
El 31 de diciembre de 1939 se coloca la piedra fundamental de la nueva tribuna oficial de la cancha, yen 1940 se adquiere la sede de calle Mitre en $ 70.000, cerrando un período fecundo en obras, en crecimiento patrimonial del Club y en una notable cantidad de socios nuevos que ya habían colocado a la institución entre las más importantes del país y, lejos, la más grande del interior.

Fuente: Bibliografia del Libro “ El Gigante de Arroyito – La Verdadera historia Autor Fabián Bazán Editorial Cultura Canaya – Año 2009.

martes, 7 de febrero de 2017

Creciendo en la crisis

Sería a partir del cierre de los mercados externos y luego del estallido de la Segunda Guerra Mundial cuando se hace imprescindible la producción local de los productos manufacturados que hasta entonces se importaban. Es a partir de ese momento que, con lo que se define como la industrialización sustitutiva de importaciones, la actividad industrial se convierte —junto con un aumento notable del comercio— en protagonista decisiva del crecimiento económico rosarino. El crecimiento de una ciudad que estaba dotada de una infraestructura de servicios que la conectaba con el resto del país (redes ferroviarias, rutas y caminos, navegación fluvial) posibilitó asimismo el incremento de las migraciones internas que iban a acrecentar la población. Los trenes de pasajeros, hoy añorados como un cómodo y eficaz medio de transporte, y los de carga, así como la creciente flota de transporte vial y el crecimiento demográfico, fueron entre 1930 y 1960 valiosos aliados del desarrollo.
Ese aumento poblacional y las demandas que el mismo exigía ¡bar a provocar algo más: el surgimiento de empresas manufactureras ', de la industria liviana, en especial la metalmecánica, así como deIa medianas y pequeñas empresas rosarinas, a la que debe sumarse l de construcción de máquinas-herramienta. Algunas de esas empre sas estrechamente asociadas en muchos casos a los nombres de su fundadores o impulsores iniciales forman parte ya de la historia de desarrollo industrial de Rosario como Cindelmet Emara, Bianchi, Ma neta, Establecimiento Litoral, Acindar, Chaina, Cura Hnos., Forja, Mi gra, Cipar, entre otras; lo mismo ocurre con las que se vinculaban coi la industria automotor en la producción de elementos para la misma Daneri y Cía., Fric-Rot, Cametal, Montenegro Hnos, Decaroli Hnos. La producción de la industria textil en el país tendría en Rosario aportes relevantes, sobre todo a partir del inicicde la década del 40, con la instalación de Estexa SA, que alcanzaría proyección regional, y de otras comoTextil Rosario, Piacenza e Hijos, mientras que la mecanización en la confección de indumentaria en pequeños talleres posibilité en la ciudad la instalación de fábricas de máquinas de coser como Lander y Gardini. Industrias vinculadas al rubro de la alimentación, que en algún caso habían iniciado su actividad antes de 1930, formarían parte de la fuerte actividad económica de la ciudad entre ese año y la década de 1960, lapso que incluiría el advenimiento del peronismo al poder. En esa nómina pueden incluirse empresas como La Virginia, Martín y Cía., Cervecería Schlau, Aceitera Santa Clara, La Cabaña, Upar, Cotar, Minetti y Cía., entre otras.
Los gobiernos del fraude patriótico del período 1930-1943 contribuyeron asimismo a que Rosario fuera favorecida con obras públicas importantes como las conexiones viales: la ruta Rosario-Santa Fe (1933), la conexión Rosario-Buenos Aires por Pergamino (1935); el camino a Córdoba (1936) y las inauguración de la Ruta 9 a la Capital Federal el mismo año y a Casilda en 1939. La habilitación de los nuevos edificios de la Aduana de Rosario y del Correo Central en 1938, durante la presidencia de Roberto M. Ortiz, fueron asimismo concretadas en ese período y lo mismo ocurrió con el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino y la Maternidad Martin, construidos a partir de dos donaciones privadas. La intendencia de Miguel Culaciati (1935-38), luego ministro de Obras Públicas del presidente Justo, se destacó asimismo por su impulso a ese tipo de tareas en la ciudad: pavimentación de calles, habilitación del Parque Norte, por ejemplo, siendo importante su apoyo -ya ejerciendo el cargo nacional mencionado- en el proceso que culminaría, en 1957, con la inauguración del Monumento Nacional a la Bandera.

Fuente: Extraído de la Revista del “Diario La Capital Rosario La ciudad que amamos” . 145 aniversarios en 2012

A TRES AÑOS DE LA TRAGEDIA DE SALTA 2141

A TRES AÑOS DE LA TRAGEDIA DE SALTA 2141