Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

PREVENCION DEL DENGUE

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jueves, 19 de octubre de 2017

Clubes chicos, clubes grandes



En esos años iniciales de la década del 40, los clubes que pro-mocionaban sus bailes eran innumerables, pero pueden rastrearse en las publicidades de diarios y revistas los casos del Club Uría, Centro Asturiano, Centro Castilla, Centre Cátala, Club Social Zona Sur (anexo entonces a un parque de diversiones en San Martín 3256), Ba­rrio Parque, en La Paz 2927; Atalaya Club, en Buenos Aires 2255; Club Dock Sur, en Lamadrid 1031; Boxing Club, en San Martín 1570; Saladillo Club, en Hilarión de la Quintana 445; Sportmen Unidos, en Io de Mayo 2143; Olímpico Rosario, de Corrientes 1650, en una nómina que ad­mite sin duda muchos otros. Hacia 1945 la fiebre de ese ritmo posibilitaría los primeros campeonatos de boogie-boogie en la ciudad, los que se celebraban en el Club Horizonte, de Suipacha 1363. Para tentar suerte y algún premio en los mismos resultaba útil la enseñanza de bailes modernos que ofertaba el Studio Gaeta, en Mendoza 1046, dirigido por el dinámico y polifacé­tico Agustín Romano Gaeta, propietario de varietés en la ciudad y úl­timo empresario del Teatro Olimpo de calle Corrientes.

En el umbral de la década del 50, el Estadio Mu­nicipal de Ovidio Lagos y 27 de Febrero se convertiría tam­bién en monumental pista de baile, mezclando la música con atracciones de todo tipo, desde Los 5 Grandes del Buen Humor a la despampanante rumbera Blanquita Amaro y desde Antonio Tormo a Alfredo De Angelis, con una concurrencia que colmaba las instalaciones, lo que no era poco.

En ese afán por bailar, muchachas y muchachos, y parejas de toda edad, podían casi semanalmente -y mucho más en verano- elegir entre opciones de lo más diversas, desde La Rambla de Alberdi al Club Arizona, en Riobam-ba y Chacabuco; el Club Voluntad, en San Martín 4650; Defensores de River Píate, en Felipe Moré y La Paz; el tra­dicional Central Córdoba o el concurrido Club Provin­cial, pasando por Newell's Oíd Boys, donde en 1955 el animador era Raúl Granados.

El popular hombre de radio y televisión recuerda algunos mo­mentos de una larga carrera como animador de los bailes rosarinos: "En 1950, en los bailes donde actuaba Alberto Castillo, por ejem­plo, paraban el tránsito. Eran los bailes del Patio Mexicano, del Patio Romano, cuando yo todavía no tenía 20 años. Empecé a los 18 años y enseguida me llevan a trabajar a Nuls, aunque ya había comenzado en algunos clubes de barrio como animador y conductor. Trabajaba en la radio en la radio LT1 y animaba bailes y pic -nics en la Quinta La Nélida, que duraban todo el día, pero a las 4 de tarde tenía que rajar para mi casa a pegarme un baño y salir para la radio. Dejara como reemplazante en el pic -nic hasta la siete de la tarde a Javier Portales, que se llamaba Miguel Ángel Alvarez. Después me mandaron a llamar de Ñuls y me quedé allí.

Las características de esas reuniones no diferían mucho de las de Gimnasia y Esgrima, según el testimonio de Granados: "Los bailes que hacía Ñuls los domingos eran de gente elegante siempre, bailes de categoría. Las mesas que circundaban la pista se vendían con anticipa­ción y la gente las compraba para toda la temporada. Así que después de dos o tres domingos seguidos tenías que saludar a todo el mundo: eran reuniones sociales muy lindas. Eso era en verano; en invierno se hacían en el Centro Asturiano de ca­lle San Luis ".

Es en ese mismo club donde, en marzo de 1955, la orquesta de Osvaldo Pugliese protagoniza un hecho que ha entrado a la historia del espectáculo. Anun­ciada para uno de los grandes bailes, se presen­ta sin su director, que había sido encarcelado, sobre el final del segundo gobierno peronista. La silla inclinada sobre el piano, unas encendi­das palabras del "Negro" Mela, el presentador habitual de la orquesta y una actuación que en­ciende a un auditorio que más que bailar, escu­chaba, completan la descripción de ese baile memorable.

Como testigo de primera mano, Granados relata: "Terminó el baile y llevaron dos colec­tivos de tipos que fueron en cana, la orquesta con todos los músicos a la Jefatura, y como yo bajé del escenario me llevaron con ellos.
Cuando llegamos a Avda. Pellegrini les expliqué que no tenía nada que ver y que al otro día laburaba en el ferrocarril, y me largaron. Pero los músicos se la bancaron hasta el otro día... "
Muchos de aquellos bailes de los años transcurridos entre 1940 y 1950 tenían una ceremoniosidad a la medida de las convencio­nes de la época, que incluían toda una serie de códigos, des­de las madres acompañando a sus hijas como celosas can­cerberas al cabeceo del hombre a la mujer, que prologaba la aceptación o el rechazo al postulante a pareja de baile. Todo ello era mucho más perceptible en los bailes de ba­rrio, en los que algunas imágenes de esas veladas danzan­tes (como se anunciaban) parecían escapadas de los legen­darios dibujos de Medrano o de Calé, humoristas de esos años. Eran salones como el Centro Progresista, de San Juan al 3600, donde se citaba buena parte de la juventud de Barrio Echesortu, o el de la Sociedad Umberto 1º, en Jujuy al 2500, cuyos pisos de largas tablas de pinotea eran ideales para los cortes y quebra­das o las evoluciones del vals. Algunos lugares tenían inclu­so fama por la calidad de los bailarines, sobre todo cuando se trataba de tango, como Instituto Tráfico, en San Loren­zo al 2200; el Salón Cosmopolita, en Arroyito, donde se emplaza hoy el Cine Lumiere; o el Estadio Millia, de Bvard. Oroño y Jujuy.
En muchos de ellos, la versatilidad, la elegancia, la creatividad de los bailarines eran condiciones mucho más tenidas en cuenta que la misma apostura o la pinta de los mismos, y lo mismo valía para sus parejas, a las que se ce­lebraba más las cualidades para la danza que la propia be­lleza. Lo que no excluía el acicalamiento de hombres y mu­jeres, los primeros -sobre todo entre el 30 y el 50- impeca­blemente peinados a la gomina, o con Glostora, uno de los tantos pro­ductos arquetípicos de ese período.
Un fantástico Manual pergeñado por Gaeta enseñaría a los
rosarinos no sólo los pasos de la mayor parte de los bailes en boga en los años entre 1930 y 1945, sino también buena parte de esos códigos cuya observación era poco menos que imprescindible para entablar tanto una relación sentimental como para abandonar la ominosa le­gión de los "pataduras", en un tiempo en que los buenos bailarines te­nían asegurada buena parte de su éxito con las mujeres. Aunque su lec­tura hoy, además de cierta nostalgia, despierte también su buena cuo­ta de hilaridad...
Delia Rodríguez, que cantara en muchos de esos recintos bai­lables recuerda: "Los bailes de clubes eran muy lindos, muy familia­res. He actuado en ellos con José Sala, con los Caballeros del Tan­go. Con ellos estuvimos cuando vino a Gimnasia y Esgrima la cantante Silvie Varían junto a Johnny Halliday: había una can­tidad tremenda de gente... " Gra­nados tiene una visión un tanto di­símil: "En esos lugares donde yo animaba no recuerdo problemas de peleas o problemas de ese tipo, porque había bastante control. Pero tenía referencias de que en los clubes de barrio se armaban unos despelotes bárbaros. Calcu­la que una mina por ahí salía a bailar con un tipo que a lo mejor no era del barrio o no le caía bien a alguno y ya se armaba el lío... "
Lo de los grandes nombres internacionales sería posterior, y formaría parte del boom que alcanzarían, sobre todo, los bailes de Car­naval de los grandes clubes rosarinos como Gimnasia, Provincial, Newell's y Rosario Central, cuando sobre el final de los años 50 y princi­pios de los 60, Rosario recibiría a una constelación de artistas extranjeros, que iban desde Tito Rodríguez a Los Plateros o al extrovertido catalán Xavier Cugat, que despertaría admiración por su orquesta -que contaba con muchos instrumentistas de primer nivel-pero sobre todo por su joven esposa, la cantante y bailarina Abbe Lañe.
Es por la misma época cuando la aparición del rock enciende fervores y entusiasmos menos ceremoniosos. Granados evoca ese momento: "Cuando aparece el rock y los primeros conjuntos rockeros, elpetiso Gilberto Juchli contrata el Cine Mendoza para un festival, cosa que no se había hecho nunca en Rosario. Lleva dos orquestitas y pone música de rock de discos. ¡Destrozaron el cine y el pobre tuvo que hacerse cargo de todos los destrozos ! Así que el rock ya venía con violencia agregada, desde el primer momento. Puede haber sido el año 1957".
Pero todavía en 1955, existían otros reductos donde el baile era asimismo atracción principal, pero donde las grandes figuras llega­das del exterior no tenían cabida ni público. Eran los bailes donde im­peraba el chámame y la música del Litoral, como los que se realizaban en La Ranchada, de Emilio Chamorro o en los varios locales del mismo tipo instalados en la zona sur de la ciudad. Allí también, so­bre todo los fines de semana, el en­tusiasmo por aquella música entra­ñable para correntinos y litorale­ños los convertía en pistas concu­rridas, donde abundaba la cerveza, se escuchaba más de un sapukay y se bailaba casi hasta la salida del sol...
La de los animadores de esos encuentros danzantes era, por su parte, una tarea que demandaba profesionalidad, ingenio y una alta dosis de prudencia para enfrentar situaciones imprevistas. Granados es quien mejor puede retratar aquel oficio casi extinguido: "La particularidad nuestra en la animación de los bailes era hacer un chiste, contar un cuento, joder un poco. Había que hacer la sanata por­que había un solo escenario y cuando bajaba una orquesta, hasta que los otros se acomodaban, se producía un bache. Entonces, en esos años, el petiso Jorge Alberto Alvarado animaba los bailes del «Castel Rojo», en Pellegrini y la Costanera, y yo los de Gimnasia o Provincial. El me pasaba los cuentos que contaba allá y yo los que contaba acá..."
Fuente: Extraído de la Revista “ Vida Cotidiana Rosario 1930/1960” Fascículo Nº 5

miércoles, 18 de octubre de 2017

Beatriz Guido

Por Julio Chiappini

Beatriz Magdalena Isabel Guido nació en Rosario el 13 de diciembre de 1924. Fue hija del arquitecto Ángel Francis­co Guido y de la actriz uruguaya Berta Eirin Saracho. Su padre (1896-1960) fue también rosarino. De profesión ar­quitecto, muy buen pintor, historiador del arte, resultó coautor del Monumen­to a la Bandera. Beatriz tuvo dos her­manas: Berta, pintora, y María Esther, poetisa. Su tío, Alfredo Guido, fue un notable artista; escenógrafo y pintor de caballete.
Beatriz Guido se diplomó en Buenos Aires en la Facultad de Filosofía y Le­tras y estudió en Europa con Benedetto Croce, Guido de Ruggiero y Gabriel Marcel. Su primera novela, "La casa del ángel", obtuvo la Faja de honor de la SADE y el Premio Emecé. Luego "La caída", filmada por Leopoldo To­rre Nilsson; lo mismo "Fin de fiesta", al año siguiente. En 1961 "La mano en la trampa" logró el Primer Premio en el Festival Internacional de Cannes.
En 1959, tras separarse de su primer esposo, el abogado Julio Gotheil, se casó con Leopoldo Torre Nilsson (1924-1978), hijo de Leopoldo Torre Ríos, precursor del cine argentino. To­rre Nilsson dedicó buena parte de su obra a narrar acerca de la burguesía -entina. Y las novelas de su esposa b predisponían a esa temática, que la bacía bien. Hacia el final sucumbió a ::erta banalidad que, aunque sea por el to y la exornación, evita, aunque ümasiado visual, en "Martín Fierro", 1968. De Guido (apellido italiano : -e se pronuncia Guido) también filmó -cuestrador" y "Piel de verano". 1960 la revista Time cotizó a Torre -Babsy- como "único repre­sante del cine sudamericano". La Enciclopedia Espasa como "el más universal de la cinematografía de su país": 1977-1978, p. 922. Arturo Jauretche se burla de Guido: "una escritora de medio pelo para lec­tores de medio pelo": "El medio pelo en la sociedad argentina (Apuntes para una sociología nacional", A. Peña Libro, Buenos Aires, 1966, p. 193. Sus obras: "Regreso a los cielos", 1952; "La casa del ángel", 1954; "La caída", 1956; "Fin de fiesta", 1958; "La mano en la trampa", 1961; "El incendio y las vísperas", 1964; "Escándalos y so­ledades", 1970; "Carta abierta a una madre", 1973; "Los insomnes", 1974; "Piedra libre", 1976; "¿Quién le teme a mis temas?", 1977; "Apasionados", 1978; "La invitación", 1979; "Rojo so­bre rojo", 1987. Su pieza de teatro "Ho­menaje a la hora de la siesta" compitió -la primera película argentina que lo hacía- en el festival de Cannes; tam­bién teatral "Esperando a los Castro". En 1976 el "Proceso" prohibió la exhi­bición de "Piedra libre". Luego Premio Fundación Konex. En 1979-1982 Pre­mio nacional de literatura. Murió en Madrid, ejerciendo su tarea diplomáti­ca, el 11 de marzo de 1987. El mismo día falleció Luisa Mercedes Levinson. En un reportaje (La Prensa, 10 de mayo de 1983), comentó que "El escritor es un profesional cuyo instrumento es y debe ser, a lo largo de toda su vida, la palabra y el sentido ético y semántico de esa palabra. Nada califica más a un mal escritor que el uso indiscriminado del adjetivo gratuito y mal colocado. Mi relación con la palabra escrita es la elaboración de un oficio unido al con­cepto de creación donde muchas veces la condición humana limita y triunfa, no siempre a favor de la literatura".
Borges fue cáustico con Guido: "Gri­llo, ¿usted ha leído algo de Beatriz Guido - No. - ¿Y de Silvina Bullrich? - Tampoco. -Yo también he tomado la misma precaución": Néstor Montenegro y Adriana Bianco, "Borges y los otros", Planeta, Buenos Aires, 1990, p. 31. Una estampilla emitida en 2002 (va­lor facial: 75 c.) conmemora a Beatriz Guido.

Bibliografía

Gloria de Bertero, "Quién es ella en Santa Fe", Palabra Gráfica, Buenos Aires, ¡995, p. 292; César Magrini, "Veintidós cuentistas", Centu­rión, Buenos Aires, 1963, p. 83.
FUENTE: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región. Fascículo Nº 112 de Octubre de 2012

martes, 17 de octubre de 2017

CLUBES E IDEOLOGIA




La zona, sobre todo en el sector que comprende los barrios La República, Azcuénaga y Belgrano, de gran conformación obrera, se caracterizó por la intensidad de la acción política, y de allí surgieron importantes luchadores de la llamada "causa social". Una muestra clara de ello lo constituye, todavía hoy, el nombre de los clubes deportivos del oeste rosarino, que reflejan en general la inquietud política y el signo de sus impulsores, en gran medida alentados por convicciones revolucionarias de cambios sociales.

Era aquella —primeras décadas de este siglo— la etapa de aparición de organizaciones sindicales como la FORA (Federación Obrera de la República Argentina); de la difusión del Ideario anarquista; de la llegada de ideólogos anarquistas como Petro Gori y Enrico Malatesta, del paso del dramaturgo Florencio Sánchez, también de Ideas libertarlas, por la ciudad y sus cafetines; de la revolución rusa, de la elección de Alfredo L. Palacios como diputado nacional por el socialismo: época de fermentos.

No porque sí aquellos clubes tomaron nombres como Centro Progresista, Unión y Progreso, Ideal, Juventud Unida, Libertad, Nueva Era o El Luchador (que en un principio se llamó Club Deportivo Obrero El Luchador), que en sus estatutos iniciales no designaba presidente de la institución, al estilo de las organizaciones obreras, y que fuera fundado como homenaje al 1º de mayo, celebración cara a la clase trabajadora. Nombres todos que encierran, en sí mismos, un propósito Ideal de reivindicación social.

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario Historias de aquí a la vuelta” Fascículo N.º 18 . Autor Alberto Campazas. Enero 1992-

viernes, 13 de octubre de 2017

ALGUNAS CALLES

Por Héctor N. Zinni



Aparente desorden


Del crisol vital que las calles representan, siempre nos interesó en forma especial el ambiente de las cortadas y pasajes. Allí todo parece más intimo - con sus ventajas y desventajas -, todo es más "de uno". El microclima se favorece en su constante mostrarse. Las cortadas son verdaderos refugios urbanos en el bullir sin pausa de la ciudad.

¡Cuántas variantes...! Qué de expresiones...! ¡infinidad de realidades! Rosario es una ciudad en la cual la presencia de cortadas y pasajes es protagonista fundamental. Hay barrios enteros cuyo trazado casi se resuelve en la alternativa rítmica de calles y cortadas: Arroyito, Tiro Suizo, Echesortu.

La posibilidad de mostrarse a la gente no tiene fin en sus diversas variantes, y, si bien no es posible conocerlas a todas o al menos eso lleva mucho tiempo, muchísimo tiempo, si en cambio podemos tentarnos con citar a algunas de ellas sin un orden de prioridades, sin un orden de preferencias: simplemente dejándonos llevar por ese aparente desorden de vivencias múltiples que significa recorrer y conocer la ciudad...

Hay aquellas que parecieron sensualizarse en la curva de su trazado. En una ciudad resuelta casi en su totalidad con calles de eje recto, encontrar aquellas que se desenvuelven al ritmo de una curva es un signo distinto. Cuando ese signo se implanta en una cortada, y es absolutamente único, su impacto es mucho mayor.

Secas y ajardinadas


En el viejo pasaje Rosarino, que nace en 24 de Septiembre al 1000, cumple con el capricho de hacerlo según los dictados de una media luna que, apuntando al sur, cambia en noventa grados su direccionalidad para cruzar con Sarmiento y continuar por algunas cuadras, recto y sin desvíos, hacia donde se pone el sol... Otra variante de este tipo une la calle Córdoba con la intersección de Santa Fe y el bulevar Avellaneda.

Hay cortadas "secas", y otras ajardinadas. Las hay amplias, mientras algunas semejanzas se complacen en expresar su estrechez. Algunas parecieran no tener fin, contrapuestas al breve recorrido de otras cuya fuga se resuelve en el telón de fondo que les presta una pared de cierre. Otras muestran en el horizonte culminaciones visuales inesperadas, insólitas, no habituales.

Las cortadas de Arroyito, algunas con sus aún visibles y cálidos adoquinados, se resuelven según las reglas de la máxima aproximación entre sus lineas municipales acompañadas por sus veredas angostas.

Telones de verde

El pasaje Amelong, en Ocampo al 1000, resume en sí mismo tres o cuatro de las características apuntadas. La amplitud visual basada en lo insólito del ancho de sus veredas para una arteria de sólo cien metros de vida, la alegría de sus árboles y su persistente pulcritud general fijan desde el vamos su carácter.

La cortada Marcos Paz también se caracteriza por su angostura, mientras que casi pierde su condición de "cortada" ya que su vida transcurre de este a oeste por más de veinticinco cuadras. En cambio el pasaje Rouillón, en Callao al 500 es un bolsón de único ingreso: su solución en "cul de sac" y su ancho exiguo le dan características únicas, aunque no es excluyente en la ciudad. Quienes viven en las casas que marcan su comienzo, son verdaderos guardianes de su acontecer. Ingreso y egreso se resuelven en un solo punto.., la pared de fondo es pantalla en donde se reflejan las expectativas de su vida interior.

El pasaje Madrid entre Mitre al 3300 es seco, descarnado, prolongado hacia el oeste por varias cuadras, pero en cambio en su cierre este, muestra un telón de fondo insólito, creemos que único en la ciudad - al menos hasta ahora no conocemos otro igual - ya que culmina en la vista de la torre de la Iglesia San Antonio...

Otras cortadas rodean plazas y se enriquecen con el verde de su espacio, con la alegría de sus flores: en San Martín y Ayolas, en Alberdi (Santos Dumont), en Sarmiento al 2900 frente al Hospital de Emergencias, en la cortada Barón de Mauá, junto al Centro Cultural.

Cortadas de niñez

Quizá el único cruce de cortadas en la ciudad está en su mismo corazón: Ricardone y su transversal el pasaje Araya caracterizadas por el extraño telón urbano conformado por las espaldas del Teatro La Comedia...

Y así podría continuarse y seguramente lo haremos en futuras ocasiones. Por su intimidad, por su calor humano, rendimos nuestro modesto homenaje a las cortadas de la ciudad corporizadas en la que nos sirviera de abrigo en nuestra niñez adolescente... Por eso, nuestro "Poema para mi barrio", hablaba de ellas de este modo:

"Barrio de cortadas y pasajes que dibujan un alto en el camino del que va, y es sin serlo, un solitario, un recuerdo, un remolino...

"Lo íntimo se encierra en su existencia bajo el sol del verano o el gris frío... Su vida breve y cargada de misterios, guarda ecos de magias y de niños...

"¿Una curva que se envuelve en su trazado? ¿Un reflejo en un charco, que nos acerca al cielo?...

"Quizás el brío de los juegos infantiles en la casa paterna, o en el río de cantares y de voces del pasado que acunaron mis sueños sin fronteras en el vientre fraternal de algún pasaje?

"- Una reja, tal vez? ¿ La de mi casa enriquecida en un encaje? ,.Algunas llores que cual gemas resplandecen en la luz?

"El horizonte cercano que los cierra?...

"¿ Y la locura y la alegría de don Pietro, con sus rieles y martillos bullangueros atronando el aire con sus golpes en la noche despierta de Año Nuevo?

"¿ Y doña Linda barriendo la vereda?...

".Don Rossano trabajando la madera en su sagrado taller de carpintero?...

"Oigo el grito de mi madre que me llama, en el silencio de una siesta de verano... Una siesta de pelota y escondida, o una piba tomada de la mano..."

...Y pensamos que pueden ser motivo de otra nota los relatos inspirados en la realidad contrapuesta de dos de estos protagonistas: la cortada Santa Cruz y el pasaje Monroe.

Como también puede ser motivo de recordación la ignota cortada José Martín, ubicada en la calle Tucumán entre Vera Mujica y Crespo, donde el abuelo del que esto escribe plantó una casilla al fondo sombreado de higueras y formó allí su familia. Mientras sus hijos se desaparramaron, mis abuelos nunca se movieron de ahí. Cuanto más se mudaron a la Escuela Técnica de Maquinistas Carlos Gallini, que aún está en la esquina de entrada, para ocupar el cargo de caseros por muchos años, hasta que se murieron los dos. Primero mi abuela, doña Carolina Ferraris, en 1943, y en 1950, mi abuelo don Felipe Zinni, que era abrucés, oriundo de Casalbordino, provincia de Chietti, Italia. Mi abuela era piamontesa, de Alessandria y tenía el carácter fuerte, todo lo contrario de don Felipe que era tranquilo y apacible.

En aquella cortada, que se llama José Martín porque el primero que la habitó fue un vasco francés del mismo nombre y apellido, vivía doña Felisa, vecina que ofició de matrona en el nacimiento de los nueve hijos que tuvo doña Carolina quien a su vez, hizo lo propio con el alumbramiento de los vástagos de doña Felisa. Vale decir que los hijos de ambas fueron cortados por la misma tijera, como se afirmaba entonces.

El telón de fondo de aquella cortada - al decir de Bonacci -, detrás del paredón que la cerraba, de la casilla y de las higueras, era la parte de atrás de la casa de los Garassino, familia que estaba en buena posición. Todo lo contrario de mis abuelos cuya pobreza era tanta que cuando aparecían las brevas en las plantas, salían todos los hijos a vender higos.

Yo podría contar muchas más cosas, pero para no alargar demasiado este asunto diré que aún se mantienen frescas en mi memoria aquellas reuniones familiares de

Navidad y Fin de Año cuando se realizaban los almuerzos y las cenas en el patio de la casa de la escuela. La mesa larga, provista por toda la familia de comida, pan dulce, turrones, avellanas, nueces, fruta abrillantada, vinos, sidra, los infaltables sifones de soda y las castañas asadas que hacía mi abuela...

Después de tomar el clericó, los chicos salíamos a jugar a la vereda haciendo sonar inofensivos petardos que venían en cajitas, o chisporroteábamos los raspa-raspa contra la pared de afuera y también describíamos círculos luminosos en el aire con las famosas estrellitas. Años de risas y de inocencia, en aquel barrio de familias numerosas y alegres y trabajadoras, como los Masson - cuyo apellido llevaba la cortada donde vivían -, como los Heredia y como tantos otros que el tiempo fue llevando al país

Mientras templa su guitarra, Martín astro parece revivir la misma fe de otras épocas

Notas
1 Radiolandia, Año XIV, N2 640. Bs. As., 22/6/1940.
2 Mundo Argentino, Año 53, N2 2186. Bs. As., 7/1/1953. Martín Castro falleció el 7/4/1971 casi nonagenario. V. además, del autor: Prostitución y Rufianismo. 35 Edic., Ed. Fund. Ross., Pág. 162 y 166.
3 José Mario Bonacci. Cortadas y pasajes. La Capital s/f. Rpr. en SupI. N5 4 de Historias de Bolsillo, N9 30. Rosario, abril 1993.

Fuente: Fragmento extraído de Libro “Barrios de Tango y otras Yerbas de Héctor Nicolás Zinni . Ediciones Del Viejo Almacén . Año 1997

jueves, 12 de octubre de 2017

Fragmento de armas y tiros

Por Héctor N. Zinni



Mientras siguen las bromas, llegan los primeros fríos. El 7 de junio expira, a los 70 años de edad y en el mayor olvido, la escultora tucumana Lola Mora, autora del Monumento a la Bandera que debió levantarse en Rosario.2 Veintitrés días después, ya entrado el invierno, deja de existir el general Pablo Riccheri, con 77 años y una gloriosa trayectoria.

Con el marco de la Alemania nazi —que ya prefigura lo que vendrá—, el púgil argentino Oscar Casanovas va a Berlín para las Olimpíadas, donde defiende y retiene la corona de los pesos pluma de boxeo que fuera ganada en la anterior tradicional competencia por otro connacional: Carmelo Robledo. La delegación pugilística se completa con Alfredo Carlomagno, Leonardo Gulle, Lidoro Oliver, Raúl Rodríguez, Francisco Resiglione y Guillermo Loveil, quien se clasifica segundo en su peso. Mientras tanto, la urbe rosarina avanza. El 9 de julio, el doctor Daniel Bosano Ansaldo, en compañía del comisionado municipal, doctor Miguel J. Culaciati, del ministro de Instrucción Pública y Fomento doctor Foster, y de otros funcionarios, procede a cortar la cinta inaugural del magnifico parque Jorge Raúl Rodríguez, que también será conocido como Rivadavia, aunque los rosarinos preferirán llamarlo Parque Norte. Ya e el 21 de febrero Culaciati había tomado posesión de los terrenos abandonados al norte de la calle Rivadavia, los que se han expropiado para construir la nueva estación del Ferrocarril Central Argentino, proyecto que luego será abandonado por distintas causas.

Otra iniciativa del Culaciati ha sido la creación de una comisión para erigir el Monumento a la Bandera;4 y en tanto surge la Asociación Literaria Nosotras, "fruto de las inquietudes espirituales de Marta Ortiz Grognet, quien logrará nuclear a destacados escritores rosarinos a través de una intensa labor cultural",5 se afianza, asimismo, la fe religiosa. Es que han comenzado sus actividades los mormones en Rosario, inaugurando la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días; monseñor Santiago Luis Copello ha sido designado Cardenal Primado de la Argentina y, desde el 18 de marzo, la ciudad está contando con una nueva parroquia, a cargo de agustinos recoletos: Nuestra Señora del Luján, en Avenida Godoy 3370.

Dolorosas informaciones vienen polarizando el interés de rosarinos, porteños, argentinos y extranjeros en general y ciudadanos del mundo entero. Es que el 18 dei abril se ha producido el estallido de la guerra civil en un país arcaico, que posee el 47,50/o de población agraria, un 33% de analfabetos y 136.000 sacerdotes y religiosos: España.




Llegamos a diciembre. Habilitase la ruta Rosario-Córdoba y se cierra el año con una nota de categoría: el 31 , el Jockey Club, que preside don Joaquín Lagos, inaugura su espléndido Country Club, "y durante una temporada Rosario estuvo con ese adorno como chiquillo con zapatos nuevos", expresará Alvarez años después. 1937 empieza con un hecho insólito. El 3 de enero el ingeniero Juan Baigorria Velar hace llover en Buenos Aires para terminar con una sequía agobiante. Baigorri Velar, nacido en Concepción del Uruguay en 1891, se hará famoso con un misterioso y complicado aparato por medio del cual provocará lluvias "ad libitum' en Santiago del Estero.10
NOTAS
2.Lola Mora, n. en Tucumán el 17.11.1866 y f. el 7.7.1936. Primera y geniales-cultora argentina, autora de numerosas obras, entre ellas, El Eco, que está a la entrada del Jardín Zoológico de Buenos Aires; el monumento a Avellaneda, puesto en la plaza principal de la ciudad de Tucumán; la Apoteósis de la Argentina, que figura en el monumento a Colón; la Estatua de la Música, en el monumento a Verdi, en Tucumán, y muchas más, como la estatua de Laprida, Zuviría, Alvear, etc. En París se vinculó con Rodin, así como con la reina Margarita de Saboya, y ganó un concurso en Rusia —para levantar uno de los más grandes monumentos en San Petesburgo—, por unanimidad del jurado. Hizo también la famosa Fuente de las Nereidas, que en su época fue tachada de impúdica y esculpió distintas partes del Monumento a la Bandera que no pudo completar por la incomprensión de las autoridades.
Las figuras terminadas fueron ubicadas en distintos lugares públicos de Rosario y en la actualidad se han reunido para formar, con discutible criterio, un cementerio de piedras inconexas en las inmediaciones del actual Monumento a la Bandera, sobre la Avenida Beimano. En junio de 1977. una deleeación militar colocó en los jardines de la Casa de la Cultura de San Miguel de Tucumán, las cenizas de Dolores Mora de Hemándéz —Lola Mora— como postrer tributo al deseo póstumo de la inolvidable artista argentina. V. La Razón. 10.6J977.
3.Pablo Rice/sari, o. en San Lorenzo en 1859. A los 15 años se enroló en el regimiento de caballería organizado en su ciudad natal, para intervenir en defensa de las autoridades nacionales durante la revolución de 1874. En 1879 ingresó al Colegio Militar, y en 1881 prosiguió estudios en Europa. De regreso al país fue director de Arsenales, director de la comisión de adquisición de armamen-
tos y ministro de Guerra. -
4.De todos los intentos realizados otrora, este es el más positivo: la comisión fue nacionalizada y elobierno sanciono la ley 12.575 del 23.1.1939 por la cual se autorizó la inversion de hasta un millón de pesos para dar cima alas obras. Al mismo tiempo se inició una colecta popular a tales fines que duro hasta 1943. V. Miguel Angel De Marco y Oscar Luis Ensinck. Historia de Rosario. Ed. Colmegna. Santa Fe. 1979. Pág. 377.
10. "Con la desaparición de Baigorri Vefrr, ocurrida en 1972, descendió el más pro-108
iizndo de los secretos sobre una invención que, si bien fue cuestionada muchas
'ces. demostró que funcionaba a la hora de la verdad, es decir de la lluvia. existen algunas versiones absolutamente fantasiosas sobreel destino de la mí-quina de Bafrorri. Una de ellas dice que, en 1940, un espía nazi consiguió desmontar la antena y la envió vía submarino a Alemania. El Inteligente Service, para no ser menos, consiguió robar una batería i' la bocina de un gramófono adherida a la tapa: el F.B.f. , a su vez, alejó varias bobinas colocadas sobre el esqueleto de una bicicleta en desuso. Finalmente, un espía soviético habría escapado con un barrilete especialmente fabricado, que el ingeniero solía remontar antes de convocar a las hubeas Emilio Petcoff. Un siniestro plan para hacer llover, en Clarín 18.2.1981.
1 Rogelio Gordillo (a) "El Pibe Cabeza", n. en Colón el 9.6.1910. Su carrera delictiva apunta los siguientes hechos: 1928: Es detenido, el 18 de febrero, por violacioñ y tentativa de rapto en la persona de su novia. Ante la protesta de los padres de la muchacha (Juana Prado) hiere a la madre de la joven. Se lo condena a dos años de reclusión. 1930: El 10 de abril asalta a un comerciante en la localidad de Mauricio Mayer. 1932. Asalta a cuatro comerciantes en la localidad de Bella Vista. En noviembre asesina por primera vez, en Rosario, donde luego de un frustrado saqueo es detenido y encarcelado por dos años. 1935: Comete mas de diez robos de importancia en La Pampa (en el mes de junio asalta en La Pampa, Junín y Leandro Alem). 1936: Actua por primera vez en la Capital Federal, asaltando la Compañía Nobleza de Tabacos. Malta en la localidad de Arias (Córdoba) e inicia una serie de delitos contra pagadores y estancias del interior. Junto con su banda protagoniza un nuevo asalto, esa vez contra la Sociedad de Electricidad de Villa María (Córdoba). Pasa a Venado Tuerto (Santa Fe), donde asalta y mata a José Atagnini, pagador de una poderosa compañía del lugar. En noviembre, registra doce asaltos en Trenque Lauquen. En diciembre comete una serie de latrocinios a diferentes posesiones agrícolas de Pehuajó (Bs. • Aires), así como asaltos y fechorías en el camino de la Capital Federal a Córdoba y en Armstrong (Santa Fe). 1937: El 7 de enero ocupa la recién inaugurada ruta Rosario-Córdoba, saquea turistas y muere por primera vez un miembro de su banda: Pedro Ferrari. El 21 realiza un intento de robo contra el Ferrocarril del Estado, en Córdoba, incluyendo rapto de personas y secuestro de rodado. El 22 se produce el asesinato del cabo Pilar Contreras en Ballesteros (Córdoba). Otros hechos importantes en la vida delictiva de Gordillo son: el asalto a la Facultad de Medicina, al Matadero Municipal, en buenos Aires. y en Rosario, el robo de la joyería de Arturo Guglielmi. V. Gente. NO 541. Bs. As. 4.12.1975 yLa Capital. 15.12.1980.
12.Años después en Río Segundo (Córdoba), una anciana de ojos claros y mirada vivaz e inteligente, hablaré para un ;nviado especial. Se trata de Gregoria Lagar-da, la madre de El Pibe Cabeza que ocupa una vivienda modesta a cuyo frente hay una verdulería que atiende con sus hijos Jesús, Gregorio, Dora y Della. Apenas iniciado el dialogo, la mujer señala que todos ellos han vivido ocultando sus identidadespero que, a poco de haberse descubierto quienes eran, "ni siquiera un repollo vendemos'. Después del reportaje, la pregunta final es inevitable: "Qué puede decirnos del trágico desenlace de su hijo?" La respuesta, breve, brota de los labios de la anciana como un susurro: "Antes de que mi hijo continuara por el camino del crimen, es mejor que lo hayan matado" V. Revista Esquiú Color. Bs. Aires. 4.5.1975. Pág. 42.
Fuente: Extraído del Libro “ El Rosario de Satanas Tomo II -   . Editorial Fundación Ross

miércoles, 11 de octubre de 2017

EL VIEJO SUEÑO DEL ESTADIO PROPIO- ANECDOTARIO



La obligada "excursión" que debió realizar Rosario Central por el torneo de Primera "B" dejó en suspenso muchas inquietudes, desbarrancó un montón de ilusiones que sus dirigentes e forjaban en visión de futuro. La memoria de aquel año de 1942 admite que se estuvieron realizando gestiones para vender a sede de calle Mitre 857 —adquirida en 1940— para poder comprar con ese importe las instalaciones de Ovidio Lagos y San Lorenzo, donde Central tenía instalado su estadio Nº 2 y donde el cumplían gran cantidad de actividades.

'Una de. ellas era el boxeo. Y por allí pasó la legendaria figura de Luis Angel Firpo cuando el "Toro salvaje de las pampas" acometió un desafortunado e inconcluso intento por volver al ring. Por ese estadio N° 2 de Rosario Central pasó también una vez a exuberante y maciza figura del vasco Paulino Uzcudun, quien realizó una exhibición pública de su notable poderio boxístico.

Ese inmueble no pudo ser adquirido por Central. Y la secretaria quedó por muchísimos años en Mitre 857, donde es proba. le que vuelva a funcionar en un futuro no muy lejano.
Fuente: extraído del libro de la historia de Rosario Central . Autor Andrés Bossio

martes, 10 de octubre de 2017

ESTRENO FOCO FELIZ EN EL, FUTBOL. MAYOR



No fue nada feliz el debut centralista en el campeonato superior de la AFA. Continuos cambios en la dirección técnica llevaron a mitad de año a la contratación del húngaro Emérico Hirschl, que había logrado resonantes éxitos con River. Pero era algo tarde y poco pudo hacer para la ansiada rehabilitación centralista. Es que el equipo había entrado decididamente mal, debutando en la AFA el 19 de marzo ante Huracán, cayendo derrotado en cancha del Globito por 5 a 1. Sucedieron a esta goleada consecutivas derrotas ante Vélez (3 a 1), Chacarita (3 a 1) y River (4 a 0), tras las cuales se produce, el 16 de abril, la primera victoria centralista en el máximo certamen argentino: 5 a O ante F.C. Oeste, partido que se jugó en el estadio auriazuí. La primera victoria como visitante la logró ante Atlanta, por 1 a 0, partido jugado el 4 de junio en Buenos Aires. Pero la suerte centralista dejó poco para el comentario elogioso, sufriendo algunas derrotas catastróficas, como un rotundo 6 a O ante River, 5 a 1 con Platense y 6 a 2 ante Estudiantes de La Plata. Ante Newell's OId Boys el elenco de Arroyito consiguió "salvar la plata", igualando en ambas ruedas por idéntico marcador: 1 a 1. Fue un mérito centralista, ya que la finalización del torneo (que fue ganado cómodamente por Independiente, con 56 puntos y 103 goles a favor), lo encontró a Central en la posición undécima, sumando 33 puntos en 34 partidos, como consecuencia de 14 triunfos y 5 empates contra 15 derrotas, habiendo convertido 59 goles y soportando 67. Mucho mejor —y esto provocaba la "bronca" centralista tanto como la propia defección— le fue a Newell's, que sumó 43 puntos, llegando cuarto, tras el campeón rojo y los dos segundos (River y Huracán).

Alfredo Fogel dio la nota del año, observando una asistencia perfecta ya que integró el equipo en sus 34 compromisos. Compartieron con él aquel primer desencanto estos terna, P. Aráiz, S. Laporta, H. García, E. Rodríguez, J. J. Grassi, J. J. Lascano, Raúl Martínez, C. Rivero, H. Coloccini, H. Vidal, Aníbal Maffei, E. Guerrero, Harry Hayes, Oscar Díaz, J. Martínez, D. Marvovich, Pedro Perucca, E. Sosa, Hernán López, L. Amaya, T. Cuello, A. Barrios, A. Ciraolo, E. Borque, R. D'Alessandro, G. Chávez, A. Rivarola, M. Casagrande, P. de Blasi, C. yerga y A. Miranda.

La iniciación de la segunda temporada futbolística —la de 1940— prometía mayores ilusiones para el hincha centralista, cuyas expectativas volvieron a ser defraudadas. Se incorporaron algunos jugadores cuyo rendimiento no fue el esperado, hubo renuncias masivas en la subcomisión de fútbol (que se elegía por el voto de los asociados), provocando cambios e interinatos que sólo consiguieron arrimar más confusión al desconcierto auriazul. Tras una serie inicial de tres derrotas consecutivas ante Lanús, Independiente y Gimnasia y Esgrima, logra su primera victoria del año a expensas de Atlanta, para caer posteriormente ante River y Tigre; vence luego a San Lorenzo, pierde con Ferro, alcanza dos victorias consecutivas al doblegar a Banfield y Chacarita, empata con Platense, pierde con Rácing hasta conseguir su serie más positiva: tres triunfos seguidos, importantes y por marcadores apreciables: 5 a3 ante Estudiantes, 3 a 1 ante el clásico rival, Newell's Oid Boys, y 4 a O con Vélez. La alegría duró poco ya que terminó la primera rueda perdiendo ante Huracán y Boca.

En el programa de revanchas, Central sólo alcanzó 4 victorias, igual cantidad de empates y sufrió 9 derrotas, presagiando ya los malos vientos que soplaban para el equipo de Arroyito y que lo empujarían al año siguiente a la primera división "B".

La incorporación de algunos jugadores —Miguel A. Allende, Juan Carlos Heredia y Justo J. Maidana— no fueron suficientes para variar las cosas; la desinteligencia entre los miembros de la subcomisión de fútbol y la imposibilidad de conseguir quórum determinó el nombramiento de una provisoria, que integraba un hombre que desde hacía un par de años cumplía cargos directivos de variado nivel, Mario Quaranta Casas, el mismo a quien hoy —y desde hace mucho tiempo— encontramos como representante de los intereses centralistas en la AFA.

La de 1940 fue una temporada aciaga aunque se lograran algunas victorias locales, tales como título por el trofeo "Di-. Adrián G. Escobar", el primer puesto compartido con N. O. Boys (no se definió el títu'o) en el campeonato "Hermenegildo lvancich” y el campeonato oficial de primera división de la Asociación Rosarina —Copa Gobernador Molinas— que logró el equipo auriazul tras una brillante campaña en la que conquistó 12 triunfos, un empate (1 a 1 con N. 0. Boys) y una derrota (5 a 2 ante Provincial).
Fuente: extraído del libro de la historia de Rosario Central . Autor Andrés Bossio