Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

PREVENCION DEL DENGUE

A 34 AÑOS DE LAS MALVINAS

A 34 AÑOS DE LAS MALVINAS
A 34 AÑOS SON Y SERA ARGENTINAS

19 de julio- día del amigo canaya

19 de julio- día del amigo canaya
se conmenora por aniversario del fallecimiento de Negro Fontanarossa

HOMENAJE A NEGRO FONTANAROSSA

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HOMENAJE A FONTANARROSA

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domingo, 30 de noviembre de 2014

LA ESCUELA PESTALOZZI



La Escuela NS 67 "Juan En­rique Pestalozzi", en Mendoza 3969, es sin dudas una de las más tradicionales e importan­tes de la zona oeste. Abrió sus puertas el ls de agosto de 1921, en un viejo caserón de dos plantas, antiguamente ocupado por la Escuela "Esta­nislao Zeballos", en San Juan 3570, propiedad de la firma Echesortu y Casas.
Su primera directora fue Manuela H. de Gurruchaga, a quien sucedieron en los prime­ros períodos Lauro C. Juárez (1923), Luís R. Albornoz (1925) y Virgilia Gardella, que desde octubre de 1925 a septiembre de 1941 imprimió un nuevo ritmo a la escuela, con una renovada concepción pedagó­gica y un mejoramiento en los métodos de enseñanza, sobre la base de la experimentación y la investigación. Bajo su es­tímulo se crearon la biblioteca (1925), el consultorio médico escolar (1928), el gimnasio (1929), el taller (1930), la coo­peradora escolar (1938), el centro de ex alumnos, el cen­tro cultural, la sala de actos y el coro infantil.
Se denominó inicialmente Escuela "Gobernador Aldao" y se trasladó al actual edificio en 1928. La vieja escuela ha desarrollado una relevante ta­rea en la zona y sus treinta alumnos iniciales se transfor­maron en los casi 1000 de la actualidad, repartidos en dos turnos diarios. Setenta años después, el nombre de Manuel Flores (el primer niño que se inscribiera en la flamante escuelita) pertenece ya a la cró­nica histórica de los "barrios del oeste".
Fuente. Extraído de revista “ Rosario aquí a la vuelta” Fascículo Nº 18. Autor: Alberto Campazas . De Enero 1992

miércoles, 26 de noviembre de 2014

“Adefesios urbanos”



 Ya entrado el siglo XX, ciertos sectores cultos de la burguesía empezaron a advertir con creciente alarma la invasión del área céntrica por parte de extraños edificios que inmediatamente fueron calificados de “adefesios urbanos”. Se trataba de una nueva corriente que rompía los acuerdos tácitos en torno al vocabulario del lenguaje clásico que compartían la ciudad de los artesanos y la de los palacios comerciales y de renta. Estas nuevas y extravagantes construcciones se prodigaban en motivos florales o geométricos, insólitas piruetas de hierro forjado y un uso desenfadado de mayólicas y grandes paños vidriados que, destacándose sobre el zócalo regular de la urbe, proclamaban su indiscutible condición cosmopolita. En su mayoría eran promovidas por los nuevos grupos de inmigrantes enriquecidos y consolidados socialmente, los que envolvían sus instituciones, negocios y residencias con los arreglos innovadores del art nouveau primero y el art déco después.  En el marco de estas incursiones se destacó, por ser la más prolífica, la relación establecida por el rico empresario del plan Juan Cabanellas y el arquitecto mallorquín graduado en Barcelona Francisco Roca Simón. De este vínculo han quedado para la ciudad cinco edificios de una calidad que acreditaría su inclusión en los inventarios del modernismo catalán, movimiento que Roca conocía perfectamente y cuyos principios tuvo ocasión de aplicar en estas obras. La más notoria, sin dudas, es la sede del Club Español (1912-16). Mediante la réplica de los leones y el escudo, se incorporan elementos

simbólicos a un imponente volumen compacto que contrasta con una galería superior que, además de provocar abruptos juegos de luces y sombras, se eleva etérea con sus vanos enmarcando una porción del cielo. Su interior, festivo, tiene como eje la escalera. 

Anónimo

martes, 25 de noviembre de 2014

“La casa de los fantasmas”



La casa de calle Alberdi 1040 fue lugar de descanso del General Urquiza, denominada en aquella época “paraje el Arroyito”. Más acá en el tiempo aquella casa también fue denominada por lo vecinos como la “casa de los fantasmas”, debido a misteriosos sucesos ocurridos en su interior. La casa también fue Unidad Básica, salón de baile, restaurante, jardín de infantes, casa de compraventa. Se supone que en este ámbito no sólo se generaban episodios que desquiciaban a los moradores, sino que ellos gravitaron sobre la vida social y política de nuestra región.
Buscando mas también dice de la existencia de túneles en esa zona luego te agrego mas información:



Carlos Enrique Katalinich Gagete

 La casa de los fantasmas fùe un parador de carretas llamada la casa de Urquiza quien la usaba para descanso de sus tropas en las incursiones hacia otros puntos de la región.Se comenta que hay algunas tumbas enteradas inclusive hacia los costados subterraneos de las fincas linderas.Entre varias apariciones espectrales se habla de la presencia de Don Pacífico Mateklicam y Eustaquio Rodriguez.Ruidos de cadenas, carcajadas y gemidos es comun que los hayan mencionado con el correr de los muchos años.En las ùltimas decadas todos los emprendimientos han fracasado: El jardín de in fantes,la compraventa , la parrilla,entrte otros.La última actividad fue del bailavble llamado She moe que perduró algunos años con una actividad muy conflictiva.Actualmente sòlo se conserva la fachada puesto que en el interior todas las paredes han sido tumbadas quedando un gran salon dividido en dos y un pequeño patio trasero y un pasillo lateral



En un contarto de alquiler figuraba como locadora una mujer de apellido Natale

Alguna gente afirma en los últimos años haber visto sentado en el ventanal que da al frente al mismísimo gral.Urquiza.

Anónimo

lunes, 24 de noviembre de 2014

La Toma del Palacio Municipal en 1921



La revolución rusa de 1917 y los movimientos insurreccionales que sacudieron Europa entre 1918 y 1923 ejercieron su influencia sobre nuestro país, contribuyendo a la radicalización de conflictos que tenían su base en la misma sociedad argentina. De esa manera, en 1919 se registró la famosa «Semana Trágica» que sacudió a Buenos Aires y a otras ciudades del país, especialmente Rosario. La «Semana Trágica» fue una auténtica insurrección proletaria que los anarquistas intentaron sin éxito canalizar hacia fines revolucionarios, es decir, hacia la instalación de una sociedad sin Estado ni clases sociales (el denominado «comunismo anárquico», que no debe confundirse con el comunismo de inspiración bolchevique que lejos de abolir el Estado lo reforzó hasta límites nunca antes conocidos). Sin embargo, no fue ese el único movimiento de cariz revolucionario que sacudió a Rosario en una época tan agitada.
     El 7 de febrero de 1921 al mediodía, por ejemplo, tuvo lugar un micro-golpe de estado encabezado por estudiantes de la Facultad de Medicina y sindicalistas que se apoderaron del Palacio Municipal, manteniendo el control del mismo durante algunas horas. La toma aparentemente no presentó mayores dificultades, reduciendo los complotados a un guardia que cuidaba la puerta de ingreso. En un artículo aparecido en la revista «Galavisión» del mes de noviembre de 1997, el articulista Juan Aguzzi refiere lo siguiente respecto del incidente de marras:
     «El grupo sumaba 19 personas que muy pronto se desplazaron por el palacio ejecutando un plan preparado: se destituyó al intendente que fue reemplazado por uno de ellos hasta tanto la Federación Obrera Local Comunista designase a otro, se suspendió la vigencia de los impuestos como una primera medida dirigida a mejorar las condiciones de los sectores más postergados, se nombró un nuevo secretario de la intendencia, un tesorero, un contador, un asesor, un inspector general así como también nuevos directores de asistencia pública y de todos los nosocomios ligados a esta área. Luego de estos nombramientos y asunciones se dispuso el cese del ... Concejo Deliberante y la aceptación de una serie de mejoras laborales solicitadas por el sindicato municipal y por la sociedad de practicantes internos de los hospitales...»
     Aguzzi sugiere que estos insurrectos eran de orientación comunista. Por nuestra parte creemos que eran anarco-comunistas. Por otra parte, la Federación Obrera mencionada pertenecía a esa corriente anarquista y no al Partido Comunista Argentino (que primero se llamó Partido Socialista Internacional, siendo una escisión del viejo Partido Socialista Argentino acaecida como consecuencia de la Revolución Rusa).
     Siguiendo con el relato, digamos que tras la toma del Palacio Municipal los revolucionarios arrearon la bandera argentina del mástil frontal e izaron
     la bandera roja de la revolución, que no era patrimonio exclusivo de los comunistas bolcheviques. A las pocas horas, alertadas las autoridades, el grupo insurrecto fue reducido por tropas del Regimiento 11, cuyas instalaciones por entonces estaban en las inmediaciones de la Municipalidad (en el lugar donde actualmente funciona el Correo Argentino). Aparentemente, los ocupantes no ofrecieron resistencia y todo concluyó tan pacíficamente como se inició. La espectacular toma no duró más de tres horas, terminando sus protagonistas en la alcaidía, a donde fueron conducidos por un piquete del Cuerpo de Bomberos.
Ricardo Accurso

domingo, 23 de noviembre de 2014

Aprendices Rosarinos



Por Leonardo, Cristian y Socorso Volpe



Allá por el año 1907, los hermanos Garasino, Victoriano Pisso, Hartkoff, Francisco Diez, Fernández y otros jóvenes fundaron el club Aprendi­ces Rosarinos. En la primera asamblea, que se llevó a cabo en un local de la calle Crespo al 300, fue elegido presidente don Francisco Diez. En 1908 se afilió a la Liga Rosarina de Fútbol para intervenir en la tercera categoría. Más tarde, en 1909 obtuvo el ascenso a segunda división, donde se consagró campeón en 1910, tras ganar diecinueve partidos y empatar uno. En 1911, participó por primera vez en el círculo superior, donde logró derrotar a Newell's, que posteriormente fue el vencedor del torneo, por 1 a 0, con un tanto marcado por Percy Jones. La formación titular de Aprendices Rosarinos esa tarde por la Copa Vila (denominación del certamen de primera división) fue la siguien­te: V. Pisso; F. Hotopf y F. Diez; M. Rodríguez, C. Garasino y J. Fuggini; P. Jones, F. Pisso, R. Zarate, H. Garasino y G. Hotopf. Un año después consiguió un categórico triunfo, frente a Rosario Central, por 4 a 1 y apabulló con holgura a Rosario Atlético (actual

Sus canchas

La primera cancha, que tuvo Aprendices Rosarinos, se ubicó en la calle Crespo, entre Catamarca y Tucumán. En 1910, mudó sus instala­ciones al barrio de Arroyito y con posterioridad, trasladó su campo de deportes a Ovidio Lagos y General López (hoy 9 de julio).

Atlético del Rosario), batiéndolo por 7 a 2. Pero esas dos resonantes victorias fueron las únicas que obtuvo; por consiguiente, no rea­lizó una buena campaña y culminó en la penúltima colocación, cose­chando solamente cinco puntos. Luego de ausentarse, en el certa­men de 1913, volvió a desempeñar­se en primera, en 1914. En su retorno a la máxima categoría, sumó únicamente dos unidades, sobre veinte encuentros disputa­dos. Nada más le ganó a Atlantic Sportmen por 1 a 0, perdiendo los restantes, diecinueve cotejos jugados. En definitiva cumplió una paupérrima actuación, más si se tiene en cuenta que muchas de las derrotas que sufrió, fueron escandalosas goleadas como por ejemplo, ante Rosario Atlético donde perdió por la inusitada cifra de 20 a 0 o ante el elenco canalla, por quien fue abatido por 10 a 0 como local y 1 ] al, como visitante. Luego de esa vergonzosa perfor­mance, se desafilió de la Liga. Se reintegró a la misma, en 1922 y en 1923, regresó a jugar en primera, donde ocupó el undécimo lugar, en la tabla de posiciones. Disputó veintiocho cotejos, de los cuales se impuso en nueve, igualó uno y perdió dieciocho. Para la Copa Vila, de 1924, Aprendices se fusionó con el Club Atlético Talleres, adquiriendo el nombre de los segundos mencionados. Sólo un año duró la unión, entre las dos instituciones, ya que en 1925, se separaron. Al poco tiempo el club

se disolvió.

La camiseta de Aprendices Rosarinos, era roja y verde, a rayas verticales, utilizando en ocasiones, una casaca, dividida, por dos mitades, con los mismos colores citados.

Bibliografía:

Puntapié Penal (Juan Dellacasa-h- 1938), Anales del Fútbol Rosarino (Cipriano Roldan - 1959). Diario La Capital.

Funete: Extraído de la “Revista , y su Historia   Fascículo Nº 66 deAgosto de 2008

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El doctor José Piattini López (1875-1949) Médicos Rosarinos



Por Sebastián Alonso
José Piattini López nació en 1875 en Villa Nueva, provincia de Córdoba. Era hijo del ingeniero suizo José Piattini, nacido en Pianroncate, en el cantón Ticino, localidad sobre el lago Lugano donde existe la "Vía dei Piatti­ni"; y de la cordobesa Belinda López, hija de Eduardo López Torres y Salo­mé Urtubey. José Piattini se radicó en Villanueva contratado para la cons­trucción de molinos allí y en la cercana Villa María.(l)
Fueron hermanos de Piattini López: Laura, casada con Miguel Riglos; Or-felina, casada con José Agneta (padres del malogrado aviador el Teniente Al­fredo Agneta); Delfina, casada con Arsenio de la Colina; Rodolfo, casado con Justa Altamira Mendoza; Belinda, casada con Romualdo Urtubey; Carlos, casado con María Esilda Colombres; y María Angélica Piattini López, casada con Salomón Moreno Vera y luego con el doctor Joaquín Lejarza. José Piattini López fue practicante por concurso en el Hospital San Roque, in­terno del Hospital Rivadavia y practi­cante y secretario del Cuerpo Médico de Buenos Aires. Egresó como médico de la Universidad de Buenos Aires en 1900 y se doctoró con la tesis "Contri­bución al estudio de la profilaxia de la tuberculosis (plan de defensa)".(2) En este trabajo, Piattini López planteaba, como base de la profilaxis de esta enfermedad, la denuncia de los casos de tisis que debía ser hecha por los hospitales a la Asistencia Pública y la desinfección de los domicilios o cuartos antes ocu­pados por tuberculosos. Contrariamen­te a la costumbre de la época sostenía que "es necesario terminar con la vieja rutina de ocultar el diagnóstico al tu­berculoso y a su familia", para evitar el contagio. Recomendaba la creación de hospitales especiales para estos pacien­tes y la práctica de la gimnasia en las escuelas primarias y secundarias. Luego se dedicó a la Otorrinología y realizó las primeras operaciones de laringe tráqueo y esofagoscopía en el país.
Asistió a varios congresos internacio­nales de su especialidad, como el Con­greso de Otorrinología de París en 1910, donde presentó sus trabajos e investiga­ciones, en carácter de delegado de la Sociedad de Otrorrinolaringología de Buenos Aires. Viajó un total de cinco veces a Europa a especializarse. Por sus condiciones, se le ofreció una cátedra en la Facultad de Medicina la que rechazó para dedicarse de lleno a la profesión. Atendía gratis a los pacientes

Ocupó una banca en el Concejo Delibe­rante como representante de la Liga del Sur y puso especial ahínco en mejorar el estado sanitario de la ciudad. Fue también secretario del Cuerpo Mé­dico Escolar. Escribió artículos de su especialidad en la Revista de la Asocia­ción Médica Argentina, en la Revista Médica de Rosario y en la Revista de la Universidad de Buenos Aires. Fue ade­más miembro del Círculo Médico y del Rotary Club de Rosario.
Médico humanista, interesado en Arte y la Cultura, fue uno de los ges res del Museo Municipal de Bellas Ar­tes y fue coleccionista de pinturas. Integró el grupo de fundadores del Cír­culo de la Biblioteca el 25 de septiembre de 1912, junto a Camilo Muniagurria. Rubén Vila Ortíz, Rafael Araya, Juan B. Siburu, Luis Ortiz de Guinea, Raúl Lagos, Julio Bello, Fernando Schleisinger, Tomás Arias y Juan Álvarez. Según relata su nieta Jorgelina Piatti­ni, el doctor Piattini López operó de la garganta en dos oportunidades al obis­po Antonio Caggiano y se generó una amistad. Caggiano iba con frecuencia a almorzar a la casa de Piattini en com­pañía del joven sacerdote Jorge López luego arzobispo de Rosario. También nos cuenta que operó en una oportuni­dad a Alberto J. Paz, salvándole la vida. En agradecimiento, éste le pagó, en 1930, el viaje y un año de estadía para él y toda su familia para que se dedicara a profundizar sus estudios en las clíni­cas de París.
Se casó en la Catedral de Córdoba el 25 de febrero de 1910 con su prima herma­na María Rita López, nacida en la ciu­dad de Córdoba (hija de Crisanto López y Rosaura López) a quien conoció en un viaje a Córdoba para visitar a sus tíos. Fueron padres de Jorge, casado con Su­sana Carreras César, con hijos; Martha, casada con Eduardo Hertz Barlett, con hijos y Alberto José Piattini López. La familia habitaba la habitaba la  residencia -Córdoba 1577, frente a la Plaza Prin-gles.
El doctor José Piattini López falleció en Rosario el 16 de diciembre de 1949 y sus restos descansan en el panteón familiar en el Cementerio El Salvador.

1)Luego vino su sobrino Benjamín Piattini, con descendencia en Villa María y Córdoba.
2)Impresa en Buenos Aires, en la Compañía Sudamericana de Billetes de Banco, 1900. Está dedicada a sus padres y hermanos. Fue su padri­no de tesis el doctor Luís Güemes.

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región”. Fascículo Nº 133 año Setiembre de 2014.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

1919-1925 LA PARADA CASTELLANOS



     Y otra vez la mitología, esa «narración maravillosa (...)  protagonizada por personajes de carácter divino o heroico» que «con frecuencia interpreta (...) gran­des acontecimientos de la humanidad». ¿Qué otra cosa podría ser la mudanza de una cancha en apenas 48 horas, sino una narración maravillosa protagonizada por personajes de carácter heroico..?
Porque, como aclara Brisaboa, «la convivencia entre los diri­gentes del club y las autoridades de la empresa no era de la mejor.  Y éstos siempre priorizaban los negocios al espíritu deportivo». Y  agrega, como preámbulo a lo que luego vendría, «... las rela­ciones de los ingleses con la comunidad rosarina y con Central continuaban mal. Ya era presidente Federico Flynn —había asu­mido en 1918, y notaba las diferencias. Periódicamente el Ferrocarril insistía en recuperar los predios que cedía, en parte por cuestiones comerciales y en parte —según decían los cen­tralistas— porque sus autoridades no habían asimilado nunca que el club se acriollara y permitiera que ingresaran socios que no fueran empleados de la Empresa» (12).
En la rigurosa Historia de Rosario Central de Andrés Bossio, bajo el título «A TRABAJAR SE HA DICHO...» se da cuenta de esta nueva epopeya: «En 1917, propietarios de una fran­ja de terreno que ocupaba el ferrocarril reclamaron la misma de inmediato. Era, justamente, parte también de la cancha que usaba Central para sus partidos oficiales. La Liga Rosarina, ante esta situación, intimó a Central para poner en condiciones su campo de juego —que había quedado 'mutilado' al entregarse el sector de terreno reclamado a sus propietarios—. Dos días después debían jugar contra Argentino (hoy Gimnasia) y si no arreglaban su campo debían jugar el bravo encuentro en el Parque. Cuando todos estaban desconsolados, pensando qué hacer, alguien resuelto exclamó: '¡Vamos, a trabajar se ha dicho, que solo faltan 48 horas para el partido! Allí comenzó una febril tarea. Jugadores, dirigentes y simpatizantes se unieron. Unos traían tierra, otros alisaban el terreno, mientras algunos se ocu­paban de correr los arcos. Agotados y exhaustos, al momento de comenzar el partido con Gimnasia —que terminó uno a uno— la nueva cancha estaba en condiciones y sus 'hacedores' satisfechos...» (13). El gol de Central en aquel partido fue con­vertido por Zenón Díaz, de penal.
La nueva cancha estaba en la Parada Castellanos, también cerca del Central Argentino, «... al comienzo de la calle Iriondo, contra la calle Facundo Zuviría, hoy Central Argentino, lindan­do con los viejos terrenos de esa empresa que, frente al comien­zo de la calle Humberto 1o, siguen teniendo acceso por el Portón n° 1» (14). Hoy Central Argentino es la Avenida Intendente Luis Lamas y esos terrenos forman parte del parque Scalabrini Ortiz.

En 1923 Federico J. Flynn convence a Mister M. F. Ryan, alto funcionario del Ferrocarril, de que éste done toda la madera que la empresa no utilizaba y «con la contratación de algunos peo­nes especializados y cientos de socios y simpatizantes centralis­tas que prestaron su desinteresada colaboración, se construyó una tribuna con cien metros de gradas de unos diez escalones, de cada lado de la cancha, con lo que se dio comodidad a unos quince mil espectadores» (15). El costo de la obra fue de $ 15.000 de aquel entonces.
Bibliografía
 12- BRISABOA,  JORGE: De Rosario y de Central, op. Cit.

Fuente: Bibliografía del Libro “ El Gigante de Arroyito – La Verdadera historia Autor Fabián Bazán Editorial Cultura Canaya – Año 2009.

martes, 11 de noviembre de 2014

ANTONIO MIGUEL Una gloria de Central



Por Leonardo Volpe (1), Cristian Volpe(2) y Soccorso Volpe(3)


Antonio Miguel, que nació el 25 de junio de 1899 fue un delan­tero de destacada trayectoria en el fútbol de la ciudad de Rosario.
"El petiso", apodo que se ganó por su corta estatura, se inició en la quinta di­visión de Embarcaderos Córdoba y Ro­sario (hoy Argentino) en 1913. Según la revista Cincuentenario de R. Central, editada en 1939, al año siguiente hizo su debut en la primera división repre­sentando al club salaíto cuando contaba con tan sólo quince años de edad. Ese día había jugado en horas de la mañana por el torneo de la cuarta división ante Rosario Central, a quien le anotó dos tantos y luego por la tarde disputó su primer partido en la máxima categoría ante Argentino (actual G. E. R.). Em­barcaderos se impuso por 1 a 0 y el gol de la victoria lo anotó nada más ni nada menos que Antonio Miguel, que en un mismo día jugó dos encuentros y con­virtió tres goles. (1) La pregunta que me hago es: ¿Con qué nombre figuró en la planilla de ese cotejo? Planteo este in­terrogante, ya que Cipriano Roldan en su obra "Anales del Fútbol Rosarino" señaló que en 1916 se produjo un caso de irregularidad de documentos que lo tuvo como protagonista. El problema se suscitó porque la liga descubrió en el mes de junio que fue anotado en la lista de 1915 con el nombre falso de Antonio Molina. El Consejo Superior de la Liga Rosarina remarcó que el certificado de bautismo que presentó el futbolista estaba sellado en una parro­quia de Rosario, cuando en realidad el jugador fue bautizado en una iglesia de la localidad de Guaminí, provincia de Buenos Aires, donde no figuraba en los registros ningún Antonio Molina, se­gún la respuesta de una carta mandada por la Liga el 27 de junio a José Se­rrano López, cura párroco de ese lugar. Por ende la documentación presentada no era verídica, por lo que se procedió a suspender al club y al involucrado en el asunto. A raíz de ello a Nacional (ex Embarcaderos y hoy Argentino), su equipo, le dieron por perdidos todos los partidos en los que él estuvo pre­sente durante el año 1916 (hecho que pudimos comprobar). En tanto Miguel fue inhabilitado por dos años. Posterior­mente fue beneficiado por una amnistía y fue absuelto a comienzos de 1918. Ese año pasó a Rosario Central, club con el que se coronó campeón del torneo Nicasio Vila (perteneciente a la primera divi­sión de la Liga Rosarina de Football) en 1919 y 1923.
En el mes de julio de 1920 Rosario Central se desafilió de la Liga Rosarina, para incorporarse a la Asociación Amateurs de Football, por tal motivo todos los jugadores del plantel canalla fueron declarados libres por la Liga Rosarina, acordándoles un plazo de quince días para que se busquen otro club. Varios futbolistas continuaron en el elenco auriazul, pero algunos tomaron nuevos rumbos, tal fue el caso de Antonio Mi­guel, que se sumó a las filas de Newell's Old Boys. En el conjunto rojinegro dis­putó solamente dieciocho encuentros y marcó cuatro goles, entre 1920 y 1921. Posteriormente en septiembre del año 21 regresó a Rosario Central. En 1925 se incorporó a Tiro Federal, donde se consagró campeón rosarino en 1926.
Un hecho que reflejó su capacidad go­leadora y de gambeta desequilibrante ocurrió el 11 de junio de 1926. Ese día se midieron en la cancha de Newell's Oíd Boys el combinado de la Liga Ro­sarina ante el Real Deportivo Espanyol de Barcelona, que contaba entre sus fi­las con el renombrado arquero Ricardo Zamora. Esa tarde los rosarinos se im­pusieron por 3 a 0 y dos de los tantos los conquistó "El Petiso" Miguel, que cumplió una notable actuación. Tan es así que "El Divino" Zamora se la pasó gritándoles a sus compañeros en defen­sa que "¡cuiden al pequeñín!", refirién­dose a Antonio Miguel.
Sus grandes desempeños lo llevaron a Racing Club de Avellaneda, donde jugó en 1927. Luego en 1928 retornó al elen­co canalla, siendo nuevamente cam­peón rosarino. En el cuadro auriazul permaneció hasta 1930, año en que se adjudicó una vez más el campeonato de primera división de la Liga Rosarina. También es menester añadir que vis­tió la casaca de la selección Argentina en varias oportunidades. Su debut en el combinado nacional se produjo el 25 de julio de 1920, en ocasión de un cotejo ante Uruguay, correspondiente a la copa Newton. Ese día la victoria la obtuvo el equipo celeste, que se impuso por 3 a 1 en Buenos Aires. Defendió la camiseta albiceleste en los certámenes sudamericanos de 1920, 1923, 1925 y 1926.
Cabe destacar que no acudió al campeonato sudamericano de 1922 disputado en Río de Janeiro, puesto que ha sido sancionado por Rosario Central. Asimismo la Liga Rosarina inhabilitó al futbolista y le hizo saber a la Asociación Argentina, que había requerido s servicios para el evento internación que estaba suspendido. El motivo q originó el inconveniente fue que no presentó a un compromiso válido por copa Vila ante Riberas del Paraná, q ganó por 3 a 1 en la cancha que el conjunto auriazul tenía en inmediación de la parada Castellanos. Por tal razón su equipo tuvo que afrontar dicho o tejo con diez hombres durante todo primer período, hasta que en el con mentó llegó para ingresar Ennis Hay"
(1): En Anales del Fútbol Rosarina dice q debutó en el circulo superior en 1915, lo que contradice con lo citado por la revista Cincuentenario, que señala que su estreno en primera produjo en 1914.
(1)   Periodista deportivo
(2)   Diseñador gráfico
(3)  Licenciado en antropología

Consultas en Internet:
leovolpe81@gmail.com Espacio dedicado a la Historia del Fútbol Rosarino: http:// histofutbolroarino.blogspot.com


Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región”. Fascículo Nº 133 año Setiembre de 2014.

jueves, 6 de noviembre de 2014

La enseñanza superior en su contexto cultural



La ciudad de Rosario, emporio portuario y comercial, conoció el siglo XX con una sola biblioteca pública y sin universidad. La valiosa Biblioteca Argentina, surgió como un emprendimiento propio del gobierno municipal a estímulo de su secretario letrado, y autor del primer proyecto de Universidad de Rosario, el doctor Juan Álvarez. Su inauguración oficial ocurrió el 24 de julio de 1912. Por su parte, la ciudad de Santa Fe, en tiempos de la creación de su Universidad provincial, en 1890, aún cargaba con  rémoras alarmantes: siendo la capital de una de las provincias más ricas de la república, con sus 25.000 habitantes, no tenía una biblioteca pública.1 La misma Universidad no tenía biblioteca, y fue por eso que se formó en 1895 una comisión para adquirir obras de más indispensable consulta. Dos años más tarde el gobierno fijó en el presupuesto provincial el cargo de bibliotecario, el que fue ocupado por el estudiante y futuro novelista Gustavo Martínez Zuviría. Hasta 1920, año de la nacionalización de la Universidad, la biblioteca apenas aumentó en volúmenes y su función fue muy modesta. 2
 Hasta la creación de la UNL el principal medio para la transferencia del conocimiento científico fue la prensa periódica y, en menos medida, aquellas obras que importadas del exterior llegaban como verdadero tesoro a las bibliotecas particulares de los profesionales, en especial abogados, médicos e ingenieros. El foro rosarino llegaba al centenar de abogados. La sociedad "bullía" en iniciativas fundantes alentadas por el resultado de movimientos de opinión que, con gran capacidad de penetración periodística y convocatoria, habían logrado aspectos tales como la construcción de puerto moderno de Rosario, el dragado del río Paraná, la colocación de la piedra basal del Monumento a la Bandera y la construcción del Hospital Nacional del Centenario. Es en ese contexto que el joven Juan Álvarez, que por ese entonces, como ya se dijo,  había fundado la Biblioteca Argentina (a cuyo abrigo surgirían la Asociación Cultual -"El Círculo", y el Colegio de Abogados, entre otras instituciones), y habiendo recibido al frente de su dirección distintas muestras de adhesión por convertirla en epicentro de la enseñanza superior, elaboró en 1913 su proyecto de creación de la Universidad de Rosario.3 El mismo corrió la misma suerte de los presentados anteriormente en  el Congreso, contando además con el rechazo de quienes veían en ello una amenaza contra la Universidad "de Santa Fe" creada por los conservadores. Es que al igual que lo sucedido con el movimiento reformista que estalló en Córdoba en 1918. la enseñanza superior fue un ámbito más en la lucha entre dos argentinas: la que se resistía a perder privilegios adquiridos en el siglo XIX, y la que reivindicaba un lugar en la nueva Argen­tina del siglo  XX. No se puede deslindar lo ocurrido en materia universitaria en Santa Fe con las reivindicaciones regionalistas, el ocaso del régimen roquista y el nacimiento nuevo orden político.4
A partir de 1916, la presidencia de Hipólito Yrigoyen, no puso obstáculos para la realización de un gran debate nacional sobre la Universidad, y el reformismo encontró un clima favorable. En Santa Fe "la Reforma", tuvo "particular estallido", a partir 1919. Las federaciones estudiantiles, avasallantes y poderosas, apoyadas en su ímpetu moral lograron que el Poder Central, los gobiernos provinciales, y el Congreso Nacional, . acompañaran sus propuestas. Como se adelantó anteriormente, ya en 1912, el gobernador Manuel Menchaca se había puesto al frente del movimiento pro UNL. Al ser tratado un nuevo proyecto de Jorge Raúl Rodríguez presentado en mayo de 1919 en la  Cámara, fue el frente regional que involucró a legisladores nacionales, gobierno, instituciones y estudiantes de las principales ciudades de Santa Fe y las provincias de Entre Ríos y Corrientes el que posibilitó que la nueva Universidad fuera una realidad. Grüning Rosas destacó que se debió al diputado nacional Juan Luis Ferrarotti, prestigioso-integrante del foro rosarino, la denominación de "Universidad del Litoral", y que el concvepto "regional" fue uno de los principales ejes de los debates.5
Por la ley 10.861, la UNL, pasó a comprender las siguientes facultades. En Santa Fe: Ciencias Jurídicas y Sociales; y Química Industrial y Agrícola. En Rosario: Ciencias Médicas, Farmacia y Ramos Menores; Ciencias Matemáticas, Físico Quimicas y Naturales; y la FACECYP. En Paraná: Ciencias Económicas y Educacionales. En Corrientes. Agricultura. Ganadería e Industrias Afines.
La UNL nació bajo el signo de la Reforma Universitaria que señalaba el  proceso de ascenso de la clase media al poder, a la que el cuerpo de sus profesores, como  hijos de inmigrantes representaban. La Reforma, como ya se anticipó, también implicaba un fenómeno social producto de las necesidades particulares de cada ciudad y de cada región, de allí que cobra singular importancia el análisis de casos.6  Cabe destacar que uno de los pilares pedagógicos de la Reforma fue el fomento de la investigación científica a través de los Seminarios y la publicación de sus resultados7, en que su momento no tuvo la misma exposición pública que el tratamiento de la nacionalización de sus postulados, entre ellos, el elemento más conflictivo, la participación estudiantil en el gobierno de la casa de estudio.8


Bibliografía
1- La Opinion ,. 20 de marzo de 1891.
2- BUONOCORE DOMINGO. La biblioteca de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, en revista Universidad, número6, segunda parte, ob. cit. p. 189.
3- ALVAREZ, JUAN  Universidad Nacional del  proyecto de ley 1913, s/e. Rosario,
4-DE MARCO (H) MIGUEL Angel, Santa Fe en la transformación argentina, ob. Cit. p. 341.
5- Creación  Universidad Nacional del Litoral. Crónica retrospectiva, ob. Cit. P. 14.
6- Ver de Del Mazo Gabriel, La Reforma Universitaria, Imprenta Ferrari Hermanos, Buenos Aires, 1926; de; de Alfredo Palacio. La Universidad nueva, Gleizer Editor. Buenos Aires, 1925; Korn Alejandro, Reforma Universidad en obras completas impidas. Claridad. Buenos Aires. 1941; González Joaquín V.. La Universidad. Teoría y acción de la reforma Editorial Claridad, Buenos Aires, 1945; Halperín Donghi Tulio, Historia de la Universidad de Buenos Aires, 1962; y vida y Muerte de la República Verdadera, Ariel, Buenos Aires, 2000; Tedesco, Juan Carlos, WÍV reforma y La Universidad en conflicto, en la obra Buenos Aires, Historia de Cuatro Siglos compilada por Luis y Luis Alberto Romero. Editorial Abril Buenos Aires 1983, de Zimmermann Eduardo, Los liberales reformista. Editoral Sudamericana Buenos Aires 1995; Pontantiero,Juan Carlos. Estudiantes y política en America. Ideología  Siglo XXI. Editorial México 1987 y Ciria, Alberto y  Sanguinetti, Horacios. Los reformista y la reforma universitaria de 1968 y 1983 respectivamente.
7- Boletín de Universidad Nacional del Litoral. Año I , Tomo I  número 2,3,4 p. 141.
8- Buchbinder, Pablo. Ob.cit.p.198.



Fuente: Extraído  de el Libro De Marco, Miguel Angel  “Libro Ciudad Puerto – Universidad y Desarrollo Regional – Rosario 191-1968” de noviembre 2013.
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miércoles, 5 de noviembre de 2014

El Movimiento Pro Universidad. El liderazgo de la escuela en la defensa de intereses regionales y su proximidad a la oposición progresista.



Se sostenía que la calidad de muchos de los textos adquiridos por la  biblioteca de la Escuela de Comercio superaban el nivel propio de una enseña secundaria y se encontraban en distintos idiomas. Este es un claro indicador de Alfredo Lovell y el resto de los profesores pensaban que esa biblioteca sería la base de la futura Universidad. Bello era condiscípulo de Juan Álvarez -el por joven abogado, historiador y funcionario de la municipalidad- y entre ambos  presentaron en 1917 al gobierno nacional un proyecto para crear un Instituto Políticas para la formación de funcionarios, que finalmente no prosperó. 36
Cuatro años antes, Juan Álvarez había presentado su proyecto de creación de la Universidad de Rosario, autónoma y con personería jurídica propia. Entre los fundamentos se destaca la necesidad de complementar el desarrollo económico con la creación de un ámbito que prestigiara el conocimiento: "No siendo Rosario capital  de provincia, a falta de un instituto de cultura superior lo aleja de los centros dirigentes relegándolo a la categoría de simple mercado de productos. De este modo los numerosos profesionales y hombres de estudios que alberga la ciudad carecen de la representación colectiva que su carácter de tales les da derecho. Córdoba y La Plata le deben su prestigio a la Universidad"37
 Desde el  punto de vista de la población estudiantil, indicaba que los tres establecimientos nacionales de enseñanza secundaria pública existentes en la ciudad, se veían concurridos por un millar de alumnos cada año (400 el Colegio Nacional, Industrial, y 351 la Escuela de Comercio); y de ellos, los que deseaban continuar estudiando se veían obligados a abandonar sus familias y trasladarse con “los gastos y molestias consiguientes".38 Sólo se trataba de agrupar bajo una misma dirección  diversos establecimientos, como lo realizado con la Universidad de Plata. Sobre  la Escuela Industrial se podría fácilmente construir una Facultad de Ingeniería; transformar la Escuela de Comercio en Instituto de Ciencias Comerciales y sobre Hospital Escuela del Centenario, la Facultad de Medicina. La provincia de Santa Fe requería con premura de ingenieros, administradores del progreso y médicos. 39 Habría profesores y alumnos suficientes.40 Esta iniciativa, como tantas otras en el Congreso tuvo un resultado negativo.
Por otra parte "el Superior de Comercio", convertido en un ámbito propicio para la defensa de los intereses regionales, también dio cabida a la oposición progresistas de los gobiernos conservadores santafesinos. A principios del siglo XX, el rosarino Estanislao Zeballos, llamado a convertirse en el numen de ese establecimiento y la Facultad de Ciencias Económicas, alentó la formación de una red de intelectuales liberales, al crear la Asociación Nacional del Profesorado, con la finalidad de "liberar y renovar” la enseñanza del país, según sus propias palabras, y que más adelante presentarían un mismo frente con los estudiantes progresistas liderados por Alejandro Grüning Rosas 40 para peticionar la creación de una Universidad para Rosario.
En 1908 surgió la Liga del Sur, poderoso e innovador frente político con epicentro en Rosario, que a partir de 1912 no ocultó sus disidencias con el radicalismo recién llegado al poder de la provincia por considerar que el mismo continuaba representado los intereses de la capital provincial. Aquellos disidentes, "tenían su educacional en la Escuela Nacional de Comercio", según afirmaciones del propio gobernador Menchaca, quien además señaló como los principales detractores de su gestión a su director, Julio Bello y a Ricardo Caballero (ambos integrantes de la facción disidentes dentro de la Unión Cívica Radical). En tiempos del Centenario de la Revolución de Mayo, la Escuela Superior de Comercio era considerada el más definido bastión de la intelectualidad rosarina, vinculada a la Liga del Sur y luego a la Democracia Progresista, y opositora a las gestiones provinciales, perdurando su influencia, luego, a través de la Facultad de Ciencias Económicas que a su vez fue la cuna Escuela de Derecho, antecedente de la Facultad creada en 1967.42
A todo esto, el Colegio Carlos Pellegrini de Buenos Aires, que pasó a denominarse así a partir de 1908, comenzó a dictar sus clases en  el edificio que ocupa actualmente, Marcelo T. de Alvear 1851, donde dos años más puertas el Instituto de Altos Estudios Comerciales, sedimento de la actual Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y la antesala de su incorporación, en 1913 a esa Universidad, de la que pasaría a depender con el carácter de cursos preparatorios anexos de la citada facultad.43
Mientras tanto en Córdoba, una década después que en Rosario, se creó el 24 de septiembre de 1907 la primera escuela secundaria modelo con orientación en tenedores de libros contables y peritos mercantiles. En ella, denomina “Jerónimo Luís de Cabrera", también funcionó la carrera de Contador Público otorgando títulos que tuvieron validez nacional, hasta 1934 en que se creó la Facultad Económicas, haciéndose cargo desde ese momento de impartir la enseñanzas superior de comercio.44
LAS PRIMERAS ESCUELAS COMERCIALES DEL PAISANEXADAS AL SISTEMA UNIVERSITARIA


BUENOS AIRES

ROSARIO

CORDOBA

Creación

1890

1896

1907
Anexión a las Facultades de Ciencias Económicas

1913

1920

1935
Cabe aclarar que en el caso del colegio cordobés "Jerónimo Luís de Cabrera", que era provincial pasó a depender no de una facultad, sino de la Escuela de Ciencias Económicas de la Universidad de Córdoba, creada en 1935, la que fue elevada al rango de Facultad en 1946, es decir con 26 años de posterioridad a la  de Rosario.
El Superior de Comercio de Rosario pudo inaugurar oficialmente su biblioteca el 26 de junio de 1915, con la presencia de Joaquín V. González. Pasaba a  la primera del país especializada propiamente en una materia principal: la economía. También hizo uso de la palabra Federico Valdés, el legendario orador riojano radicado en Rosario, líder de la Comisión Popular Pro Puerto de Rosario, abogado  del Banco de la Nación, miembro de la Bolsa de Comercio de Rosario, dirigente la Liga del Sur y de la Democracia Progresista y profesor de la Escueta Superior de Comercio, y protagonista de gran parte de las reivindicaciones regionalista relacionadas con su desarrollo en los últimos veinte años. El entendía que la inauguración  de la Biblioteca era un peldaño hacia la tan anhelada universidad local: “Las universidades deben dejar de ser patrimonio de las clases privilegiadas en organismos vivientes. Por eso no he escuchado argumento más inepto, contra el anhelo de fundar un instituto universitario, que al pretenderle negarle ambiente propicio para existir y desarrollarse. Más, si ha de dársenos universidad, que sea  amplia y autónoma, como corresponde a su importancia y a la vasta zona de la que Rosario es cabecera ".45
Por otra  parte. en 1907, se puso la piedra basal del edificio del Superior, en un terreno adquirido por la iniciativa de Julio Bello en un terreno sobre bulevar Oroño. El delegado del ministro de Educación de la Nación, José Bibiloni, manifestó que si bien los institutos de este tipo "estaban muy lejos a los que correspondía su valer", había comenzado una reacción por la demanda de las empresas. seguros y bancos, por contar con personal calificado para las tareas contables, y concluyó  definiendo a Rosario como "ciudad comercial por excelencia compuesta por la  población más independiente y trabajadora de la República".46
 El elegante palacio del Colegio Superior de Comercio fue inaugurado el 6 de julio de 1913. En la primera promoción de contadores públicos, peritos y tenedores de libros que tuvieron graduados ese mismo día en el flamante salón de actos se encuentran nombres que tuvieron una actuación destacada en las siguientes décadas: Armando Aprile( el primer rosarino graduado como doctor en Ciencias Económicas en la República Argentina); Eusebio Blotta, Francisco Bitetti, Esteban Isern, Máximo Pochat, Vicente Pusso, Ángel González Theyler, Alfredo Aprile, Eduardo Bruera, José  Lo Valvo, Hércules Tacón, Andrés Jáuregui, y Alberto Arrúe Gowland. Este último sería dirigente del Partido Demócrata Progresista, autoridad académica y docente de la Facultad de Ciencias Económicas, y promotor de la creación de la Escuela y Facultad de Derecho, entre otras actividades. Dentro de aquel complejo educativo moderno, que contempló el turno noche (el Colegio Nacional aún no lo había implementado) surgieron actividades como la creación del Banco Modelo para las enseñanzas prácticas  de las operaciones reales, estimular el hábito del ahorro y el cooperativismo y familiarizar a los alumnos con las modalidades empresariales, tal como ocurría en el Carlos Pellegrini de Buenos Aires. Por las proyecciones que éste alcanzó la acción  cultural que desplegó fue un establecimiento señero en su género en el país. 47
También funcionó en la Escuela un Centro de Estudiantes, un ámbito de participación para los jóvenes que luego serían docentes de la Facultad Económicas.48
    Como coronación de este proceso de consolidación institucional, el gobierno nacional resolvió  elevar el rango del establecimiento al convertirlo, a partir del 1 de enero de 1916, en Instituto Superior de Comercio de la Nación: "destinado a fomentar la investigación y solución de los problemas económicos que se relacionan con la riqueza argentina y a proporcionar los conocimientos comerciales, de acuerdo con el siguiente plan de estudios". Los argumentos del decreto, firmado por el presidente de la República, Victorino de la Plaza, y redactados por su ministro Tomás Cullen -uno de los viejos dirigentes del liberalismo mitrista que trabajó desde Buenos Aires por el progreso provincial- son por demás de representativos de lo que esta decisión perseguía: "Considerando que se acentúa la incorporación de los estudios mercantiles a las costumbres nacionales, como lo prueba el creciente aumento de alumnos en las escuelas del género en el país; que el estado actual de nuestras importaciones  y exportaciones, exige personas preparadas en las ciencias comerciales y económicas, capaces de estudiar eficientemente los problemas que surgen del acrecentamiento rápido de la riqueza argentina; que para ello es necesario perfeccionar las instituciones de enseñanza comercial, creando así organismos que puedan ser las bases futuras Facultades o Universidades de Comercio; que por su organización, número de alumnos, cursos que se dictan y técnica de los estudios, la Escuela Nacional Comercio del Rosario, es el instituto superior de enseñanza mercantil en la República que la importancia comercial del Rosario de Santa Fe, demanda una alta tal institución de cultura, donde se estudien los problemas económicos, formando profesionales técnicamente preparados para intervenir con eficacia en su mejor solución; que esa demanda se manifiesta por la aspiración pública de tener centros de educación superior, demostrada en diversas ocasiones por todos los órganos de la vida rosarina; que por otra parte, con escaso sacrificio para el erario, puede satisfacerse esa aspiración, que es a la vez una necesidad pública"49.
Luego de la gran movilización de la dirigencia y la sociedad rosarina por la modernización y puesta en funcionamiento del puerto de Rosario y la canalización del río Paraná (1898-1905), la creación de una Universidad fue una de las banderas regionales más convocantes. Desde 1890 existía en la ciudad de Santa Fe una Universidad fundada y sostenida por los gobiernos conservadores destinada los recursos para la gestión pública y la conducción de la burocracia provincial que aún  en la primera mitad del siglo XX seguía estando bajo el control de las catorce familias gobernantes -sostiene. Felipe Justo Cervera- cuyos miembros ejercieron  el poder entre 1815 y 1942: Candioti, López, Aldao, Rodríguez del Fresno, Fraga,  Oroño, Cabal, Zavalla, Gálvez, Crespo Rodríguez del Fresno, Iturraspe Freyre, Freyre Iturraspe, Echagüe, de Iriondo Candioti. 50
Esa Universidad y la élite que representaba, se encontraba completo de las aspiraciones educativas de un amplio sector de la dirigencia rosarina que quería su propia Universidad, con su propio perfil. En Santa Fe funcionaban las  carreras de Abogacía, Notariado, Farmacia y Obstetricia. Sin embargo, el proyecto conservador de mantener la conducción y entidad fundacional de la Universidad de Santa Fe sufrió las consecuencias de distintos procesos que atentaron contra la consolidación de ese objetivo: el crecimiento de las reivindicaciones regionalistas del  sur provincial; la pérdida del poder político de los círculos gubernistas del régimen con la llegada a la Casa Gris, a partir de 1912, del radicalismo; el nacimiento de un  movimiento estudiantil liberal y reformista; y la movilización de personas e instituciones de Rosario por convencer al Gobierno de la Nación de la necesidad de dotar a la segunda ciudad de la República de una Universidad propia. En los inicios del primer gobierno radical existían tres tendencias marcadas:
a- Los que querían mantener la Universidad de Santa Fe bajo el perfil conservador fundacional.
b- Los que aspiraban a la creación de una Universidad de Rosario.
c- Los que aspiraban a retener el control de la Universidad de Santa Fe pero con un matiz liberal o fuera del control de los conservadores.
La conjunción de estos dos últimos sectores llevaría a la conformación de frente para fin a la perpetuación de la Universidad de Santa Fe. En 1913, las autoridades y estudiantes de la Escuela Nacional de Comercio, adhirieron a la postura local de impulsar el surgimiento de la Universidad Federal de Rosario, tal como la denominaba el proyecto presentado ese año al Congreso de la Nación por el diputado nacional Estanislao Zeballos, referente nacional indiscutido del poderoso liberalismo rosarino y figura tutelar de la que sería siete años más tarde Facultad de Ciencias Económicas de Rosario. Esto sucedía al mismo tiempo que una comisión “Pro Universidad de Rosario", encabezada por el presidente de la Bolsa de Comercio local, Luís Colombo, inició una campaña en tal sentido, entrevistándose con el presidente de la República Roque Sáenz Peña para entregarle un solicitud suscripta por el comercio, la banca, el foro etc., dando además por cierta que se incluiría en la misma” una Facultad de Ciencias Económicas y Comerciales", aspiración que se tornaba más que necesaria teniendo en cuenta que en 1911, y por razones presupuestarias, se había suprimido la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. 51
El director de la Escuela Superior de Comercio, profesores, padres de alumnos, autoridades de la Bolsa de Comercio, la Liga del Sur, la Asociación El Círculo, de la Biblioteca Argentina, el Colegio Nacional, entre otras instituciones firmaron dicho  petitorio que reunió siete mil firmas.52
La mismas autoridades de la Bolsa de Comercio participaron ese mes un acto de honda significación: la colocación de la piedra fundamental del futuro palacio de la Aduana nacional de Rosario, una iniciativa que tuvo una resolución aún mucho más lenta que la cuestión universitaria pero que puede enmarcarse dentro de un mismo accionar o accionar dirigencial. El viejo edificio de la aduana almenada había quedado por completo a tras mano de los progresos de la ciudad e inadecuada para sus fines. Hacia apenas diez años que se había iniciado la construcción del puerto de Rosario impulsando  una transformación sin antecedentes en relación con el incremento del desarrollo expansivo de la plaza mercantil. El 50 % de las importaciones que no entraban por el  puerto de Buenos Aires eran recibidas por el de Rosario, y las exportaciones  habían aumentado entre el 12 y el 19%, a pesar que la exportación de la producción. también salía distribuida por los puertos de Santa Fe, Villa Constitución y  San Nicolás. La aduana que en 1907 recaudaba 15 millones de pesos, pasó en 1910 a producir 17 millones y medio, y en 1913,25 millones de pesos.53
Dos años más tarde, la Cámara Sindical de la Bolsa de Comercio, a través de su presidente Luís Copello, apoyó públicamente el proyecto en el1 los diputados nacionales Lisandro de la Torre, Francisco E. Correa. Ovidio Lagos, Leopoldo Meló, creando en Rosario una Facultad de Ingeniería, por ser una necesidad evidente que insumiría mil pesos mensuales, cantidad que juzgaba “insignificante”,  teniendo en cuenta los beneficios que ella podría reportar a la ciudad, “centro de numerosas fábricas y usinas".54
Año a año se sucedieron nuevos proyectos presentados al Congreso, girando ­entre las tres tendencias señaladas, aunque todas coincidían en que aún estando la  sede en Santa Fe abriría en Rosario la Facultad de Ciencias Económicas. 55
 El movimiento estudiantil en la provincia intensificó su prédica pro universidad en Santa Fe, al que se sumó la Federación Estudiantil y el Centro de Libre Pensamiento. Los jóvenes representativos de aquel frente fueron Sixto Bayer, Guillermo Bonaparte, Luis Bonaparte (h), Isaac Francioni, Alcides Greca, Alejandro Grüning Rosas, Eduardo Laurencena, Jaime Kanner, Enrique M. Moca, y Cortés Pla, entre otros.56-
El 9 de julio de 1916 apareció el primer número de la revista Horizontes,  publicación mensual del Centro de Estudiantes de la Escuela Superior Nacional de  Comercio. En el segundo año de su aparición se explicaba que Horizontes implicaba tener la vista puesta en la enseñanza superior: "En la Escuela Superior Nacional de Comercio, a medida que fue dejando de ser una fuente de enseñanza superficial para  asumir su carácter de instituto universitario, hacíase sentir la ausencia de un órgano de publicidad".57
Hacia 1916 eran docentes de la escuela los contadores Alberto Avévalo, M. Fernández Romero, Carlos J. Ghirardi, Domingo B. Cabanillas, e Hiram . G. Calógero; los abogados: J. J. Colombo Berra, Avelino Ferreira, Julio Marc, Ernesto Marquardt, Antonio F. Cafferata y Emilio Cardarelli; los ingenieros Juna Bello y Manuel J. Cafferata y el médico Tomás Farsi.58
Autoridades, profesores y alumnos de esta institución y del Colegio Nacional se desempeñarían al frente de las cátedras de las facultades de la Universidad Nacional del Litoral. Juan Álvarez, Alfredo Arfini, Juan B. Arrospidegaray, Pedro Blanqué, José S. Cardarelli, Tomás Cerruti, Ricardo Foster, Jorge García González,   Fernando Gaspary, Pedro Giménez Meló, Oscar C. Meyer, Martin Munuce, Carlos J. Omnés, Ricardo Ortis. Emilio J. Pareto, Alberto Parody, Isidro Quiroga, Enrique Sempé, y Emilio F. Solari.59
La intensificación de la enseñanza comercial en la Escuela  de Comercio, a raíz del plan de estudio aprobado del 28 de febrero de 1910, motivó el acrecentamiento de la concurrencia de alumnos a la institución, lo que fue interpretado como  una demostración de la importancia que la ciudad concedía al desarrollo de la ciencia comercial. De 326 alumnos en 1912, llegó a 763 en 1916. El plan de estudio vigente asignaba al curso de Peritos Mercantiles cinco años de estudios (con la implementación de la escuela intermedia quedó reducida a tres), al término de los cuales el alumno egresado ingresaba directamente al curso de Contadores o Calígrafos. Por la noche funcionaba el curso nocturno de Tenedores de Libros, con el objeto de impartir la enseñanza indispensable para que el alumno pudiera llegar a ser un buen empleado establecimiento comercial, industrial, bancario, sociedades anónimas, etc. 60 . A principios de 1917 el ingeniero Julio Bello presentó su renuncia a la Dirección de la Escuela para asumir la dirección del Banco Provincial de Santa Fe, por pedido del gobernador radical Lehman, a quien le unía un deber no sólo como amigo sino como correligionario  de una facción que con mucho sacrificio había podido conquistar de la estructura interna del radicalismo. El docente creía que no creía que no correspondía tener ambos cargos por la dedicación que le exigirían, sin embargo el Centro de Estudiantes de la Escuela de Comercio y la Federación de Estudiantes de Rosario no compartían su criterio, dado que las nuevas funciones serían provisorias y que significaría una experiencia que redundaría a favor de un director de una Escuela de Comercio. 61


Bibliografía
38- Ibídem p.11.
39- Ibídem p.13.
40- Ibídem p.14.
41- Ibídem p.150.
42-La Capital de 30 de diciembre de 1977.
43- Página Web Colegio Carlos   Pelledrini.
44-Página Web del Colegio “ Jerónimo Luís Cabrera”.
45-Leonardo Kanner, ob. Cit. p.47
46- Ibídem p. 51.
47- Ibídem p.53.
48- Ibídem p.55.
49- Ibídem p.56
50- Felipe Justo Cervera, "Nepotismo y economía en Santa Fe. siglos XVII a XX", en la Revista de la Junta Provincial de estudios Históricos de Santa Fe. Santa Fe, 2004, p. 52.
51 –  Boletín Oficial de la Bolsa de Comercio de Rosario, del 30 de noviembre de 1913, N° 45, p. 1961
52—Encabezaron  las siete mil firmas reunidas en la nota de agosto de 1913: Luis Colombo, presidente de la Bolsa de : > Santiago Pinasco. vicepresidente; José Monserrat, presidente de la Cámara de Comercio: Nicolás Raffo. —presidente  de la Cámara de Cereales: Miguel Monserrat, presidente de la Cámara de Defensa Comercial; José Firpo. presidente del Mercado General de Productos Nacionales y Juan B. Cordiviola, secretario; Juan José Andino, presidente de Sociedad Rural, y Alejandro Carrasco, secretario; Cornelio Casablanca, presidente del Hospital Centenario Eduardo Paganini, presidente del Club Social; Alfredo J. Rouillón. presidente del Jockey Club. etc. También figuraban Juan Alvarez, Ciro Echesortu. Ricardo Schlieper, Manuel Ordóñez, Santiago Pusso, Victor Recagno. Santos Mnfredi, Enrique Thedy. Lisandro de la Torre, Carlos Brebbia. Gervasio J. Columbres, Alejandro Hertz. Ramón Lucero,Constancio Larguía. Manuel López Zamora, Joaquín Lagos. Fermín Lejarza. José Serrot, Carlos Lac Prugent. Luis Bello, . Luis B. Laporte, Isidro Quiroga, Camilo Muniagurria. Juan A. Ortiz, Clemente Alvarez y Tomás Cerruti. La composición de la secretaría de la comisión evidencia las instituciones sobre las que cargaría el peso administrativo y ejecutivo labor: Benjamín Rodríguez de la Torre. Alejandro Alvarez y Alfredo Lovell. por el Colegio Nacional, la Bolsa de Comercio de Rosario y la Escuela Superior de Comercio, respectivamente.
53 -Ibídem p. 1710.
54-  Boletín Oficial de la Bolsa de Comercio de Rosario, del 30 de septiembre de 1915. n° 89. p. 3.204.
55- Leonardo Kanner, ob. Cit. p.64.
56- Ibídem p. 76.
57- Entre   los integrantes de la Comisión Directiva figuraban los siguientes estudiantes: Francisco Casiello, José Luis Ferrari, Manuel Genolet. Luis Sacchi, H. Taconni. etc. Todos ellos podrían encuadrarse en la genera-Centenario de Mayo graduada en el Centenario de la independencia Argentina, y con actuación pública en del 20. Hacia 1916 egresaron Eduardo Bruera. Antonio Gaspar. Samuel Schamis. Ángel Rossini. Domingo Navarini. Amadeo De Santis. Mariano Enz, Vicente Aielli, Gerardo Van Oppen. y Raúl Rosselli, entre otros.
  Ibídem p.  Año II n° 8-9, agosto y septiembre de 1917, p. 424.
58- Ibídem  año II, mayo de 1917, N º 5 .P.352.
59-•Colegio Nacional del Rosario. Antecedentes reunidos con motivo del 43 aniversario de la apertura de los cursos, :1 Colegio Nacional, Rosario, 16 de julio de 1917.
60- Revista Horizobntes, año I , septiembre de 1916 , Nº 3 p. 115.
61-Ibídem, p. 26.

Fuente: Extraído  de el Libro De Marco, Miguel Angel  “Libro Ciudad Puerto – Universidad y Desarrollo Regional – Rosario 191-1968” de noviembre 2013.

A TRES AÑOS DE LA TRAGEDIA DE SALTA 2141

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