Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

PREVENCION DEL DENGUE

A 35 AÑOS DE LAS MALVINAS

A 35 AÑOS DE LAS MALVINAS
A 35 AÑOS SON Y SERA ARGENTINAS

19 de julio- día del amigo canaya

19 de julio- día del amigo canaya
se conmenora por aniversario del fallecimiento de Negro Fontanarossa

HOMENAJE A NEGRO FONTANAROSSA

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HOMENAJE A FONTANARROSA

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viernes, 30 de septiembre de 2016

Una abundante cronología

Por Rafae Ielpi



La necesidad de síntesis inevitable en este tipo de cronologías no impide que puedan mencionarse siquiera -en un acto de justicia a su trayectoria y en muchos casos a su notoria popularidad- a otros in­térpretes del género entre 1930 y 1960, como los directores Angel Be­jía, Luis Albeto Migliazzo, Julio Conti, Francisco Plano, Héctor Lincoln Garrot con su orquesta Los Provincianos, José Corna, Ju­lio Barboza, y Juan Antonio Manzur (1918-1982), que iniciado co­mo pianista de Bedrune y asimilado luego al estilo y repertorio de Juan D Arienzo -que haría suyos con gran aceptación del público de tango-sería uno de los músicos requeridos permanentemente en los bailes ro­sarinos, además de ser de los primeros en actuar en televisión en la ciu­dad.

También tendrán relación con el período 1930-1960, aunque fugazmente por su radicación en Buenos Aires, otros rosarinos que lo­grarían repercusión internacional, como Libertad Lamarque (1909), que en el comienzo de los años 30 se presentaba en escenarios de la ciu­dad como cancionista -anticipando a otras cantantes como Delia Ro­dríguez ("La Chaqueñita"), Tita Bernal, Elbita Lucy, Mer cedes Pino, Evita Castro y otras- y que en 1933 parti ciparía de la pionera "Tango", el filme de Moglia Barth convertido hoy en un clásico del cine nació-nal; o como Agustín Irusta, un cantante que con jfl el trío Irusta-Fugazot-Demare alcanzaría una po­pularidad casi increíble en España y en algunos países latinoamericanos como Cuba y Colombia, autor de la música de una de las canciones que primero poetizaron la ciudad, la zamba Rosario de Santa Fe.

Aunque no rosarino de nacimiento, tampoco sería extraño a los escenarios de la ciudad, en la década del 30 y hasta su muerte prematura, otro legendario nombre: el de Agustín Magaldi. Lo mismo ocurriría -posteriormente-con Domingo Federico, que con una trayectoria autoral que lo con­sagraría entre los grandes compositores de la Generación del 40, eligió a Rosario como su residencia permanente después de 1950, dirigiendo orquestas y conjuntos reducidos con cantores como Rubén Sánchez y Rubén Maciel y manteniendo, en 1999, su fervor por la música po­pular al dirigir la Orquesta Juvenil de Tango de la Universidad Nacio­nal de Rosario.

También José Berón, nacido en Zarate en 1915 y miembro de una familia de artistas populares, adoptaría igual decisión que Fe­derico, después de haber iniciado su carrera profesional en 1930 junto a su hermano Raúl. El suyo sería un caso tal vez irrepetible de adhe­sión popular a su figura y a su nombre, a la que respondería con una vida personal signada por una permanente bohemia y una adicción al alcohol que frustrarían regularmente sus anhelados retornos. En cada uno de ellos, sin embargo, Berón volvía a suscitar el interés, el aplauso y el fervor de auditorios incondicionales, hasta la década del 60.

En la línea de los cantores que mantenían aún un dejo de los aires camperos de milongas, estilos y cifras, José -como lo llamaban a secas sus fieles- sería sin embargo un intérprete personalísimo y refi­nado del tango, cuyos méritos apenas quedarían registrados en un puñado de grabaciones, hoy inhallables. Las mesas del bar Sibarita, de Corrientes y San Lorenzo, lo tendrían como su melancólico y callado parroquiano en los años de su prematuro retiro, cuando sus actuaciones con las orquesta de Roberto Caló, Enrique Alessio y Anselmo Aieta, en Buenos Aires, y con Julio Conti, Luis Chera, Antonio Ríos y otros en Rosario, eran ya otra parte -también melancóli­ca- de su leyenda. Contrafigura por su dilatada carrera como cantor se­ría Héctor Palacios que, como Irusta, haría buena parte de la misma en distintos países latinoamericanos.



Fuente: Extraído de la Revista “ Vida Cotidiana” del diario La Capital

jueves, 29 de septiembre de 2016

LA PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DEL PILAR



Foco de la Identidad Hispánica en la República de la Sexta.

Por Silvina N. Balma*

Introducción

Barrio de extramuros localizado en el sector sudeste de Rosario, la República de la Sexta se caracterizó desde sus inicios por albergar numerosas instituciones vinculadas al accionar de la Iglesia Católica. Estas se fueron acrecentando a medida que la zona se iba poblando por numerosos contingentes de inmigrantes especialmente italianos y españoles, quienes fueron portadores de las prácticas devocionales de sus tierras lejanas.

Si bien la colectividad itálica es la mayoritaria en la zona que nos ocupa y nuclea sus devociones hacia San Cayetano y San José, en las proximidades del sector marginal del barrio conocido como "La Siberia" tiene lugar el culto dedicado a la Patrona de la Hispanidad: Nuestra Señora del Pilar.

Dicho culto se fue desplegando gracias a la incansable acción espiritual de los Padres Agustinos y, para conocer mejor su historia, trazaremos a continuación una breve reseña de este emblemático núcleo identitario de la colectividad española.

Los orígenes de la parroquia

El templo que en la actualidad conocemos como Nuestra Señora del Pilar tuvo sus orígenes en la Casa Residencia que los Padres Agustinos habían levantado en los terrenos que ahora ocupa el Colegio Verbo Encamado (La Paz y 10 de Mayo), la que se inauguró el 9 de junio de 1930, con la autorización dada por el entonces Obispo de Santa Fe monseñor doctor Juan A. Boneo. En dicha residencia se levantó una modesta Capilla en honor del Santo de Hipona, Patrono de la Congregación, que fue inaugurada el 6 de Mayo de 1932 y cuya primera tarea consistió en instruir en el Catecismo a los niños de la zona para que luego recibieran el Sacramento de la Eucaristía.

Los primeros sacerdotes en ejercer el Sagrado Ministerio en 'el humilde templo fueron los Reverendos Padres Ricardo Llamas e Isaac Cruzado y es a ellos que se debió la iniciativa de transformar la capilla agustiniana en Parroquia. Sin embargo, la noble iniciativa no pudo prosperar por la proximidad que éste tendría con las iglesias ya erigidas de San José y San Cayetano, por lo que se decidió que el nuevo emplazamiento tendría que estar ubicado ene! sector vecino a la zona más careciente de la República de la Sexta, próximo a las barrancas del río Paraná. Fue entonces que los beneméritos presbíteros localizaron un solar ubicado en la calle Colón entre Cochabamba y Pasco, donde erigieron en primera instancia una Capilla y posteriormente una Parroquia, siendo el lugar donde aún hoy perdura y ambos templos fueron puestos bajo la advocación de Nuestra Señora del Pilar.

Monseñor Antonio Caggiano, primer Obispo de Rosario, fue quien tuvo el honor de autorizar la erección de la futura Parroquia en el año 1940. El artículo 10 del Decreto que la establecía así lo acreditó: "...que debemos erigir, como en efecto erigimos, en la ciudad de Rosario, esta nueva Parroquia, bajo el título y Patronato de la Santísima Virgen María, en su advocación del Pilar, desmembrándola de la parroquia San José y asignándole el territorio comprendido entre los límites que aquí se describen: al norte, la calle 9 de Julio, al sur, el bulevar 27 de Febrero, al este, el Río Paraná y al oeste la calle 1° de Mayo", colocándose la piedra fundamental el 12 de Octubre de 1946.

Al ponerse el nuevo templo bajo la advocación de la Patrona de la Hispanidad, éste comenzó a atraer a los miembros de la colectividad, tanto dentro como fuera del barrio, patentizándose dicha devoción cuando el 12 de Octubre de 1954 la imagen de la Virgen zaragozana fue llevada hacia la Parroquia, previa procesión por el Río Paraná. Dicha imagen, confeccionada en metal, fue traída desde Zaragoza y desde ese momento es la que se venera en el Templo, sustituyendo a la anterior que estaba tallada en madera.

La obra apostólica parroquial


La ubicación geográfica de la Parroquia del Pilar, vecina al sector más humilde del barrio, La constituye en un importante foco referencial para todos los habitantes de la zona. Empezaron a gestarse en su tomo numerosas agrupaciones de asistencia material y espiritual para subsanar sus carencias.

Dichas agrupaciones convierten a este templo en uno de los más dinámicos de la ciudad, desempeñando un destacado papel como aglutinador de fe y al mismo tiempo, de apoyo para los más desprotegidos. Por ser las más antiguas destacamos entre éstas a las Asociaciones Santa Rita de Cascia y Santa Clara de Monte Falco (creadas en 1932) y, como un desprendimiento de la obra misionera desarrollada por la comunidad, mencionamos la Capilla Madre de la Esperanza, la que ubicada en calle Cerrito 177 Bis desde el año 1958, desempeña una importante labor de apoyo escolar y catequístico.

En conclusión, podemos señalar que la Parroquia que reseñamos es un auténtico mojón identitario para los habitantes de su zona de influencia y en este año, al cumplirse el sexagésimo quinto aniversario de su creación, la mejor muestra de devoción que podemos otorgarle debe ser respaldar la tarea de la congregación agustiniana, que brinda lo mejor de sí en procura de ayudar a los más necesitados.


* Profesora de Historia. Instituto de Historia (UCA)

Fuente: Extraído de la Revista “Rosario, su Historia” Fascículo N.º 35. Octubre 2005.-

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Del corso a la milonga

Por Rafael Ielpi


El entusiasmo por el baile y el Carnaval, que fuera patrimonio común de los argentinos sin excepción de clases sociales prác­ticamente desde los años del Centenario, cuan­do los corsos de flores eran un torneo de galan­terías y los bailes un acontecimiento social, se mantendría vigente también entre 1930 y 1960. alcanzando incluso en las décadas del 40 al 60 características en algunas casos multitudi­narias, aunque sería justamente en 1961 cuan­do uno de los últimos grandes corsos anuncia­ría la larga declinación de esos festejos popula­res, mientras se mantenía el éxito de los bailes.

De ese modo, los grandes clubes deportivos y sociales tanto como las modestas instituciones de barrio se convertían en pistas per­manentes para los amantes de la danza, en una etapa en la que el tan­go, el jazz bailable, y la música llamada "característica" se prestaban pa­ra el despliegue coreográfico de hombres y mujeres que encontraban en las reuniones bailables -además- una excelente oportunidad de con­tacto social que muchas veces se convertía en relación sentimental.

Iguales fervores, por lo menos hasta los años 60, despertaría la celebración de las carnestolendas, una fiesta que en Rosario se festeja-ba ruidosamente des­de comienzos mismos de este siglo y que des­pués de 1930 iba a emparentarse directa­mente con lo bailable a través de los bailes de Carnaval o de Mi Careme.
Fuente: Extraído de la Revista “ Vida Cotidiana” del diario La Capital

martes, 27 de septiembre de 2016

La irrupción del periodismo

Por Rafael Ielpi


Más allá de los diarios, la mayor parte de los cuales habían ini­ciado sus ediciones en el siglo XIX, la ciudad contó en los primeros años de esta centuria con una interminable serie de publicaciones, revistas, semanarios, quincenarios, mensuarios, de todo tipo y color, muchas de ellas de vida tan efímera que es hasta difícil su hallazgo en alguna biblioteca o colección privada y de las que quedan apenas men­ciones en otros medios de la misma época.

En un inventario incompleto y arbitrario, se pueden mencio­nar algunas de aquellas lejanas aventuras periodísticas, animadas la mayoría por jóvenes redactores, dramaturgos, políticos, gente de acentuada tendencia al anarquismo o socialismo inicial, que encon­traban en la prensa un excelente vehículo de difusión de ideas y propuestas artísticas o proselitistas o de la necesaria cuota de humor para una ciudad que no había aprendido demasiado a reírse un poco de sí misma.

Ejemplos de todo ello pueden ser, entre muchísimas otras, en los primeros diez años del siglo XX: El Heraldo (1900), diario vespertino fundado por Dermidio T. González y Modesto Barroso; El Deber (1901), de Juan Grisolía; Mandinga, Gil Blas (que volvería a aparecer en 1909, entonces dirigida por Julio J. De Aguilar) y El Negro Serafín, tres periódicos aparecidos en 1903; dos diarios del mismo año, El Nacional, dirigido por Felipe Carreras y El Siglo, fundado por Fenelón Guevara; Brisas, La Juventud, El Mercantil, El Pueblo y Mariano Moreno, todos de 1905; Luz y Verdad (1906), dirigida por SalvadorTorrent y Juvenilia del mismo año, dirigida por Oscar Dietrich y Alejandro Taborda; La República, La Víbora y La Linterna, todas de 1908; El Guante Blanco (1909); la ya varias veces mencionada Rosario Industrial (1909); Ecos Gráficos (1910); Iris (1911); La Nota (1913), de Alejandro Beruti y la valiosa Monos y Monadas (1910).

Tipos y Tipetes (1911) y Gestos y Muecas (1913), ambas dedicadas al humor y la crítica de sucesos y personajes de la ciudad; Patria, una revista de clara tendencia aliadófila, de 1918; La Idea (1919) y su estricta contemporánea La Semana Trágica, aparecida en coincidencia con los trágicos sucesos que recordaba su título; Post Nubila Facebus, publicada en italiano y español como muchas otras en ese período, dirigida por Mario A. Dall'Ollio, y L'eco d'Italia (1916), dirigida a la misma colec­tividad y muy esperada por incluir una sección de correspondencia del teatro de la guerra, y La Opinión, un semanario de Manuel Pinazo, for­marían parte también de las innúmeras publicaciones rosarinas.

En esos treinta años, tenían asimismo sus lectores diarios y revistas como El Deber (1912), Cinema, El Comercio, Correo Musical, cuya aparición llena un vacío en nuestro país donde no ha existido nunca antes una publicación dedicada exclusivamente al arte musical; La Pluma, de la que se decía que se hace simpática por su modesta presentación; La lectura popular, un quincenario de difusión de la literatura de moda; Semana Gráfica, que entre 1922/24 alcanzó notorio predicamento periodístico; La Plaza, La Juventud, Las artes edilicias y El Mensajero, fundado el 3 de octubre de 1882 por Felipe y Eduardo Moré y Lorenzo Facio (y en el que colaboraría asimismo Miguel Pinazo, entre otros), diario que circuló hasta 1923.

Aquellas lejanas revistas tenían una dura competencia, desigual sin dudas, en las publicaciones editadas en Buenos Aires, que llegaban con puntualidad a la ciudad y contaban en algunos casos con muchísimos lectores, como las famosas Caras y Caretas, de 1898, y P.B.T (1904), ambas de amplísima popularidad y fundadas por los periodistas José Sixto Álvarez y Eustaquio Pellicer, respectivamente, y Fray Mocho (1911), fundada por Carlos Correa Luna, con los notables José María Cao y Manuel Mayol como eximios dibujantes; todas estas publicaciones dedicaban regularmente algunas páginas a Rosario.

No menos fascinación iba a ejercer desde 1904 una revista, primero aparecida como quincenario para pasar luego a semanario, que llegó a ser paradigmática: El Hogar, que era tomada como árbitro de la moda, la figuración social y el buen gusto. A pesar de su tinte claramente discriminatorio (en agosto de 1929, un pie de página recordaba: "El Hogar" circula preferentemente entre las clases pudientes y prósperas, mientras que en 1925, avisaba a los potenciales anunciantes que "El Hogar" circula entre el público de mejor poder adquisitivo), la publicación era palabra santa acerca de costumbres, estilos de vida y aspiraciones sociales. Así se trataran sus lectores de una modesta fabriquera de Refinería, una costurera de Echesortu, un modesto dependiente de comercio de Chiesa o de Pinasco o un empleado de alguna empresa naviera, seducidos todos ellos por lo que se mostraba como lo "chic".

Alberto Figueroa, en El prestigio social, describe con agudeza el espacio que ocupó aquella publicación: Por esos años, deslumbraba a vastos sectores de la población con su material sobre las actividades de la clase alta. "El Hogar" había nacido en 1904 y hacia 1920 su tirada alcanzaba los mil ejemplares semanales (la población del país era de casi 9 millones de habitantes). Por espacio de medio siglo cumpliría impecablemente su misión de periodismo de entretenimiento y evasivo. Sus páginas centrales, en papel satinado, enseñaban con profusión de fotos, las fiestas, los paseos, homenajes y ocios veraniegos de la aristocracia nativa. Dado su amplío mercado de lectores es fa' cil deducir que éste se reclutaba en su mayoría en las capas medias de la sociedad, deseosas de asomarse al envidiable mundo de la high society: un mundo al que secretamente soñaban ingresar.

La revista había sido creada por Alberto Haynes (un ex empleado del Ferrocarril Gran Oeste Argentino) como El Hogar Argentino y fue el cimiento de lo que con los años sería una de las grandes empresas periodísticas de la Argentina, la Editorial Haynes, a la que también pertenecería Mundo Argentino, de características bastante semejantes, cuyo primer número apareció el 7 de enero de 1911,
Tres revistas daban la tónica del círculo frívolo, mundano y ocioso de la época. En ninguna casa de la clase alta y de la clase media en ascenso faltaban El Hogar y Mundo Argentino de la editorial Haynes y la revista quincenal ilustrada Atlántida. El Hogar era sin duda la más prestigiosa y fiel intérprete del gran mundo social porteño, como acostumbraba ella misma denominarse. Ya por entonces se quejaba de la invasión del "gringuerío" en Mar del Plata. "Los grupos fundadores se alejaron hacia los hermosos campos del Golf Club", rezongaba, "haciendo rancho aparte, lejos del ruido y quedando en calidad de huéspedes de su propia casa..." En un número de setiembre de 1933 la revista Atlántida calificaba al baile como el primero de los deportes: "Nuestra época se llamará la Era del Baile y elfox-trot no sólo formará parte de nuestras costumbres, sino que ha pasado a ser una de nuestras más indispensables necesidades...
(Oscar A. Troncoso: 'El ocio de los porteños", en la serie "La Argentina
de los años 30", revista Panorama, N° 196, enero de 1971)


En esa misma tendencia se encontraba Para Ti, publicación iniciada el 16 de mayo de 1922 y fundada por el uruguayo Constancio C.Vigil, un escritor sin brillos deslumbrantes pero que se haría famoso, sobre todo, por sus cuentos infantiles, popularísimos hasta la década del 50 por lo menos, por libros inspirados en el ejercicio de una moral al uso, como El erial y Vida espiritual, y por haber iniciado, en mayo de 1918, otra de las empresas periodísticas más poderosas de la Argentina: la editorial Atlántida. La revista homónima, también de ese año, sería, junto a Para Ti, un buen ejemplo de emulación de la de Haynes. Vigil daría origen asimismo a otro par de revistas de larguísima vigencia: una deportiva, El Gráfico, y otra dedicada a los niños, Billiken, aparecidas en mayo y noviembre de 1919, respectivamente.


Al mundo infantil estaba destinada también una colección exitosa, editada en España, los famosos Cuentos de Calleja, que entre 1900 y 1930 formarían parte de las bibliotecas escolares y familiares; en las ediciones de Calleja se podían hallar también autores caros a lectores de todo el mundo de habla hispana, como el italiano Emilio Salgan, el francés Julio Verne, Dickens, los clásicos rusos, si bien las traducciones no eran, en general, un dechado.


Aquellos libritos (que lo eran por su tamaño) fueron parte de la infancia de más de una generación de hombres y mujeres, con una extensísima nómina de entregas que incluían, en la colección "Recreos infantiles", títulos como En córcholis,Jorge el valeroso, La caja de los deseos, La rana encantada, etc., y entre los llamados "Juguetes instructivos", a El corso del rey, Los enanos de la herrería, El ramito de nogal o Juicio de Dios.


El dicho popular entonces en España —y en América también—de "tiene más cuentos que Calleja", no era otra cosa que una gráfica alusión a la vasta nómina de libros infantiles publicados por la editorial fundada en 1876 por Saturnino Calleja Fernández, un castellano nacido en Quintadueñas (Burgos) en 1855 y muerto en 1915 cuando su editorial era ya una de las de mayor arraigo en el mundo hispano. Calleja fue asimismo el primer recopilador del folklore infantil en España y buena parte del material por él editado estuvo también dirigido a los maestros y a la enseñanza.


Los Cuentos tenían siempre un fondo moralista al gusto de la conservadora sociedad española y eran en algunos casos adaptaciones más que librés de cuentos de Andersen, los Grimm o tradiciones anónimas, con licencias como traducir Hansel y Gretel como Juanito y Margarita, llamar Barón de la Castaña al fabulador Barón de Munchausen o enseñar a los niños que la devoción del soldadito de plomo no era hacia la bailarina como consigna el cuento tradicional sino hacia la Virgen del Pilar...


Los Cuentos de Calleja tenían un interés adicional en el uso e importancia que dieron a las ilustraciones. Notables artistas como Salvador Bartolozzi (fundador de una legendaria revista infantil española, Gente Menuda), Narciso Méndez Bringa y Santiago Regido, estos dos últimos dibujantes de Blanco y Negro, una de las grandes publicaciones de comienzos del siglo XX que también se leía en la Argentina, se contaron en el plantel editorial, firmando sus dibujos. No ocurría lo mismo con los autores de los cuentos, que nunca o casi nunca eran mencionados, ya se tratara de adaptaciones o de textos originales.


El Tit-Bits, por su parte, estricta contemporánea de las dos mencionadas ya que apareció una década antes, en 1909, fue infaltable en miles de casas de familia rosarinas, donde los chicos esperaban su salida para ser partícipes de apasionantes historias de aventuras, que El Tony, creada y dirigida por el dibujante Ramón Columba desde 1928, y El Gorrión, algo posterior, iban a contribuir a hacer más populares aún.
La escuela disponía de una biblioteca de temas variados que leí con fruición. Había ejemplares de la edición Calleja, con todos los cuentos infantiles: "Caperucita", "Pulgarcito", "Heidi", "El gato de las botas de siete leguas", "Blancanieves y los siete enanitos", "El sastrecillo valiente" y decenas de otras narraciones. Dicha colección tenía tapas duras e ilustraciones en relieve en las cubiertas, así como excelentes figuras correspondientes a los personajes descriptos: animales fabulosos, serpientes voladoras, dragones echando humo yfuego,príncipes y héroes, jorobados, cojos, aves y animales de todo tipo. En otras ediciones tuve oportunidad de leer casi todas las obras de Julio Verne y las de Emilio Salgan... Aparte de esto leía la revista Tit-Bits, que aparecía periódicamente, no recuerdo si semanalmente o mensualmente; dicha publicación tenía buena parte de su material que se continuaba de un ejemplar a otro, una especie de novela por "entregas" que se estilaba, 'justicia voladora" y otras aventuras fantósticas y atrayentes, que nos apasionaban, siguiéndolas con ansiosa impaciencia. También leí centenares de obras de Nick Carter, Raffles, Fantomas, Leroux, Maine Reid y centenares de aventuras de cowboys. Mis inclinaciones infantiles fueron, según leía, ser detective al estilo de Sherlock Holmes; astrónomo como Flammarión, biólogo como Pasteur; matemático, médico, explorador, marino, músico, pintor, escultor, ofebre, entre otros...
(Grunfeid: Op. cit.)


Para espíritus más inclinados a otro tipo de literatura o a la crítica literaria, servirían el primer suplemento de La Nación de 1902, o las revistas Ideas, de Manuel Gálvez (1903), y en especial la famosa Nosotros, dirigida por un rosarino afincado en Buenos Aires, Alfredo Bianchi, y por Roberto Giusti. Desde 1907 en adelante y durante 36 años, a través de más de cuatrocientos números, esta última se constituiría en un verdadero hito en la difusión y valoración de la literatura argentina. Ya en la década del 20, los rosarinos podían optar entre la muchas veces punzante y revulsiva Martín Fierro de Evar Méndez, Borges, Girondo y otros jóvenes irreverentes respecto de los consagrados, y el baluarte del grupo Boedo, la revista Claridad, fundada por el infatigable editor Antonio Zamora.

Sin esa seriedad y promediando la segunda década, Don Goyo, una revista semanal que aparecía los martes a 20 centavos el ejemplar era publicitada como un antídoto infalible: Don Goyo contra el mal genio. / Don Goyo contra los malos modales. / Don Goyo como aperitivo y parte de toda conversación.

Junto a los tres diarios tradicionales que se leían en la ciudad, el local La Capital y los porteños La Prensa y La Nación, competirían en el período 1910-1930 dos nuevos órganos de prensa nacionales de características igualmente relevantes: Crítica, dirigida por Natalio Bottana, desde septiembre de 1913, y El Mundo, otra de las realizaciones de Alberto Haynes, de mayo de 1928.

En esos primeros treinta años del siglo XX, la ciudad daría origen, como se ha consignado a través de la mención de varios de ellos, a diarios que alcanzarían, en algunos casos dilatada vigencia en el tiempo hasta nuestros días, como La Capital, fundada por Ovidio Lagos en 1867, o marcada influencia en el medio por su línea editorial como El Municipio, de Deolindo Muñoz, entre el 25 de mayo de 1887 y el 30 de abril de 1911, fecha en que cesó su publicación por falta de recursos de su director propietario, luego de haber sido éste el primer contribuyente de la provincia, consignaría La Capital.

Un año después de la desaparición de su publicación, Muñoz moría no sin merecer, aún de sus colegas que muchas veces disintieron con él, reconocimientos como los del diario de los Lagos: No supo nunca de abatimientos ni de vacilaciones. La franqueza era su divisa, la lucha su norma, la verdad su lema. Por eso se le vio siempre en todos los terrenos con la frente alta, con el brazo firme, con la voluntad decidida. Recio como un golpe tenía sin embargo la bondad del justo. Su espíritu estaba modelado así y así era, sin que pudiesen influenciarlo ni el agasajo ni el consejo, ni la conveniencia ni nada. Iba derecho al deber con la conciencia tranquila, el alma satisfecha. La República, de 1898, que tendría entre sus periodistas a algunos nombres reconocidos como Lisandro de la Torre, Florencio Sánchez, Joaquín de Vedia o Mateo Booz y a Luis San Miguel como el editor consecuente hasta su muerte en 1935, y El Tribunal de Comercio, diario especializado en informaciones económicas, comerciales y judiciales, fundado en Buenos Aires en 1895 y establecido en Rosario en 1909, son dos publicaciones que superarían holgadamente las tres primeras décadas del siglo XX. A ellas deben agregarse otras que tendrían un vasto espectro de lectores, con diferentes características e improntas periodísticas disímiles, entre 1910 y la década de 30: Crónica, La Acción, La Tribuna, Democracia, La Reacción y La Tierra.

Crónica apareció en mayo de 1914, fundado por Angel Saggese y Mario Perazzi (quienes serían sus propietarios hasta 1949), y fue ardoroso vocero del radicalismo santafesino, en especial en las épocas de duras confrontaciones con el PDP de Lisandro de la Torre. Desaparecería en los finales de los 70, cuando su propiedad había pasado a manos de miembros de la familia Lagos.

La Acción, por su parte, nacería como exponente cabal de la democracia progresista santafesina, dirigido en su etapa fundacional por Enzo Bordabehere y José Guillermo Bertotto (más tarde fundador, director y combativo periodista de Democracia), para ser adquirido luego por Francisco Scarabino y contar con dos ediciones diarias, una matutina y otra vespertina. Su trayectoria se interrumpiría en la década del 50, luego del derrocamiento de Perón. Scarabino, nacido en 1897 y muerto en enero de 1967, se había graduado como abogado en Córdoba, recibiendo el título de doctor en Jurisprudencia en 1920, en la Universidad de Buenos Aires. Su adhesión inicial al partido de Lisandro de la Torre terminaría con su incorporación a la UCR, a la que representaría como diputado provincial; convencional constituyente en 1921; concejal de Rosario (1939/40) y diputado nacional (1940/43).

José Guillermo Bertotto, a su vez, incursionaría también en la política como el anterior, aun cuando su pasión por el periodismo surgiría tempranamente; siendo un veintiañero (había nacido en 1886) se radica durante dos años en Montevideo (1907/8) e inicia su experiencia en las salas de redacción. Ese último año comparte con Rafael Barrett las páginas del periódico Germinal para denunciar en ellas, como lo haría el escritor anarquista español en El dolor paraguayo, la explotación de los mensúes en los yerbatales de Misiones. En 1912 trabaja en El Mercurio de Santiago de Chile y un año después se afinca en Rosario, donde residiría durante medio siglo.

Luego de haber integrado el staff de La Capital y La Reacción, funda el diario Democracia (1925), que se edita hasta 1942, para protagonizar coincidentemente una trayectoria política que lo llevaría a ocupar una banca en el Concejo Deliberante de Rosario y a ser dos veces elegido en la Cámara de Diputados de la Nación, en 1936 y 1940 respectivamente. Su diario se caracterizaría por sus furibundas campañas de todo tipo (contra la prostitución en Rosario, contra gobernantes y políticos), mientras su temible pluma se encargaba de repartir adjetivos de todo calibre e indignadas diatribas que formaban parte de su estilo y que más de una vez lo llevaron a las instancias judiciales. Moriría a avanzada edad en Mar del Plata.

Más larga vida periodística tuvo La Tribuna, fundado el 12 de octubre de 1928 por un grupo de notorios dirigentes del PDP como Enzo Bordabehere, Mario Antelo,Vicente Pomponio y otros, y cuya vigencia llegaría hasta superada la década de 1970.

La Tierra, como ya se señalara, surgiría como órgano periodístico de la por entonces recién constituida Federación Agraria Argentina, luego del Grito de Alcorta. Aunque comenzaría a editarse en 1912, como boletín oficial de la entidad ruralista, en junio de 1913 amplía su tamaño y va paulatinamente acrecentando el número de sus páginas hasta convertirse en diario en octubre de 1920. Su permanencia como vocero esclarecido de la FAA llegaría hasta el final del siglo XX, aunque sin la periodicidad cotidiana de medio siglo antes.

El Norte, de Rasmussen, La Nota (1919), Reflejos, de Caifaro Rossi, y Rosario Gráfico, en cuya redacción se destacaraWladimir Mikielievich, serían algunos de los diarios y periódicos rosarinos entre 1920 y 1930, enzarzados muchas veces en duros enfrentamientos por razones politicas o por problemáticas como la prostitución, que opondría a abolicionistas y reglamentaristas, con un estilo mucho más desenfadado que los diarios tradicionales, cierto tono sensacionalista en ocasiones y una dosis de humor no desdeñable, al que se unía, en algunos de ellos, un trasfondo anarquista que buscaba sin duda "espantar a los burgueses".

José María Caffaro Rossi, nacido en 1899 y muerto en Buenos Aires en 1973, ejerció el periodismo como vocación en diarios como La Razón, Última Hora y Libre Palabra y en revistas consagradas como Fray Mocho y Caras y Caretas; durante su residencia en Rosario funda Reflejos en 1928, que se destacaría, como su contemporáneo colega Democracia, por campañas periodísticas, en algunos casos de encendido y hasta agraviante tono, que le valdrían tanto adeptos como enemigos.

Por último, la popularidad alcanzada por cantantes y músicos, la aparición de la radiofonía, el éxito de las grabaciones discográficas y el impacto del cine sonoro, se conjugarían para posibilitar la aparición sucesiva de dos revistas dedicadas con exclusividad a las letras de tangos, valses y milongas y alguno que otro fox-trot y shimmy. Ambas, La canción moderna, de 1926, dirigida por el poeta lunfardo Dante A. Linyera, y su antecesora El alma que canta, fundada por Vicente Bacchieri, que desde 1916 y por varias décadas gozara de una enorme popularidad entre los sectores populares sobre todo, contarían en Rosario (como en el resto del país) con un mercado de lectores entusiasta, ávido de recibir regularmente las publicaciones y de cantar, aun sin la afinación de los profesionales, sus temas populares preferidos, desde Mi noche triste a Desde el alma.
Fuente: extraído de libro rosario del 900 a la “década infame” tomo III editado 2005 por la Editorial homo Sapiens Ediciones

lunes, 26 de septiembre de 2016

LOS GRANDES INTERPRETES

Por Rafael Ielpi


Al mencionar inicialmente la capacidad de Rosario para gene­rar grandes ejecutantes tangueros, se señaló el prestigio que alcanzaría la llamada "escuela rosarina" del bandoneón, protagonizada sobre to­do por algunos de los alumnos de Abel Bedrune.

Julio Ahumada -nacido en mayo de 1916- sería uno de ellos y, aunque se radicaría en Buenos Aires en 1937, ya desde su juventud, en la orquesta de su maestro rosarino, mostraría una sensibilidad mu­sical y un sonido personal que lo llevarían después a integrar las forma­ciones de directores como Lucio Demare, Miguel Caló, Joaquín Do Reyes, Enrique Mario Francini, José Basso, Argentino Galván y otros, y a elaborar una reducida pero valiosa obra autoral con joyas como El gurí.

Muchas veces ganado por una bohemia que oscureció en for­ma notoria su talento como ejecutante, Antonio Ríos debe ser recor­dado sin embargo como uno de los más grandes bandoneonistas de la historia del tango, juicio en el que coincidirían colegas como Aníbal Troilo y Astor Piazzolla (quien lo invitaría a grabar juntos en la déca­da del 60) y estudiosos como Horacio Ferrer. Al igual que Ahumada -tan bohemio como él- iniciaría su carrera como intérprete en la déca­da del 30 en Rosario y la culminaría también en ella, después de las su­cesivas etapas porteñas con las orquestas de Manuel Buzón, Argentino Galván (1939), Antonio Rodio (1942), Orlando Goñi (1943) o diri­giendo la del cantor Roberto Rufino (1944).

Entre regresos y partidas, Ríos armaba sus orquestas rosarinas, muchas veces de vida efímera, sobre todo en la década del 50. La más perdurable de esas experiencias sería la de Los Poetas del Tango, un cuarteto de altísimo nivel musical en el que estarían a su lado otros dos notables: el violinista Antonio Agri y el contrabajista Ornar Murtagh, ganados luego por la influencia de Buenos Aires como "meca del tan­go", y el también excelente pianista José Puertas. Una grabación en el sello rosarino Trío (convertida hoy en un tesoro para coleccionistas) sería testimonio válido de la calidad del conjunto, puesta al servicio de las concepciones de avanzada.

Imprevistos retiros y retornos exitosos permitieron que el talento de Antonio Ríos fuera conocido en reductos nocturnos como El Farolito, en Ovidio Lagos y Mendoza; en El Amanecer, en Bvard. Oroño al 200, donde su ban­doneón -con la guitarra de un virtuoso que triunfaría lue­go en Buenos Aires, Carlos Peralta- servía de música para el baile de quien sería luego famoso en el mundo entero con "Tango Argentino", el bailarín Virulazo; ya en los ini­cios de los años 70 en Corchos & Corcheas, un reducto le­gendario, en Mitre al 700, y cerca del final de los 80 en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, poco an­tes de su muerte, en 1991. A esa pléyade de grandes bandoneonistas per­tenecerían Fernando Tell, que después de sus prime­ras intervenciones en orquestas de la ciudad pasaría en la década del 40 a la de Aníbal Troilo, se radica­ría en Japón largos años y volvería a Rosario para seguir exhibiendo su virtuosismo y sentimiento, hasta su inesperada muerte por decisión propia en los años 90; Osvaldo Montes, uno de los exponen­tes de la "Generación del 55", discípulo de Ríos y músico de Sala y Bianchi en su juventud, antes de su ra­dicación en Buenos Aires; Rodolfo Cholo Montironi, que iniciada su actividad en la década del 50 la mantendría vigente hasta la actualidad, con giras y grabaciones europeas y actuaciones en París con Susana Rinaldi; Miguel Vettorello, también integran­te de orquestas rosarinas como la de José Sala hasta su alejamiento y ul­terior residencia en Miami en los años 60, y Omar Torres, arreglador asimismo de reconocidos méritos, también perteneciente al período. A esos nombres pueden sumarse rosarinos de meritoria trayectoria en el género a nivel nacional, como los hermanos Lípesker (Félix y Santos, bandoneonistas, y León, violinista), estos últimos con experiencias ar­tísticas en la ciudad en la década del 30.

Salvador Nito Farace (1912) y Antonio Agri (1930-1998), especialmente este último, se contarían entre los grandes violinistas surgidos en Rosario. Agri fue uno de los adelantados de la nueva sen­sibilidad tanguera iniciada en la década del 50 por Piazzolla, en la lí­nea marcada por Julio de Caro; con Ríos, en "Los poetas del tango", con la Orquesta Torres-Agri o en sus experiencia de conjuntos de ar­cos, impondría su personalidad como intérprete, antes de su ingreso a las formaciones de Astor Piazzolla, su triunfo en Buenos Aires y sus presentaciones en todo el mundo. En el rubro de las cuerdas, el perío­do incluiría a dos contrabajistas notables: el mencionado Murtagh y Norberto Nofri, este último uno de los pocos grandes ejecutantes que decidiera no alejarse de la ciudad, muerto en la década del 90.
Fuente: Extraído de la Revista “ Vida Cotidiana” del diario La Capital.

jueves, 22 de septiembre de 2016

LA ACTUACIÓN DE JOSEFINA BAKER EN LA BOLSA CONSTITUYO UN ÉXITO SIN PRECEDENTES

Por Héctor Nicolás Zinni




"La "Venus de Ebano" en su breve actuación —6 funciones— en esta, ha logrado el más resonante éxito de nuestra temporada teatral. La Baker ha logrado conquistar al público. Sus expresivos gestos, sus excéntricas creaciones bailables y la exquisita gracia con que interpreta nuestro tango, fueron la causa primordial de la brillante acogida que se le dispensó".

la troupe de negros cubanos que acompaña a Josefina, es un discreto conjunto de jazz que agradó mucho al público". 15

Nota:
15- La Reacción Nº  2064 , de 29 setiembre 1929.


Fuente: Fragmento extraído del Libro “El Rosario de Satanas”. Edityorial Fundación Ross.  Tomo I. Año 1992.

martes, 20 de septiembre de 2016

LA ESTATUA ECUESTRE DE MANUEL BELGRANO Y LA CONFRATERNIDAD ITALO ARGENTINA

Por Cav. Silvio Roberto Vaccarezza

La génesis de los monumentos mellizos





Corría el año 1922, cuando nació la idea de realizar dos monumentos iguales en honor al general Manuel Belgrano uno en Génova (Italia) y el otro en Rosario (Argentina).

Un grupo de amigos se había reunido en una "trattoría" genovesa para hacer un homenaje al doctor Angel Gallardo, que había sido nombrádo Ministro de Relaciones Exteriores por el entonces Presidente de la República Argentina, doctor Marcelo T. de Alvear.

Dio la casualidad que en esa reunión estaba presente el señor Santiago Pinasco, que era rosarino y que había viajado a Génova, donde se habían congregado varios amigos genoveses y argentinos que vivían allí, y donde nació la iniciativa de la realización de erigir dos monumentos iguales.

La idea era de erigir los monumentos y se formó una Comisión que la encabezó Pinasco que se comprometió a trabajar y contribuir al buen éxito de la empresa.

¿Por qué en Génova un monumento a Belgrano? Porque Manuel Belgrano, no obstante haber nacido en Buenos Aires en 1770, era hijo del lígure Domingo Belgrano, oriundo de Costa dOneglia (Italia).

Manuel Belgrano, el gran patriota americano que fue y será ejemplo de ciudadanía y gran figura de la Revolución de Mayo, que diera origen a nuestra República Argentina y nos legó los colores de la Bandera Celeste y Blanca, con sus proezas militares y sus aciertos cívicos, siempre fue admirado por sus compatriotas y por los extranjeros, en forma especial por los italianos.

Muchos fueron los italianos y rosarinos que se sumaron a la idea y que aportaron trabajo y colaboración para que las dos ciudades fueran depositarias de las obras de arte que se gestaban.

Habían pasado casi dos años de aquella gran reunión y la idea había tomado forma y se estaba ejecutando. El Gobierno italiano del rey Víctor Manuel III había otorgado una concesión de terreno en Génova para erigir el monumento en esa ciudad, entonces el señor Pinasco partió de Rosario para dirigirse a Italia y organizar una Comisión para contratar un escultor.

Consiguió, luego de varias reuniones con las más conocidas autoridades artísticas italianas, formar una comisión integrada por el arquitecto Manfredo Manfredi, director de la Real

Escuela Superior de Arquitectura de Roma, el escultor Paolo Enrique De Barbieri, director de la Academia Ligure de Be-las Artes de Génova, el escultor Eduardo Rubino, profesor de la Real Academia Albertina de Bellas Artes de Tormo y el escultor Eugenio Maccagnini, de la Real Insigne Academia de San Lucas de Roma.

Varios proyectos se presentaron, pero el que se eligió fue el presentado por el escultor Arnaldo Zocchi, de enorme prestigio, que además había ejecutado el monumento a Cristóbal Colón en Buenos Aires, en cuyo boceto sobresalía la figura del General Manuel Belgrano, montado sobre un caballo erguido, en acto de saludo, levantando la Bandera. Símbolo de gloria y triunfo, que a su vez representaba el creador de esa Bandera.

.\ntes de la inauguración del Monumento se realizaron una enie de acontecimientos para festejar el histórico momento.

El acto de Génova



En el puerto de Génova estaba fondeado e;buque de la isiarina argentina "SARMIENTO" que el Gobierno había mandado para que estuvieran presentes la oficialidad y los tripulantes. Los marineros fueron invitados a un banquete, conjuntamente con los marineros del acorazado italiano “DUILIO” que también estaba anclado en el puerto. Los invitados estaban sentados en la mesa alternativamente. Un italiano y un argentino en signo de camaradería y hermandad, que no necesitó traducir las conversaciones, ya que ene ellos se arreglaron para hacerse entender.

Allí, surgió la idea de realizar un partido de fútbol entre los tripulantes de ambos buques y se invitó a los oficiales y maneros a presenciar el juego. El partido fue caballeresco, ganándolo los italianos 4 a 2, recibiendo una hermosa copa que en actitud de atención, la donaron a nuestros marineros.

Alas 10 horas del día 12 de octubre de 1927, en la Plaza Tonimaseo en Génova, sonó el clarín, anunciando la llegada del rey Víctor Manuel III que con su comitiva y los presentes en el palco oficial procedería a inaugurar del hermoso monumento ecuestre, que se encontraba cubierto por un manto blanco. Se oyeron los himnos de Italia y Argentina, cantados por los miles de alumnos que se había preparado para esa ocasión y que agitaban las banderas de las dos naciones.

La llegada del Monumento a Rosario




En Rosario, luego de la exitosa colecta realizada entre los italianos residentes en Argentina, se concretaba también la llegada desde Italia del monumento a erigirse.

El montaje de la obra fue elaborado y ejecutado por personal de la División del Paraná Inferior, entre ellos el ingeniero Carlos Fraquelli y el capataz Luis Anteri.

La Comisión que tenía a su cargo en Rosario la terminación del monumento para erigirse en la Barranca del Río Paraná, estaba integrada por: Presidente: Santiago Pinasco, Secretario: Francisco Garantí, Vocales: José Sgrosso, Luis Cope-lb, Dr. Julio Lencioni, Juan Semino, Guerino Troilo, Enrique Taiana, Hugo Rosselli, Cap. Federico Aprosio, Enrique Lubatti, Pedro Delfino, Miguel Porfirio, Felipe Peracca, Vito Cifarelli, Celso Grassi, Amilcar Bagliani y Juan Zolezzi.

Esta Comisión fue la que silenciosamente, pero incansablemente trabajó desde el inicio de la idea, para la concreción de la obra, dedicándole horas y días enteros para ir, poco a poco, aportando con modestia, desvelos y sacrificios, los

elementos necesarios para que el éxito culminara con esa entrega histórica, en un soleado día de octubre de 1 928.un año después de la inauguración del monumento en Génova.

La obra


La base sobre la cual se asienta la estatua ecuestre es de granito rojo de Sierra Chica, ciudad que se encuentra a unos 600 kilómetros al sur de Buenos Aires. Este granito fue enviado desde la Argentina hacia Génova, donde fue pulido en la localidad de Baveno por la marmolería Giuseppe Novi de Génova.

El granito rojo lustroso del revestimiento del pedestal, fue colocado en Rosario, posteriormente a la inauguración del monumento, puesto que no se pudo entregar terminado por causa de una huelga de obreros de la cantera de Clavaría (Buenos Aires), de donde provenía el mismo.

La estatua de Beigrano y la Bandera fueron fundidas con el bronce histórico que el Ejercito Argentino, por medio del general Pablo Richieri, donó del cañón N° 618 bis, del año 1775, de origen español, que era uno de los tomados por el General Belgrano el 20 de febrero de 1813. Es interesante recordar un trozo del parte que mandó el Gral. Belgrano al Gobernador de Córdoba, después de la batalla de Salta: "Las armas de la Patria se han cubierto de gloría en el día de ayer - veinte de febrero 1913 -'logrando una completa victoria sobre sus enemigos, recuperar el territorio de Salta y Jujuy hasta Tupiza, hacer nuestras todas las armas y municiones el ejército enemigo".

Para el caballo se utilizó bronce estatuario de primera calidad.

Los festejos en el Parque independencia




En Rosario también se festejó con entusiasmo la inauguración del monumento, la multitud llegó de los pueblos vecinos, gozando de un descuento especial en los transportes. El Parque de la Independencia se llenó de colores celeste y blanco mezclados con el tricolor de Italia. Las escuelas participaron con los alumnos en ese momento histórico. Se reflejaba en los rostros la hermandad de dos pueblos.

Los festejos finalizaron con un importante banquete que se realizó en el famoso salón "marfil" de la rotisería Cifré, con la asistencia de todas las personalidades que habían presenciado la inauguración del monumento al general Belgrano. Cuando usted pase frente al monumento, detenga su apresurada marcha, medite al pie de la estatua y obsérvela fijamente. Verá cuanta belleza se desprende de ese frío bronce, pareciera que en cualquier momento se inundara con los colores de nuestra Bandera, todo lo que nos rodea. Es imponente la figura del Héroe, es la fuerza que quisieron darle los hombres que lo concibieron.

Esta nota tiene el objetivo de señalar que en el mes de octubre de este año, se cumplen 80 años de su inauguración en Rosario y de considerar que en Italia también el esfuerzo para erigir el monumento a nuestro héroe tuvo culminación un año antes, en 1927, y tanto italianos como argentinos y sobre todo los rosarinos veneramos este monumento, que es una verdadera obra de arte.
* El autor es un especialista en la materia. Cavaliere al merito Della Repubblica D 'Italia, fue presidente del Instituto Belgraniano de Rosario. Su labor es meritoria en estrechar lbs lazos culturales de unión entre italianos y argentinos.

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región” Fascículo N.º 151 de Mayo 2016.

lunes, 19 de septiembre de 2016

LA EXPOSICION RURAL


La segunda institución que se instaló en el Parque estaba intimamente relacionada con la anterior. Sus hombres pertenecían a la misma dirigencia. El 7 de septiembre de 1902 se inauguró con gran éxito, la primera exposición ganadera, agrícola e industrial realizada en la provincia, gracias a la iniciativa de la naciente Sociedad Rural de Rosario.

En la misma se presentaron criadores de Santa Fe , Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos. A partir de esa fecha la institución realizó anualmente la muestra, convocando a miles de rosarinos.
Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario , su Historia y Región”. Fascículo N.º 150 de Mayo de 2016.-

jueves, 15 de septiembre de 2016

LOS NOMBRES PRECURSORES

Por Rafael Ielpi




Ya en 1931, algunas orquesta de Rosario alternaban airosa­mente con las que venían desde Buenos Aires en especial para ameni­zar los bailes de Carnaval. Ello ocurría con la de Abel Bedrune, que a partir de entonces protagonizaría una larga actividad profesional en la ciudad. Bedrune era número destacado en las carteleras del Social Theatre, en 1931; del Teatro Colón, en 1933, con una orquesta de diez bandoneones; en el Cine Real, en 1937, todos ellos convertidos en pistas de baile que dejaban de lado su condición habitual de cines, o de teatro en el caso del segundo.

Bedrune iba a tener además un mérito que reconocerían cole­gas e historiadores de la música popular: su condición de maestro de bandoneonistas y responsable de la llamada escuela rosarina del ins­trumento, la que tendría dos exponentes de primerísimo nivel corres­pondientes estrictamente al período 1930-1960: Julio Ahu­mada y Antonio Ríos, contemporáneos y exponentes ejem­plares de la llamada "Generación del 40".

Luis Chera sería otro de los nombres inevitables de la cronología del tango en Rosario hasta su muerte en fe­brero de 1972. Nacido en 1911, fue parte de una familia musical que incluía a sus hermanos Rodolfo, Héctor, An­tonio y Julián, también integrantes y directores de conjun­tos del género. Sus primeras actuaciones se remontan a 1925 y ya en los años iniciales de la década del 30 se lo puede escuchar en el Dancing Club de Avda. Pellegrini al 1600 o en Colonia Italia­na, del mismo modo que a mediados de la misma es posible encontrar su nombre, junto a los del pianista Manuel Sucher y el violinista Sal­vador Eskenassi, como acompañantes de la cancionista Fanny Loy. En los años 40 y 50 su orquesta anima en for­ma habitual los bailes de Carnaval de los clubes Central Córdoba, Servando Bayo, Social Zona Sud, Echesortu, Sportmen Unidos, Provincial, Newell's Oíd Boys, Liber­tad, entre otros; en los cines Real u Opera o en el Centro Unión Almaceneros y Centro Castilla, alternando con las orquestas de jazz.

Chera ostentaría otra condición pionera: la de haber sido por muchos años el ingrediente tanguero exclusivo de la Boite Marina, en Mitre al 800, uno de los locales más tradicionales y exclu­sivos de una ciudad donde ese tipo de ámbitos era todavía habitual con su parafernalia de música, danza, cantantes e ilusionistas, mujeres tentadoras, media luz y whisky importado. También subiría la orquesta al palco del Café del Cairo, en Sarmiento y Santa Fe, convertido muchos años después en una especie de reducto intelectual y casi folklórico de la ciudad

Con Chera actuaron asimismo músicos de alta calidad como los bandoneonistas Antonio Ríos y Agustín Garnero, el pianista José Puertas y el contrabajista Domingo Sala, mientras se contarían entre sus cantores algunos de los mejores intérpretes rosarinos, como Angel Barrios, Aldo Calde­rón, Mario Garcés, Raúl Angeló, Aldo Maidal y Raúl Peralta, que poco después adoptaría el seudónimo de Raúl Lavié, se radicaría en Buenos Aires en 1955 y alcanzaría vasta notorie­dad nacional.

Contemporáneo de Bedrune y Chera sería José Sala (nacido en 1909), otro de los grandes propulsores del tango que iniciándose como violinista y baterista terminaría siendo un sensible pianista, cuyas orquestas integrarían los elencos de las radios rosarinas prácticamente desde 1930 hasta 1960 e incluso después, con un criterio de permanente crecimiento en lo musical-instrumental. Sala sería partícipe también de los años "gloriosos" del tango en Rosario, animando bailes, reunio­nes y espectáculos en varietés e incursionando incluso —co­sa que otros no pudieron lograr- en la cinematografía local, como musicalizador de la hoy olvidada película Viejo ba­rrio, en la que intervendría también otro grande del tango: Francisco Fiorentino. Eran los tiempos de la llamada "Generación del 40" con su abundancia de orquestas, compositores, poetas, arregladores, directores y cantores que, des- de Buenos Aires, renovarían entre 1935 y 1960 la música popular.

Como en el caso de Chera, algunos de los cantores de las sucesivas orquestas de José Sala cantara tanto en or­questas de jazz como de tango, recuerda con minuciosidad algunas de las peripecias de aquellas veladas: "La Carpita de Junín e Lguazú, que era llamada así por el techo de lona, fue un lugar famoso de bailes en Rosario. Allí ocurrió una anécdota hora de salir a la pista. Algunos de aquéllos, como Joaquín Martiño o Ramón Zinni -cuyo seudónimo ingresaría a la literatura en "El Rosa­rio de Satanás" de Héctor N. Zinni- competían triunfalmente en los concursos tangueros. Bianchi, como sus colegas, transitó asimismo los auditorios y salas de todas las emisoras radiales, en especial a partir de 1936 cuando su agrupación adquiere personalidad distintiva.que no olvidé jamás. No recuerdo el nombre del cantor pero hicimos un baile en invierno; hacía un frío terrible y a pesar de la carpa entraba un frío bárbaro por los costados. Entonces el cantor de la típica salió a cantar, pero con so­bretodo y guantes..."

Raúl Bianchi puede ser integrado a esa nómina de importantes músicos que hicieron del tango orquestal una experiencia conti­nuada y valiosa, en su caso desde los años 20 a 1960, cuando fallece. "El caballero del piano", como se lo llamó, había hecho sus primeras armas artísticas acompa­ñando desde el teclado las temblonas imágenes del cine mu­do en los cafés y cinematógrafos que abundaban entonces, como el Empire Theatre.

Integrado ya al circuito de los bailes en clubes, tea­tros, cafés y salones, Bianchi impuso a su orquesta un ritmo particular, que la hacía predilecta de muchos de los exigentes bailarines de entonces, cuando la típica y la jazz compe­tían en ganar la adhesión de un auditorio exigente a la hora de salir a la pista. Algunos de aquéllos, como Joaquín Martiño o Ramón Zinni -cuyo seudónimo ingresaría a la literatura en "El Rosa­rio de Satanás" de Héctor N. Zinni- competían triunfalmente en los concursos tangueros. Bianchi, como sus colegas, transitó asimismo los auditorios y salas de todas las emisoras radiales, en especial a partir de 1936 cuando su agrupación adquiere personalidad distintiva.
Fuente: Extraido de la Revista “Vida cotidianaRosario ( 1930-1960)

miércoles, 14 de septiembre de 2016

DIA DE ROSARIO

Por Miguel Chiarpenello
 


Durante la intendencia del Sr. Manuel Pignetto el Concejo Municipal analizó en 1925 dos proyectos presentados para establecer la fecha del Día de Rosario. Uno de ellos del edil e historiador Antonio Cafferata proponía el día 4 de octubre. El otro de Calixto Lassaga bregaba por el día 27 de febrero aniversario de la creación de la bandera. Atento a no conseguir apoyo el proyecto de Lassaga se dictó entonces una ordenanza aprobando el proyecto de Cafferata estableciendo el día 4 de octubre como día de Rosario. Luego se fijó con precisión el día 7 de octubre para que coincidiera con la celebración del día de la Virgen del Rosario.
 
Fuente: Extraído del Libro “Historias Trascendentes de Rosario”. 2da. Edición. Imprimido en Gráfica Amalevi SRL. En agosto 2015.-

martes, 13 de septiembre de 2016

HOGAR DEL HUÉRFANO, AMOR SIN FRONTERA.

Por Miguel A. Chiarpenello



La Fundación


Si el Cielo tuviese puertas las mismas se abrirían con las llaves celestiales acuñadas en el amor especialmente a los más desprotegidos, débiles o carenciados. Nuestro Hogar del Huérfano es un ejemplo de ello. Recordémoslo
.


El día 11 de diciembre de 1869 un grupo de distinguidas señoras rosarinas se reunió en la casa de doña Blanca Musch de Villegas con el objeto de constituir, sobre la base del amor a sus semejantes, una entidad benéfica. Nació de esta forma la "Sociedad de Damas de Caridad" bajo el lema "Un Hospicio de Huérfanos para educarlos y sostenerlos", agregándole además las necesarias visitas a pobres, enfermos y a los que padecen en las cárceles. Fue su evangélica "Ama a tu prójimo como a ti mismo" y fue su primera presidenta la señora María de los Ángeles Rodríguez de Rozas, a quien acompañaron Felisa Juárez de Zevallos y Blanca Musch de Villegas, actuando como consejeros el Coronel Fermín Rodríguez y el Canónigo Martín Piñeiro.

Las actividades altruistas crecían rápidamente por lo que se hizo necesario contar con casa propia. Para tal fin don Juan Antonio Rozas y su señora María de los Angeles Rodríguez de Rozas, donaron a la institución en 1871 un terreno ubicado en la calle Laprida 2129 (entonces calle Comercio). En 1873 empezó la construcción que, superando serios escollos económicos, concluyó en 1878 e inaugurado oficialmente en 1879, manteniéndose hoy en día en esa ubicación. Ese mismo año, 1879, ingresaron al Hospicio las Reverendas Hermanas del Huerto para inculcar a las internas sentimientos de religión y moral, extendiendo su acción hasta 1997 dejando al servicio de la niñez 118 años de esfuerzo. Con casa propia empezó su funcionamiento siendo sus primeros asilados una niña huérfana de nombre María Antonia y la expósita Adelina de Paul.

Su evolución


El crecimiento del Hogar fue firme y sostenido con un alto signo solidario y civilizador. Entre tantas importantes obras recordamos la construcción de la hermosa iglesia de San Cayetano en la calle Buenos Aires, inaugurada en 1919 y cedida a la Curia en 1952; el Asilo del Buen Pastor dirigido a la mujer caída tendiendo a su regeneración moral y la colonia hogar Enrique Astengo para los huérfanos, en pueblo Alvear, ambos hoy dependientes del gobierno provincial; la Escuela Provincial N° 5 actualmente funcionando como Jardín de Infantes N° 5. Posee un completo dispensario para la atención de sus internos surgido sobre la base de la anterior enfermería y su propio Hospital de Niños. Periódicamente se realizan remodelaciones edilicias para su mejor funcionamiento. Así se construyeron nuevos dormitorios, ampliación de los existentes, sala de reuniones, la cocina centralizada, el lavadero mecánico, calefacción central, costurero, pileta de natación, solarium y una pequeña cancha de fútbol. Para financiar su desarrollo, el Hogar cuenta con un determinado subsidio oficial, importantes, generosas y permanentes donaciones de particulares y empresas, uniendo sus recursos propios provenientes de rifas, ventas, reuniones sociales, desfiles, y colectas. Instauró el recordado y pintoresco "Día del Kilo" consistente en un kilo de mercaderías para la institución.

La acción de la comunidad producida por las Damas Protectoras llevó y lleva el sello del tesonero esfuerzo personal dirigido a la niñez desprotegida por todas las señoras que en su extensa y rica historia solidaria exhibieron un firme amor por el prójimo. Varios miles de huérfanos y expósitos fueron criados, educados y formados integralmente y reinsertados en la sociedad por la acción benéfica de esta institución.

El Hogar del Huérfano de Rosario fue en su género, uno de los más importantes del país, y un permanente ejemplo de abnegación, sacrificio y solidaridad. Rosario, fruto de su propio esfuerzo, basado en la iniciativa privada, se honró y se enorgulleció de esta institución y de la gente que lo conducía y de los que los apoyaban. Su acción siempre estuvo dirigida por un auténtico amor a Dios, al prójimo y a la comunidad. Un amor puro y cristalino, desinteresado, sin distinciones. Un sentimiento sublime que emerge inmaculado cuando se plasma en un amor sin fronteras.


Nota

Fue reestructurado entre los años 2013 y 2014. Se lo conoce ahora como "El Hogar". No hay más internados. Sigue funcionando la escuela de nivel inicial —materna/-para niños de 2 a 5 años Jardín 1005, manteniendo el nombre de laprim era pres ¡den ta del Hogar del Huérfano María de los Ángeles Rodríguez de Rozas. En sus instalaciones funcionan instituciones que desarrollan nuevas y diversas actividades dirigidas al bienestar de la comunidad.

Fuente: Extraído del Libro “Historias Trascendentes de Rosario”. 2da. Edición. Imprimido en Gráfica Amalevi SRL. En agosto 2015.-

lunes, 12 de septiembre de 2016

El Prado Español

Por Federico Dunger
Las fiestas del Prado Español, en ba­rrio Azcuénaga, era el acontecimiento más esperado de la semana por los ha­bitantes del populoso barrio durante la década del 30. El predio, cuya entrada estaba en la esquina de Montevideo y Larrea, contaba con una gran arbole­da, una pista de baile y un tinglado y se extendía hasta calle Felipe Moré. Organizados por distintos clubes, cada domingo, familias enteras disfrutaban de pic-nics, carreras de embolsados, fútbol entre solteros y casados y cin­chadas que concluían, entrada la tarde, con bailes de música popular argentina y española. "Los Alegres Oresanos, banda de gaiteros, armonizaban los bailes y el ambiente durante toda la jor­nada. Vecinos del lugar recuerdan que era tradición ir vestido completamente de blanco, que los gaiteros venían to­cando desde varias cuadras antes hasta ingresar al predio, que concluía todo alrededor de las cinco de la tarde y que el colectivo 59 era el que te dejaba en la puerta. Con el tiempo el predio se fue achicando hasta que fue loteado ya entrados los años 40. (página 30)
 
Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región” . Fascículo N·135 de Noviembre de 2014

viernes, 9 de septiembre de 2016

Ramón Araya

Por Pablo Robledo



Ramón Araya nació el 6 de abril de 64 en San Lorenzo, en la estancia de padre que llevó su mismo nombre, madre Angela Marsden era descendiente de irlandeses. Al estallar el cólera en 1866 se trasladan con su madre a Córdoba, pero no pudo escaparse de expansión de la enfermedad y murió a causa de la misma ese año. Años después, cuando Ramón tenía 13 años, muere su padre.


Estos acontecimientos influyeron en formación de su carácter. Paralelamente a su soledad aumentó la independencia de su pensamiento y la firmeza su voluntad. Cursó sus estudios en Colegio Inmaculada Concepción de Santa Fe, en calidad de pupilo teniendo a gran dedicación al estudio y ya en años de juventud sentía la necesidad obrar en defensa de sus semejantes ando éstos eran amenazados por intereses egoístas.


Siguiendo su vocación siguió la carrera de ingeniería civil en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales Buenos Aires, obteniendo su título 1891. En noviembre de 1894 asumió Dirección de Obras Públicas en la Municipalidad de Rosario. Durante su primera. gestión se realizaron los trabajos de nivelación general fuera de los bulevares Argentinos, actual avenida Pellegrini y Santafesino (hoy bulevar Oroño) con infraestructura de primer nivel. Este hecho fue consecuencia de expansión de la ciudad fuera del área ta entonces urbanizada.


Asimismo amplió los desagües de los barrios Oeste y Sudoeste e hizo imprimir un gran número de planos de la ciudad. Proyectó las obras definitivas de embellecimiento de la plaza Santa Rosa actual Sarmiento), emplazando una fuente central. Asimismo hizo levantar rieles del Ferrocarril Oeste Santafesino que corrían por el centro del bulevar Argentino, trasformó el mercado Sud; durante su dirección se proyectó ensanche de la Plaza 25 de Mayo hacia el Este y puso en marcha un bulevar diagonal a la Plaza Independencia, que e encomendado por el intendente municipal Floduardo Grandoli.


A los treinta años renuncia a ese puesto para volcar su trabajo a los asuntos de la Provincia, donde se lo requería para ocupar un lugar en la Legislatura. Pero volverá a estar en ese cargo por dos años a partir de 1909. El ingeniero Araya pertenecía al Partido Constitucionalista de la Provincia de Santa Fe y fue elegido diputado provincial en 1894, por el departamento Belgrano y en 1896 por el de Rosario. Ese período de intenso labor fue dándole prestigio a su nombre y al poco tiempo fue nombrado presidente del Tribunal Arbitral que debía fallar las diferencias de la Empresa del Sur Eléctrica con la Municipalidad de Rosario. Una de las preocupaciones de Araya fue salvar el florecimiento del comercio de Rosario, acosado por la invasión de los comisionistas de Buenos Aires.


Fundador y Primer Presidente del Centro de Ingenieros Titulares de Rosario Uno de los principales objetivos del Ingeniero Araya se proyectó en unir a los ingenieros de Rosario y conseguirles un estatuto legalizado para su ubicación y reconocimiento en la sociedad, fue así como el 26 de julio de 1918 se inició la primera sesión del Centro de Ingenieros Titulares de Rosario siendo Araya su fundador y presidente. Un año después se trasladó a Santa Fe para gestionar la aprobación de la Ley de reglamentación del ejercicio profesional, cuyo texto entregó al Gobernador el 16 de mayo de 1919 pero por razones políticas quedó en suspenso su tratamiento. El organismo fundado por Ramón Araya cesó sus funciones en 1922, cuyos éxitos alcanzados eran modestos. La lucha por la reglamentación de la profesión tuvo que seguir mucho tiempo todavía. Y cuando al fin llegó el resultado, doce años después, Ramón Araya no estaba presente. En su homenaje y como agradecimiento por su tenaz esfuerzo por obtener el reconocimiento de la reglamentación profesional, la misma fue llamada "Ley Araya".


Simultáneamente el ingeniero fiel a su vocación, lleno de ideas e iniciativas decidió editar sus obras. Hay que destacar que no era sólo un hombre de iniciativa y acción, sino también un profundo analizador e investigador en el campo de la legislación relacionada con


la ingeniería legal. Su principal obra fue "Pavimentos y Municipios" editada en 1919, trata de no sólo lo relacionado con la infraestructura, sino que penetra en cuestiones tales como la organización de los partidos políticos y las formas de elegir a sus representantes legislativos. Para su labor, Araya aprovechó las experiencias recogidas de sus viajes a Estados Unidos y Francia y volcó todos sus nuevos conocimientos de Derecho, Filosofía, Historia e Ingeniería en Rosario, ya que se sentía comprometido con sus pares.


El 14 de septiembre de 1923 un grupo de distinguidos vecinos de Rosario se reunieron para construir la "Comisión Popular pro Monumento a la Bandera" y Araya fue elegido como presidente tocándole un destacado y abnegado trabajo. Su rol en la vida pública, se puede cristalizar cuando fue fundador y primer Presidente del "Centro La Propiedad" entidad fundada en 1920 y cuyo objetivo era: la defensa de los derechos de los particulares frente a las empresas concesionarias de servicios públicos, con el cumplimiento exacto de los contratos de concesión que explotaban, intención directa de los regímenes para pavimentaciones y que las mismas se ajustaran a los principios legales y técnicos, gestiones para que las recaudaciones por impuestos, tasas y contribuciones de mejoras tuvieran siempre un destino transparente y para el mejoramiento de los miembros de la sociedad.".., el Centro de la Propiedad tiene como altísimo fin dar estabilidad por igual al hogar argentino," palabras del ingeniero que reflejan el motivo por el cual trabajaba en tal entidad.


A los sesenta y ocho años de edad, el 15 de marzo de 1932 muere el ingeniero Ramón Araya dejando una huella indeleble entre la sociedad por su aporte en la vida pública de la ciudad. Queda en relieve que cuando un hombre lucha y sufre por la felicidad de otros, no es un hombre común, es un humanista.
 
Bibliografía Utilizada
Archivo Diario "La Capital" Libro : "Orígenes del trazado urbano del Rosario" Mongsfeld O.E., 1982.
Libro: "Monografias varias" de Tiberios Gombos, 1971.
 
Fuente: Extraído de la Revista” Rosario, su Historia y Región “. Fascículo N.º 77 . Agosto 2009.

jueves, 8 de septiembre de 2016

ENTRE GARDEL Y EVITA



Por Héctor N. Zinni

Antes de continuar con el sintético relato de la vida de Agustín Magaldi, donde el lector habrá de encontrar interesantes revelaciones, considero oportuno transcribir la entrevista que el conductor del programa radial Héctor Larrea realizara para su programa "Rapidísimo", en el meis de mayo de 1995 y por Radio "El Mundo", a un sobreviviente de gran importancia en la vida de Carlos Gardel como es el director de cine Eduardo Morera. Al filo de los 90 años de edad, su testimonio ayuda a fijar con bastante precisión el momento que vive en Buenos Aires Carlos Gardel, en aquellos dramáticos años 30.

Larrea: ¿Gardel fue quien hizo el primer corto sonoro?
Morera: Con Gardel no pasaba nada acá, Gardel se impuso con una situación que es larga de contar, que Canaro...
Larrea: Eso es indiscutible, Morera. Hay diversas opiniones, eso de que "no pasaba nada" es una opinión.
Morera: No... si hay documentación.           .
Larrea: Hay otras opiniones. Si como cantante "no pasaba nada" no hubiera habido la cantidad de grabaciones que existen.
Morera: El éxito de Gardel fue la sugestión de estar en París. Si Gardel se hubiera quedado acá, pasa lo de siempre: "no, qué va a cantar bien si vive a la vuelta de mi casa, lo veo todos los días a este coso, no?" Gardel tuvo sugestión para la gente snob: "Ay, en París como gusta, como interesa". Porque acá nunca se consagra nada, acá se consagran las cosa (sic) del exterior...
Larrea: Morera, perdóneme, perdóneme. Usted me merece la mayor consideración y por eso me gusta conversar con usted...
Morera: No es falta de respeto a Gardel, eh?
Larrea: No es posible que no tenga éxito una persona que desde el año 17 graba lo que graba Gardel. Si no tiene éxito no graba.
Morera: Yo no puedo competir con usted que es un técnico de la grabación. Yo le digo que se hizo en el Teatro Nacional una obraque se llamó De Gabino a Gardel para un mes y a los seis días tuvo que bajar de cartel.
Larrea: Pero eso es mucho más adelante, Morera. Eso ha sido muy conversado, muy circunstancial. Además, a (hirdel se lo podía ver ahí, que era caro y se lo podía ver simultáneamente en salas de barrio. Pero está bien, supongamos, Gardel.,.
Morera: Usted esta equivocado, en salas de barrio no estaba Gardel en ese momento. Estaba El Príncipe no sé cuento.., pero Gardel no, discúlpeme.
Larrea: Esta bien, admito lo que usted me dice: Gardel no tenía éxito...
Morera: No se vendía, que era distinto.

Cuidar el cartel
Larrea: ¿Cómo?
Morera: No se vendía Gardol acá.
Larrea: ¿Cómo, no se vendía?
Morera: Quiero decir que no tenía contrato para actuación.
Larrea: ¿No lo contrataban a Gardel en el 30?
Morera: No, señor.
Larrea: Ajá, ¿y entonces?
Morera: Yo iba a hacer peliculas cortas. Contraté a Azucena Maizani, contraté a Armany - Cóspito, a Canaro... paro hacer esas películas cortas que hoy son los videoclips tan originales en este momento. Y entonces durante una comida en el Stud donde iba siempre Razzano, que era mi amigo, me lo mostró a Gardel diciéndome: "Este es el cantor que en París hizo roncha". "Aahh". "¿ No te gustaría hacer una película con él?"Digo: "Con este no hago una, hago ¿os películas", por lo gordo que estaba. Nos reimos. Nos volvimos a encontrar y me dice otra vez Razzano: "Este en París esta gustando mucho, y le digo: "Ah, pero yo también lo escucho acá, no? No tendrá la misma trascendencia acá, pero canta muy bien. Yo no tengo una calidad de critico para anali,orlo, pero a mi me gusta como canta".
Larrea: ¿Estaba Gardel ahí?
Morera: Sí, nos pusimos a conversar un poco y él entonces dijo que bajaría de peso. Se comprometió a rebajar de peso, que tenía 114 kilos (sic, y entonces me dice: "Morera, vos crees que esas películas, ensayando, van a salir bien? Porque yo tengo un cartel que cuidar y si las hago y salen mal...". Le digo: "Miré, no te voy a mentir a vos, ni voy a jugar tu prestigio en un ensayo. Lo voy a ensayar esto con cualquiera y si sale bien te llamo y lo podemos hacer..." A los dos días me llama para tomar un café y yo me dije: ".!,Será para pedirme disculpas por decirme todo eso?"

Razzano era la sombra

Larrea: Gardel aún no había hecho películas sonoras, era natural que desconfiara, máxime que aquí el sistema sonoro no existía.
Morera: Me dice: "Miré Morera, anoche tuve un diálogo extenso con mi almohada, y he llegado a la convicción de que mi cuna artística es la Argentina". Le respondí: "Yo me juego con vos, Gardel, pero ¡miré que esto es un peligro...!", fue mi advertencia al final. "Lo que fuere - contestó - porque estoy cansado de la influencia del cine extranjero que nos está imponiendo costumbres como modalidades ajenas a través de la expresión, de la imagen".
Larrea: ¿Así, le dijo?
Morera: Yo puedo asegurarle a usted, Larrea, que Gardel jugó su prestigio para iniciar el cine sonoro en Argentina y por ende en América Latina. Esto no es recordado por la gente de cine y por eso yo los critico siempre. El gobierno puso una placa en la calle Méjico 1232 con esos conceptos.
Larrea: Y cómo siguió la cosa?
Morera: A Gardel, que no quería hacer cine porque era reacio en esto, lo tuve que llevar a la Asociación Cristiana de Jóvenes y entonces, con un músico que tocaba el piano le dábamos el ritmo, y así empezamos. A la noche había que tirar la manga para ver quién se sacrificaba en caminar con él 30 cuadras por el Balneario Municipal haciendo footing. Se imagina que nosotros no queríamos rebajar de peso... él sí, no?
Larrea: Me gustaría, señor Morera, saliendo de la anécdota, que fuéramos directamente a la grabación de los temas, ¿quién los seleccionó? Me gustaría saber esto con preguntas puntuales.
Morera: Quien seleccionó los temas no fue él, fue Razzano. Razzano era el conductor y, sobre todo, porque estaba acoplado a ello un pardo cosas...

El autor y el intérprete

Larrea: ¿En el año 30, Razzano le seleccionaba el repertorio a Gardel?...
Morera Razzano es el hombre que lo hizo a Gardel en venta. Ningún producto por bueno que sea tiene éxito si no tiene un buen vendedor y Razzano era el que le firmaba los contratos de las actuaciones y de los discos, todo, era el hacedor de él e inclusive me lo trajo a hacer cine cuando Gardel era reacio para eso. Aclaro que me lo trajeron Razzano y Leguisamo, a quienes estoy agradecido... Bueno, como le decía, tuvimos que acondicionar dos cosas: la primera que la letra estuviera ajustada al movimiento de él, porque como no era actor... Si usted ve la película Viejo Smocking... me parece que me dijo que la vio...
Larrea: Yo tengo varias copias.
Morera: ... vera que hay un movimiento muy natural de él. ¿Porqué? Porque acoplamos la letra al movimiento de él, que yo a veces veo películas de Gardel donde lo noto preocupado en dónde ponerse las manos. El éxito mío en esa película es a raíz de eso. La segunda parte de esto es que queríamos condicionar que en cada canción estuviera el autor. Entonces ajustamos la selección de canciones a los protagonistas, de ahí que lo tenemos a Enrique Discépolo hablando con Gardel, quien le canta yira, yira, a Arturo de Nava, de quien Gardel canta El carretero, a Celedonio Flores en Mano a mano por Gardel, lo tenemos a Canaro exaltando al Cine Argentino, que va a contribuir a la difusión del tango en todo el mundo, y otros personajes más... Estoy oyendo una pregunta suya...

Cantor de cuarto de baño
Larrea: No, no, no, continúe, continúe...
Morera: Bueno, y esa fue una lucha... El no quería, estaba un poco reacio, porque era mucho sacrificio hacer lo que hicimos.
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Larrea: Tomo nota de opiniones suyas que me parecen concluyentes e importantes y que son nuevas para lo que se conoce de Gardel. Que Razzano le seleccionaba el repertorio, para mi es francamente nuevo.
Morera: Señor, le voy a decir una cosa más importante todavía. Para mí el hacedor del hecho de Gardel se debe a José Razzano. Gardel era muy bohemio y Razzano era un profesional. Que después hubo una situación incómoda entre ellos también es cierto. Y hay una cosa que recién usted no me aceptó y la voy a aclarar. Cuando Razzano se peleó con Gardel, por razones obvias...
Larrea: No, lo que yo no acepté es que Gardel en el 30 no tenía éxito. Es lo único que no
acepté. No que no acepté, estaba dispuesto a conversado. Pero lo demás, dejo que usted opine...
Morera: Mire, yo nunca digo una cosa que no esté documentada.
Larrea: Es medito para mi lo que usted me dice, simplemente.
Morera: Realmente, vuelvo a repetirle que para mí Razzano... Tal es así qué cuando Gardel se peleó con Razzano fue cuando éste le pidió a Gardel hacer un par de discos para ganarse unos pesos porque andaba muy mal, y Gardel le dijo: "No, sos un cantor de cuarto de baño.., ni insistas con eso". Entonces fue cuando el pobre Razzano, cuya mujer tenía que lavar ropa para ganarse la vida, lo vio al apoderado de Gardel y le compró los derechos de los discos que se los vendieron muy baratos a Razzano. Fueron a verlo a Yankelevich que tenía Radio Nacional, porque usted sabe que antes Belgrano se llamaba Nacional, y Yankelevich, según Razzano me dijo, le expresó: "No, no, dejame de esto, no es negocio... Pero, un momentito - dice - vos estás en SADAIC?" "Si". "Bueno, yo tengo un problema bastante grave con SADAIC. Decile a Canaro que vea ese asunto y te los paso".
Lucha y grandeza

Larrea: Perdón, ¿qué no era negocio?
Morera: Gardel no era negocio.
Larrea: ¿En qué año?
Morera: En esa época.
Larrea:¿Qué año, más o menos? Morera: Es... 31, más o menos.
Larrea: En el 31.
Morera: Sí.
Larrea: ¿Quién dijo? ¿Yankelevich dio que no era negocio?
Morera: Me dijo Razzano que Yankelevich dijo eso y agregó: "Vos que estás en SADAIC, arreglame el problema que tengo allí y te voy a pasar los discos". Y fue Razzano a ver a Canaro que era presidente y arreglaron el problema. Quedó a un peso la pasada de discos. Señor, eso se lo aseguro a usted y no tengo porque hacerme cartel yo con eso, no? Y si tuviese que hacérmelo tampoco lo diría porque yo no soy vanidoso de nada, soy un hombre documentado que ha vivido eso. He vivido la lucha para poder imponerlo a Gardel, con su tísico, con todo y la lucha que tenía con él, hasta que se vio en cine y le entró la vanidad.
Larrea: No tiene poco mérito usted: haber impuesto a Gardel, señor Morera, no?
Morera: No. La lucha me lleva a decir que Gardel es alguien en cine a raíz del señor Razzano y del señor Leguisamo. Además hay una cosa muy importante que le quiero decir: Yo quiero hablar de Gardel como ser humano, no como artista. Quién era Gardel en la amistad, quién era Gardel en la gauchada, la nobleza que tenía. Un hombre que iba a cantar a los cines llenos y cuando salía se encontraba con un público afuera que no había podido entrar por razones económicas, no se qué, y él se subía arriba del auto para cantarle a la gente. Ciertas cosas hacen a la simpatia de la gente, así Gardel se entró a formar...
Larrea: Señor Morera, el caso es que se editan los cortos por primera vez, para venta, no?
Morera: Se estrenó la primera película que se llamaba Viejo Smocking, donde él hace un pseudo actor porque recién se iniciaba, con la película de Chaplin Luces de la ciudad. Larrea: Muy bien, le agradezco mucho que nos haya visitado esta mañana. Fue el señor Eduardo Morera, director de los cortos famosos de Gardel del año 1930. Muchas gracias, señor Morera, tenga usted buenos días'.

Volvamos a 1934, Enrique Santos Discépolo ha terminado de escribir el tango Cambalache, que estrenará Sofía Bozán al año siguiente en el Teatro Maipo. "En una colección de Sintonía, "el magazine de los astros y las estrellas" - escribe Tomás Eloy Martínez - que había sido la lectura preferida de Evita, encontró una noticia que me intrigó. Aludía a los proyectos de las grandes figuras de la radio para fines de 1934:
"El hombre de la suerte eterna, Mario Pugliese (Cariño), sale de gira con su orquesta bufa por la provincia de Buenos Aires. El 3 y 4 de noviembre actuará en Chivilcoy, el 5 en Nueve de Julio, el 10 y el 11 en Junín. Se anticipa teatro lleno en las dos últimas ciudades, porque allí Los Bohemios de Cariño compartirán el borcieró con el impagable dúo Magaldi - Nada".
"No era preciso ser sagaz para deducir que, en aquella gira, Magaldi había conocido a Evita y que tal vez Cariño presenció la escena. Lo que faltaba establecer era la veracidad del encuentro. Yo siempre había desconfiado - sigue diciendo Martínez en su obra Santa Evita -, me parecía inverosímil que un ídolo de la canción popular sobre el que se abalanzaban raudales de mujeres, hubiera introducido en las radios de Buenos Aires a una provincianita de quince años, ignorante y poco agraciada.
"En 1934, Evita estaba lejos de ser Evita. Magaldi, en cambio, conocía una fama sólo comparable a la de Gardel... Tenía una cara melancólica y una voz tan dolorida y sentimental que el público abandonaba sus recitales secándose las lágrimas. Mientras el repertorio de Gardel abundaba en amores contrariados, madres suf rientes e historias de derrotas, el de Magaldi condenaba las trampas de los políticos y exaltaba a los trabajadores y a los humildes.
"No sólo en eso su figura armonizaba a la perfección con la de Evita. Era también
un hombre apasionado y generoso. Ganaba más de diez mil pesos mensuales, que era dinero de sobra para comprar un palacio, y ni siquiera tenía casa propia. Mantenía sin lujos a la madre y a seis hermanos ya grandes. Algunas revistas insitían en que el dinero se le iba en ayudar a los presos y a los huérfanos. Otras insinuaban que lo perdía en los casinos y en las mesas de póker.
"Era el príncipe azul de los años treinta. Las primas de Evita, que vivían entonces en Los Toldos, han contado que dormían abrazadas a la foto de Magaldi como si fuera el ángel de la guarda. Si alguien quería redondear la leyenda de Evita adjudicándole un romance de juventud que estuviera a la altura de Perón - "el hombre de mi vida" -, no iba a encontrar a nadie más adecuado que Magaldi. Esa exageración del azar era lo
que me inducía a desconfiar.
"Los historiadores adictos a Evita siempre han creído, sin embargo, que Ella viajó sola a Buenos Aires, con el permiso de la madre. "Esa versión es más provinciana y más normal", supone Fermín Chávez, uno de los devotos. Y la hermana de Evita, Erminda, se indigna ante la sola idea de que Magaldi - o cualquier otro - la hubieran atraído más que la paz y la felicidad del hogar materno: ",Quién desde su árida mezquindad señaló que habías abandonado tu casa? ¡Qué desatino la suposición de que nos habías dejado así, intempestivamente!2.
"- Y del asunto con Eva Duarte, que sabe usted?
- Bueno, empezaré por decirle que la familia de Magaldi era muy reservada, como creo que se lo señalé en otro momento. Yo era amigo de Emilio y él hablaba poco. Tal vez tendrían que haber sido más dados todos ellos para que las cosas de Magaldi llegaran al conocimiento del pueblo con más veracidad. Me dijo Roberto Casinelli 3 "A ver si le hacemos algo a Magaldi", y yo fui un nexo, fui un puente para que Emilio le contara cosas y prestara fotos, y Roberto pudiera publicar esa hermosa historia que salió en la revista Cantando. Lo mismo que Héctor Marcó que escribió tantas cosas con Magaldi, una vez le saqué un cassette que no sé como me lo pasó...
- Marcó, que era Marcolongo de apellido verdadero.
- Eso, Marcolongo. El me decía que cuando Magaldi murió parecía que a los que estaban con él se les había acabado el mundo. "Magaldi- comentaba -parecía un ser de otro planeta, tenía un ángel especial' Yeso, dicho por un autor de primera, es mucho decir. Entonces, un día hablando con Emilio Magaldi le pregunto:
"Cómo es la verdadera historia, don Emilio, de Agustín con Eva?" "Miré, me dijo, se dijeron y se dicen muchas cosas. Yo te voy acontar/a que sé. Agustín fue a cantara Junín. Los contratos se los hacía todos yo, ahí los tengo si los querés ver..." Bueno, la historia está un poco relacionada con esta que recogió Tomás Eloy Martínez de labios de Mario Pugliese, Cariño, referente a la comida, a doña Juana...
- ¿Entonces Emilio Magaldi, el hermano de Agustín, confirmó el relato que, a posteriori, recogió Eloy Martínez?
- Bueno, lo que no pasó es que, según Emilio,ella vivió con él. Ojo que Emilio murió hace mucho, y el testimonio de Cariño es más reciente. Emilio me contó que cuando Magaldi pegaba el retorno a Buenos Aires, doña Juana le había dicho: "Mire que mi hija tiene inquietudes artísticas y un día piensa viajara Buenos Aires. De a la Capital, va conmigo. ¿Tendría inconveniente en que lo fuéramos a ver?" "No", contestó Magaldi, de ninguna manera' Y le dejó la dirección, él vivía en la calle Yerbal. Y así fue. Emilio me dijo que el rol de Agustín era presentarle a la Eva, a fulano, a mengano y a zutano. Entre las personas que le presentó Magaldi habría estado Pierina Dealessi, la italiana con quien se hicieron muy amigas.
- Sí, eso lo sabía contar Pierina Dealessi cuando recordaba que Eva era una muchacha flaquita y casi transparente y cuando la visitaba en el camarín ella, la gringa, le daba té con leche.
- Contaba Emilio que había salido en una revista que la gauchada que le había hecho Magaldi a la Eva, ésta la había pagado con su cuerpo. Con Juanita Larrauri pasó una cosa parecida. Magaldi la presentó en el ambiente y después se hablaba de amoríos y qué se yo. Ella después se casó con Francisco Rotundo y fue diputada por el peronismo.
- Y muy amiga de Evita también.
- Claro. Yo le puedo contar a usted el caso del pibe, o sea Agustín Magaldi, hijo. Perón se cansó de invitarlo al pibe, porque Perón no sabía nada del antecedente de Eva con Magaldi (sic). Lo invitaba a él y a la mamá y no fueron nunca a la residencia presidencial. Yo le pregunté "Cómo no fueron?" Y me dijo que no les daba por ir. Ellos eran así, no estaban en la pomposidad" 4

NOTAS:
1 Grabación obtenida por Francisco José Uhaldi en su domicilio de Avda. Francia 2243. Rosario.
2 Tomás Eloy Martínez, Santa Evita. Ed. Planeta, col. Biblioteca del Sur, Bs. As., 1995.
3 Roberto Casinelli (Roberto De Wilde Casinelli). Periodista, comentarista radial, autor nacido en Buenos Aires el 15/2/1921 y fallecido en la misma ciudad el 16/6/1995. Fue Secretario de Redacción de la revista Cantando, junto a Raúl Outeda. Realizó famosos concursos de tango que, al llevarse a cabo en todos los barrios porteños, le valió el sobrenombre de Robertango Casinelli. Ya en 1944 su nombre había alcanzado notoriedad al ser convoc-ido como jurado del certámen Selección Federal Argentina. Realizó investigaciones sobre la trayectoria de algunas orquestas  cantores, entre ellosAgustín Magaldi, que fueron publicadas en la revista Cantando yen contratapas de discos larga duración.
El 20/5/1974 le fue entregado el Premio Martin Fierro por APTRA, como distinción por su programa Tangos elegidos para usted que se transmitía diariamente por Radio del Plata. De su producción como letrista, que no fue escasa, se pueden rescatado marinero y Estrella, don tangos realizados en colaboración con Cholo Hernández. Desde la prensa escrita, el micrófono y la televisión, su palabra y su imágen lograron acceder al reconocimiento y al afecto de varios sectores de público de ambas márgenes del Plata. Y. Gaspar Astarita. Un recuerdo para Roberto Casinelli. en Tango y Lunfardo, Nro. 114. Chivilcoy (Bs.As.). 16/3/1996.
4 Testimonio de Eduardo Buratti, rosarino, nacido en 1930, admirador de Magaldi, gestor del monumento a la memoria del cantor en Rosario, integrante de la comisión que trasladó los restos del cantor en el cementerio de la Chacarifa en 1951, desde el panteón de SADAIC hasta la sepultura definitiva coronada por una réplica en bronce de la vera efigie de La voz Sentimental de Buenos Aires, en dicha necrópolis. Buratti, que ha sido íntimo amigoy representante de Agustín Magaldi hijo es, además comentarista de tangos y difusor de la obra magaldia na en programas radiales rosarinos junto a Gerardo Quilici y Raúl Mendoza, entre otros. Entrevista realizada el 29/3/1996 en Librería Argentina, Maipú 1455. Rosario.


Fuente: extraído de Libro “Rosario era un espectáculo” “¡ arriba el Telón ¡” de Héctor Nicolás Zinni . Ediciones Del Viejo Almacén . Año 1997

A TRES AÑOS DE LA TRAGEDIA DE SALTA 2141

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