Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

PREVENCION DEL DENGUE

A 35 AÑOS DE LAS MALVINAS

A 35 AÑOS DE LAS MALVINAS
A 35 AÑOS SON Y SERA ARGENTINAS

19 de julio- día del amigo canaya

19 de julio- día del amigo canaya
se conmenora por aniversario del fallecimiento de Negro Fontanarossa

HOMENAJE A NEGRO FONTANAROSSA

Loading...

HOMENAJE A FONTANARROSA

Páginas vistas en total

martes, 22 de agosto de 2017

ERA UN IDOLO MURIÓ MAGALDI

Por Héctor Nicolás Zinni




¿Qué había pasado? Magaldi sufría del hígado y no se cuidaba. Frecuentemente había tenido ataques. El 17 de agosto le sobrevino un derrame biliar. Esa noche fue internado en el Sanatorio Otamendi, de Buenos Aires, y el 19, ante la gravedad del caso, había sido operado por el doctor Pedro Valdés. Al enfermo lo cuidaban su madre y su hermanos, aquienes había traído de Rosario y vivían con él. Durante dos semanas alentaron esperanzas que se fueron esfumando. En las primeras horas del 8 de setiembre, muere Agustín Magaldi diciendo "mamá".

La noticia, inesperada, es un rudo golpe para el público de Rosario y Buenos Aires. Tan incomprensible y absurdo como el de la muerte de Gardel. En seguida se palpa la necesidad popular de tributarle un último homenaje y se lo vela en el estadio Luna Park. Otra vez la muchedumbre.

A las 10.45 del día siguiente se pone en marcha el cortejo fúnebre tomando por Leandro N. Alem, Balcarce, Victoria, Diagonal Julio A. Roca y Belgrano hasta la broadcasting de ese nombre. Al llegar a la esquina de la calle nombrada en último término y Cevállos, el acompañamiento se detiene y, ante la insistencia del público, las autoridades permiten que desde allí hasta la radiodifusora aludida, el féretro sea llevado a pulso. Se hacen cargo de la conducción de los restos de Magaldi, entre otras personas, Ignacio Corsini, Jaime Yankelevich, Raúl Rosales, Mario Pugliese, Pedro Noda, Francisco Canaro y Fernando Ochoa. Los demás ocupantes de los vehículos se suman al público que marcha a pie.

Después que el ataúd es descendido de la carroza, el cortejo queda detenido varios minutos debido a que la concurrencia trata de acercarse al mismo para depositar ofrendas florales. Como son muchas las personas que intentan asir las manijas y los cordones de la caja fúnebre, la policía lo impide en previsión de que se apoderen de la misma. Finalmente, se logra reorganizar la marcha presenciada desde las aceras y los balcones de las casas y de los techos de los automóviles y camiones detenidos en la calzada por numerosos circunstantes. En varias de las obras que se realizan en la calle Beigrano, los obreros suspenden sus tareas al paso de los restos de Magaldi, descubriéndose.

Con gran dificultad, por hallarse la cuadra llena de gente, el cortejo llega frente a Radio Pe1grano. Desde los balcones de dicha finca y de las vecinas, las damas arrojan flores de despedida al cantor que tantas veces las emocionara con su melodiosa voz. Frente a la emisora donde obtuviera muchos de sus inolvidables triunfos, la multitud rinde un silencioso homenaje a la memoria del cantor desaparecido.

Crece notablemente la emoción del público y se ve a algunas personas que, con gesto resuelto, tratan de apoderarse del ataúd. Nuevamente interviene la policía, produciéndose una breve alteración del orden, durante la que ca al pavimento uno de los caballos de la guardia de seguridad. En su caída, el animal arrastra al jinete, además de dos agentes de infantería y un particular, quienes, al parecer, sólo sufren lesiones sin importancia. El hecho determina a las autoridaes el envío de refuerzos desde el departamento de Policía.2

Con alternativas :arecidas a las anotadas en la primera parte del trayecto hasta la Chacarita, se cumple la segunda. . . Por fin, Magaldi es sepultado en medio de flores, discursos y una congoja que la muchedumbre comparte, alimenta y transmite a lo largo y a lo ancho de Buenos Aires y también a Rosario, donde algunos cafés han puesto dos tacos cruzados

sobre cada mesa de billar, en señal de duelo. Desde las pantallas de los cines, brotan los gorgoritos de la rosarina Libertad Lamarque en la pelícqla Madreselva cantando el tango homónimo de Luis César Amadon —director del filme— y Francisco Canaro: "Madreselvas en flor / que me vieron nacer / y en la vieja pared / sorprendieron mi amor / si todos los años / tus flores renacen / porque ya no vuelve / mi viejo querer. ....3


NOTAS
1 La Tribuna. 24.6.1978. Pág. S. Cierra £7 Invicto. Adiós al último de los chambergos.
2 Estela Dos Santos, op. cit. Págs. 1940/1944. Cfr. Noticias Gráficas, días 8 y 9 setiembre 1938.
3 Luis César Amadori, n. en Pescara (Italia), y arribó al país en 1907. Fue extra en Tu cuna fue un conventillo (1925), de Julio higoyen. Once años más tarde Angel Mentasti lo convirtió en director al confiarle, junto a Mario SofficL la realización del filme Puerto Nuevo, sobre argumento de Antonio Botta y el propio Amador¡. A partir de entonces, 78 títulos lo contaron como director argumentista o adaptador; entre ellos El pobre Pérez (1937), Maestro Levita.. El canillita y la dama y Madreselva, las tres de 1938, Palabra de honor (1939),
Fuente: Extraído del Libro “ El Rosario de Satanas Tomo II . Editorial Fundación Ross.

viernes, 18 de agosto de 2017

El museo municipal.



Para los años del Centenario, ya consolidado el papel de Rosario en la economía nacional como puerto exportador de cereales, los miembros de la burguesía se mostraban satisfechos de sus logros, más aún por tratarse en su mayoría de “hombres nuevos”, es decir inmigrantes extranjeros o migrantes internos que, sin prosapia colonial, habían construido su prestigio social a través de las redes asociativas de carácter étnico, económico, filantrópico y cultural formadas durante la segunda mitad del siglo XIX.

Para deshacer la imagen establecida de Rosario como ciudad mercantilista, confirmada por los extranjeros que visitaron el país en 1910, algunos intelectuales y profesionales rosarinos abrieron los primeros espacios dedicados exclusivamente a las manifestaciones artísticas. Su acción se concentró en la creación de instituciones cuyo objetivo general era ilustrar a la sociedad por medio del arte, las letras, la música y la historia.

La primera de estas instituciones fue la Biblioteca Pública Municipal Argentina, fundada en 1910. El mismo grupo fundador, en cuyas acciones se vinculaban el ámbito privado y el público, creó dos años más tarde El Círculo de la Biblioteca, con el fin de “propender a la cultura intelectual y artística del Rosario”, según se expresa en su estatuto. Bajo el espíritu del Centenario, los miembros de El Círculo se propusieron revertir el aura mercantil de Rosario organizando conciertos, exposiciones y conferencias. Entre esos eventos sobresalió el Primer Salón de Bellas Artes, que contó con la presencia del presidente Roque Sáenz Peña el día de la inauguración, en agosto de 1913. La muestra se constituyó, como dice Juan Álvarez, “con sólo reunir obras de las colecciones particulares de los vecinos”, es decir de los primeros coleccionistas y amateurs de Rosario. De pronto la ciudad contaba entre sus habitantes con verdaderos conocedores y gustadores del arte, que exponían
sus adquisiciones al público con intención pedagógica. En mayor número, esas pinturas pertenecían a las escuelas española y francesa contemporáneas; las otras, más antiguas, se atribuían a las escuelas flamenca e italiana.

El coleccionismo y el consumo artístico se imponían por entonces como hábitos de clase y signos de distinción social, pero paralelamente comenzaban a formalizarse a través de sus prácticas y a definirse en el programa cultural de sus asociaciones. En el seno de El Círculo se formó Comisión de Bellas Artes, integrada por los pioneros del coleccionismo local. En mayo de 1917 esta comisión organizó el Primer Salón Nacional de Bellas Artes de Rosario, que obtuvo un éxito inesperado, a tal punto que el intendente municipal, Federico Remonda Mingrand, instituyó inmediatamente una Comisión Municipal de Bellas Artes, a la que se le encomendó la creación de “un museo, una academia y demás trabajos que tiendan a fomentar el arraigo y el crecimiento del espíritu”. Los editoriales de La Revista de El Círculo, ocupándose permanentemente de los salones de otoño, fueron generando consenso respecto a la necesidad de un museo de arte. Anualmente, los salones beneficiaban por un lado al “pueblo”, en tanto “escuela abierta de educación artística”, y por el otro a los artistas, como “un incentivo más para el desarrollo de sus nobles aptitudes”, pero principalmente a la ciudad, motivando “el orgullo de sentirse regenerada al amparar y nutrir con su savia potente, estas fuentes de vida espiritual”. De la retórica, el presidente de El Círculo, Rubén Vila Ortiz, pasaba al dramatismo, acusando a “los gobiernos con su incomprensible indiferencia” de alegar otras urgencias “cuando se les pide insignificancias, con fines de cultura”. En esa situación, que demoraba el desarrollo de sus objetivos, los miembros de El Círculo buscaron la salida solicitando la colaboración de las instituciones y los particulares. Si en las capitales extranjeras o en Buenos Aires los poderes públicos destinaban fondos para las adquisiciones, ¿cuánto más no valía la acción privada, se preguntaba Alejandro Berruti en 1919, en una ciudad “huérfana –o poco menos– de todo auxilio estatal”? Los “pudientes” debían concurrir al salón a comprar “las buenas obras de su gusto”, contribuyendo de su bolsillo al crecimiento del ambiente artístico y, con la posterior donación de esas obras al futuro Museo de Bellas Artes, vinculando su nombre a “una obra cultural tan importante y necesaria en todo pueblo civilizado”. En ese esquema,  las principales instituciones de Rosario deberían contribuir con algún premio, como el que patrocinaba el Jockey Club, o con adquisiciones como las de la Bolsa de Comercio y el Club Social.
 
Fuente: Ciudad de Rosario Museo de la Ciudad Editorial Municipal de Rosario Ciudad de Rosario / Agustina Prieto ... [et.al.]. - 1a ed. - Rosario : Municipal de Rosario, 2010.
228 p. ; 23x18 cm.
Municipalidad de Rosario Secretaría de Cultura y Educación
Editorial Municipal de Rosario
© Museo de la Ciudad
Bv. Oroño 2300 Rosario, Santa Fe, Argentina
info@museodelaciudad.org.ar
www.museodelaciudad.org.ar
© Editorial Municipal de Rosario
Aristóbulo del Valle y Callao
Rosario, Santa Fe, Argentina
emr@rosario.gov.ar
www.rosario.gob.ar/emr
Queda hecho el depósito
que marca la ley 11.723
ISBN 978-987-9267-73-8
CUIT 30-99900315-6
Impreso en la Argentina

miércoles, 16 de agosto de 2017

EL MUSEO DE BELLAS ARTES

Por Miguel Ángel De Marco ( h)
 
Gracias a la generosidad de la señora Rosa Tisconia de Castagnino y su familia, promotora de actividades culturales la primera mitad del siglo XX, la Municipalidad resolvió, el 15 de enero de 1920, la creación de un museo de Bellas Artes. Sin embargo, recién diecisiete años más tarde pudo inaugurarse un moderno y amplio edificio en el Parque Independencia, proyecto por los arquitectos Hernández Larguía y Newton. Al recinto se le impuso el nombre de Museo Municipal de Bellas Artes “ Juan B. Castagnino”
Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región”. Fascículo Nº 151 de Mayo de 2016

martes, 15 de agosto de 2017

El Museo Municipal de Bellas Artes



Fue inaugurado el 15 de enero de 1920. El presidente de la Comisión Municipal, Dr. Nicolás Amuchástegui, expresó en esa oportunidad sus deseos de que, siendo el museo “del pueblo y para el pueblo, los beneficiados por la fortuna dejaran la huella de su paso con donativos de obras que perpetuaran sus nombres o de recursos para adquirirlas”. Estas ideas continuaron expresándose durante largo tiempo; pertenecían a los mismos coleccionistas que propiciaron, mediante la fundación del museo, el traspaso de sus colecciones privadas al ámbito público.

El pensamiento museológico. Antonio F. Cafferata (1875-1932) fue otro de los integrantes del grupo de personalidades que llevó a cabo en Rosario la progresiva institucionalización del campo intelectual. Su padre había sido gobernador de la provincia de Santa Fe y su madre descendía de los fundadores de Córdoba, de quienes heredó una heterogénea colección formada por artísticos, documentos históricos, medallas y fotografías. Desde un principio, la colección de Cafferata no estuvo determinada por el valor estético de las piezas sino por su valor histórico. Además de su actuación en las esferas del derecho y la política, fue socio de El Círculo y miembro de la Comisión

Municipal de Bellas Artes, en la que se desempeñó como vocal, vicepresidente, jurado de admisión del salón e integrante de una comisión especial creada con el fin de abrir una Academia Municipal de Bellas Artes.

En 1925 las diferencias entre Cafferata y el resto de la Comisión Municipal provocaron su desvinculación, a la que siguió su propuesta de un Museo Artístico y Científico que debía contar con dos secciones: una para las artes y otra para “el gran museo zoológico, étnico, arqueológico, colonial-histórico”. Como se advierte, el concepto dem museo de Cafferata estaba determinado por el contenido de su colección privada. El proyecto fue rechazado por la comisión, alegando que el interés del museo debía reducirse a las bellas artes. Sin embargo en 1929, presidiendo la comisión, Cafferata se autodenominó director del Museo de Bellas Artes y publicó el primer catálogo general,

en el que se detallaron obras, autores, año y modo de adquisición, lo que dejó una impronta organizativa más especializada.

Tras su muerte, acaecida en 1932, el concejal Luis Coussirat presentó un pedido para que la Municipalidad adquiriese la colección y la casa de Cafferata con el fin de aumentar el patrimonio del Museo de Bellas Artes. Las discusiones trascendieron a la prensa y, mientras la Comisión Municipal demoraba la decisión, la familia Cafferata terminó subastando la colección en Buenos Aires. La respuesta, de todos modos, fue negativa. Si bien la mayoría de sus proyectos no fueron viables, Cafferata dejó instalada la idea de un museo histórico y científico.

lunes, 14 de agosto de 2017

MUSEO DE BELLAS ARTES JUAN B. CASTAGNINO

La progresiva profesionalización de Juan B. Castagnino como coleccionista le permitió adquirir desde la segunda década del siglo XX una especial visibilidad en el campo cultural rosarino. Su colección se transformó en modelo y su figura representó al hombre moderno interesado en el arte. En su testamento asignó una importante suma de dinero con la intención de solucionar el problema de la falta de una sede para el museo, además de donar al mismo su colección de arte argentino. En cuanto a la promoción del trabajo artístico, quien mejor interpretó sus deseos fue su madre, proporcionando recursos económicos para los premios y adquisiciones de obras en los salones y, años después, costeando la construcción del edificio del Museo Municipal de Bellas Artes inaugurado en 1937, que desde ese momento lleva el nombre de Juan B. Castagnino. La donación realizada por sus hermanos, en 1941, de la pintura antigua de su colección, completó la transferencia a la esfera pública de la colección privada más importante que existía en la ciudad.

Fuente;Ciudad de Rosario  Museo de la Ciudad
Editorial Municipal de Rosario
Ciudad de Rosario / Agustina Prieto ... [et.al.]. - 1a ed. - Rosario : Municipal de Rosario, 2010.
228 p. ; 23x18 cm.

Municipalidad de Rosario   Secretaría de Cultura y Educación
Editorial Municipal de Rosario
© Museo de la Ciudad
Bv. Oroño 2300  Rosario, Santa Fe, Argentina
info@museodelaciudad.org.ar
www.museodelaciudad.org.ar
© Editorial Municipal de Rosario
Aristóbulo del Valle y Callao
Rosario, Santa Fe, Argentina
emr@rosario.gov.ar
www.rosario.gob.ar/emr
Queda hecho el depósito
que marca la ley 11.723
ISBN 978-987-9267-73-8
CUIT 30-99900315-6

Impreso en la Argentina

viernes, 11 de agosto de 2017

Juan Bautista Castagnino (1884-1925)





El coleccionismo profesional fue un gran protagonista de esa primera conformación de un campo cultural y artístico rosarino.

Comenzó a adquirir obras de arte en 1907, con sólo 23 años, constituyendo a partir de entonces caso paradigmático del coleccionismo rosarino. Fue un modelo para los miembros de su clase, a los que descubrió una aspiración eminentemente moderna, que no tenía antecedentes en la ciudad. Su profesionalismo se hace patente en el detallado inventario de su colección, donde dejó constancia de los mecanismos de inserción en el mercado de arte y el rol que jugaron los restauradores y especialistas internacionales en la validación de las piezas, además de sus conocimientos en materia de pintura e historia del arte.

La colección de Castagnino se conformó en dos etapas. La primera (1907-1913)
muestra su interés por el arte europeo, sobre todo por la pintura italiana del siglo XVII, preferencia en la que acaso hayan influido el origen peninsular y la actividad comercial de su familia, basada en el vínculo del puerto de Rosario con el de Génova. A través de sucesivos viajes y haciendo uso de intermediarios, Castagnino se proveyó en galerías, subastas o por compra directa de gran cantidad de obras de notable valor estético y comercial, provenientes en su mayor parte de antiguas colecciones nobiliarias.

La segunda etapa (1914-1925) estuvo determinada por las incidencias de la Primera
Guerra, que obturó el mercado de arte internacional y le restó a Castagnino la posibilidad de mantener el nivel de adquisiciones de arte europeo. Para compensar esa falta, recurrió al arte argentino y al rosarino, que aún no habían alcanzado su legitimación.

Castagnino fue el artífice de la cruzada emprendida por los coleccionistas de El Círculo y la Comisión Municipal de Bellas Artes en pro de esta nueva causa.

Como tesorero de la comisión y desempeñando otras funciones, parte de la tarea de Castagnino durante esos años consistió en estimular entre las instituciones y los particulares la donación de obras para acrecentar el patrimonio del museo, encabezando él mismo la lista junto al Club Social y El Círculo con la entrega en 1920 de la obra Shanti el Atalayero, del pintor vasco Ramón de Zubiaurre. Tiempo antes, buscando motivar las adquisiciones de obras de arte, había donado Retrato de niña, óleo de Alfredo Guido expuesto en el IV Salón de Otoño.

El crecimiento de su prestigio dentro de la Comisión Municipal lo llevó a ocupar su
presidencia de 1923 a 1925, signada por las disputas internas y el escaso apoyo de
la Municipalidad. Castagnino puso el énfasis de su gestión en la evolución del salón, la legitimación del arte producido en el país y en la ciudad, y la iniciación de los artistas y el público en la historia del arte europeo y americano. Con el propósito de “difundir el amor por la tradición y por lo bello, despertando la afición por las concepciones superiores del espíritu”, organizó en 1923 la Exposición de Arte Retrospectivo, en la que reveló su patrimonio artístico y el de sus pares, tratando de demostrar cuán lejos estaba Rosario de su señalado materialismo. En los salones de otoño, ocupó un lugar privilegiado como jurado de admisión y de premios. Dada la relevancia de los salones en la constitución del campo artístico local, sus veredictos establecían el gusto dominante.

La legitimación del arte argentino en los salones se trasladó a su colección privada. Al haber “desechado el viejo criterio criollo que consideraba todo lo nuestro como producción inferior”, Castagnino se convertía para la prensa en un “argentino moderno”. Como dijo el poeta Emilio Ortiz Grognet al despedir sus restos en el cementerio El Salvador, el 19 de julio de 1925, “el arte nuestro, el arte nacional, constituía una esperanza radiante” para él. Castagnino “no omitió sacrificios para su divulgación, le prestó siempre su generoso concurso y los artistas argentinos saben bien que la tradición de Mecenas tuvo en él una cumplida realidad”. No sólo asistió económicamente a muchos de ellos –Castagnino se cuenta entre los primeros compradores de Berni–, sino que también les abrió las puertas de su casa, mostrándoles su colección y manteniendo con ellos conversaciones estéticas.

Fuente: Ciudad de Rosario Museo de la Ciudad Editorial Municipal de Rosario Ciudad de Rosario / Agustina Prieto ... [et.al.]. - 1a ed. - Rosario : Municipal de Rosario, 2010.
228 p. ; 23x18 cm.
Municipalidad de Rosario Secretaría de Cultura y Educación
Editorial Municipal de Rosario
© Museo de la Ciudad
Bv. Oroño 2300 Rosario, Santa Fe, Argentina
info@museodelaciudad.org.ar
www.museodelaciudad.org.ar
© Editorial Municipal de Rosario
Aristóbulo del Valle y Callao
Rosario, Santa Fe, Argentina
emr@rosario.gov.ar
www.rosario.gob.ar/emr
Queda hecho el depósito
que marca la ley 11.723
ISBN 978-987-9267-73-8
CUIT 30-99900315-6
Impreso en la Argentina

jueves, 10 de agosto de 2017

Museo de Bellas Artes Juan B. Castagnino



Considerado el segundo museo de Bellas Artes de la Argentina después del de Buenos Aires, atesoro 3.000 obras representativas de la historia del arte. Su colección de artistas nacionales de los siglos XIX y XX incluye obras de Prilidiano Pueyrredón y Antonio Berni, entre otros grandes maestros.

EL EDIFICIO


Fue donado a la ciudad por Rosa Tiscornia de Castagnino en 1937, en memoria de su hijo Juan Bautista, un importante coleccionista de arte de principios del siglo XX. En sus dos plantas se reparten 31 salas, un auditorio y una biblioteca especializada en arte.
 
SECTOR A
 


Los cuadros del perímetro de la planta baja pertenece a una vastísima colección de arte argentino. La muestra empieza el recorrido en la primera sala a mano izquierda. Este sector reúne obras de artistas argentinos del siglo XIX y primera mitad del siglo XX

SALAS 1 A 3
Comienza en el siglo XIX y toca los inicios del siglo XX. Exhibe obras de Prilidiano Pueyrredón, Franklin Rawson, Eduardo Sívori y Eduardo Schiaffino, entre otros. Ademas, pinturas del impresionista Martín Malharro y Ramón Silva. De Fernando Fader están colgados la serie La vida de un día ( ocho telas), un autorretrato y un desnudo.

SALAS 4 A 8
Comienza con los impresionistas Manuel Musto y Augusto Schiavoni y reúne a pintores argentinos de la primera mitad del siglo XX. Emilio Pettoruti, Lino E. Spilimbergo, Antonio Berni y Raquel Forner. Termino en la sala de La Boca con Benito Quinquela Martín, Fortunato de Lacámera, Benjamín Victorica y Santiago E. Daneri.
 
SECTOR B
Seis salas con obras nacionales de la segunda mitad del siglo XX.
La sala Alberto Pedrotti exhibe obras de artistas rosarinos del Grupo Litoral, como Juan Grela, Leónidas Gambartes y Alberto Pedrotti, entre otros.

SALAS 9 A 14
Completan el recorrido por el arte argentino nombres como Guttero, Forner, Figari, Fontana, Bonevardi, Del Prete, Segui, Kemble, Linares, Medici, Nigro, Espino y Roux. Este patrimonio se conformó a lo largo de más de 60 años gracias a importantes donaciones, compras realizadas por la Fundación Castagnino y premios adquisición – cuadros premiados en concurso que luego el museo compra-de salones nacionales y municipales.
 

SECTOR C
En el espacio de la pintura europea de los siglos XV a XIX. Ocupa la sala central de la planta baja y dos salas aledañas. En 1980, le robaron a este sector un Goya y un Greco.
 
SALAS 16 A 17
Se destacan las tablas flamencas del siglo XIX , además de las telas barrocas italianas y españolas. Hay valiosas obras de los renacentistas Van Heemskerk y Jan Gossaert. Y de José de la Ribera y Luca Giordano.
También, una obra atríbuida a Goya y otras de Daubigny, Fantin Latour, Constantin troyon, Valentín de Zubiaurre, Alfred Sisley y Sorolla.
 
SECTOR D
Ubicado en el entrepiso, exhibe obras de colección de los artistas Rogelio Yrurtia, Alberto lagos, Curatella Manes, Ennio Iommi y Lucio Fontana
 
BIBLIOTECA
Especializada en artes, la biblioteca del museo cuenta con un valioso patrimonio compuesto por libros, materiales audioviales, catálogos y diversas publicaciones. Integra la lista de bibliotecas recomendadas por la UNESCO
 
Información
Dirección: Av. Pellegrini 2202 (y Br. Oroño)
Teléfono: (0341) 480-2542/43
Horarios Lunes a Viernes de 14 a 20 horas ( Martes Cerrado); sábado y domingo de 10 a 13 horasy 14 a 19 horas. Biblioteca: Lunes a Viernes de 10 a 13 y de 14 a 19 ( martes cerrado) Visitas Guiadas educación museocastagnino.org.ar
Fuente; Extraído de Guías Visuales de la Argentina del diario “Clarín” Nº 13 de 2009

miércoles, 9 de agosto de 2017

EL MUSEO MUNICIPAL DE BELLAS ARTES

En homenaje a su hijo Juan B. Castagnino, la señora Rosa Tiscornia de Castagnino donó a la ciudad el Museo de Bellas Artes, que fue proyectado y realizado por los arquitectos Hilarión Hernández Larguía y Juan Manuel Newton. Se inau­guró el 7 de abril de 1937, siendo de ese modo el primer edificio construido en el país para albergar obras de arte. Una donación inicial de la misma familia inauguró la pi­nacoteca.


Fuente. Extraído de revista “ Rosario aquí a la vuelta” Fascículo Nº 11. Autoras: Ana M. Rigotti – Isabel m. DE San Vicente. De abril 1991

martes, 8 de agosto de 2017

EN ROSARIO SE ESTA FILMANDO

Por Héctor N. Zinni



El futuro Hollywood local - Cuéntase con capitales suficientes para un plan regular de producción dice la revista rosarina Cinema para todos, en su número correspondiente al 10 de agosto: "Dentro de poco el público rosarino conocerá una película íntegramente realizada aquí. Trátase de un esfuerzo serio y digno, por lo tanto, de tenerse en cuenta, no sólo por sus valores particulares, sino por lo que significa como iniciación de un plan más vasto de producción a desarrollarse en nuestra ciudad. Por nuestra parte, hemos tenido ocasión de visitar los Studios situados en Avenida Francia 852, donde un viejo amigo, el señor Isidoro Navarro, secundado por un grupos de entusiastas, técnicos, artistas y aficionados, da cima a la improbá tarea de confeccionar un film sonoro y parlante: Viejo Barrio.

"Conocemos el argumento y las características esenciales de la cinta. Hemos visto rodar algunas escenas en los sets"del estudio y otras al aire libre. Es como hemos dicho ya, una tentativa encomiable y bien encaminada. Se dispone de capitales suficientes y de elementos indispensables para el caso. Se ha plantado todo lo necesario para la filmación regular de películas, existiendo, ademásde los aparatos y equipos que se necesitan, la capacidad técnica requerida y el entusiasmo sincero, el tesón y la energía que se precisan para un plan de tales alientos.

"No hay duda que el público local sabrá apreciaren lo que se merece tan generosa y comprensiva dedicación. Hasta ahora, en nuestro medio, lo que se ha hecho en materia de cinematografía fue siempre necesariamente insuficiente. Trabajáse casi sólo a base de buena voluntad. No existía ni lo indispensable para empezar. Ahora, por el contrario, existen las bases de capitales y elementos, junto con la capacitación para hacer. Es por ello que ciframos nuestras sinceras esperanzas en el futuro de la organización y en el resultado halagador de la primera película salida de manos de los precursores del film sonoro en Rosario.

"El lector no se da una idea cabal de las dificultades que es necesario vencer y superar para la confección de una obra cinematográfica moderna. Aquellos que las conocen podrán medir, como lo hemos hecho nosotros mismos, la importancia y el sentido de lo que se está emprendiendo. No se tardará mucho en terminar definitivamente la producción cuyo título hemos adelantado. Falta relativamente muy poco para tenerla lista. Será, a no dudarlo, una expresión interesante y sugestiva de lo nuestro, del ambiente. Formulamos votos sinceros para que sea tal y conforme lo deseamos y como lo espera, sin duda, el público".

Un mes después, la misma revista publica una fotografía de "personas conocidas en nuestro gremio en los estudios NIR,A.; los señores Augusto R. Fernández, empresario del cine; Pablo Alisen, de Argentina Sono Film; García, Sust, y la señorita Judith Peters, con los directores en un momento de descanso". También puede verse otro grabado donde, entre decorados y trabajos propios de un cabal estudio de cine, está "el señor Pedro Canella, coempresanio de los cines Empire y Córdoba, visitando los estudios de N.l,R.A."8

Cinema para todos no tarda en ocuparse del preestreno de Viejo Barrio, "un film rosarino que hace honor a la cinematografía nacional", en estos términos:


"En estos días ha quedado terminada, con los últimos trabajos de laboratorio, la filmación de la producción rosarina Viejo Barrio, editada por la empresa local Nira y en la que actúan Judith Peters, José Giorgi, Arturo del Valle, Nicolás Dupuy, Apolo Ravani, Pepe Isaza y otros artistas, con argumento y dirección de Isidoro Navarro.
Han prestado además su valiosa colaboración las cancionistas Juanita Larra y Argentina Rojas, el dúo Tálamo-Yuvone y los guitarristas Roussy y Gigante, los cantores Carlitos Lavalle, Ricardo Faglia y Florentino, las orquestas típicas de José Sala y la jazz Chicaguito, actuando los campeones sudamericanos de baile Scudin y señora.
Lo decimos con todo convencimiento, después de haber visto las escenas de la película que nos ocupa, en una exhibición para nosotros, hace algún tiempo: Viejo Barrio, film rosarino, hace honor a la cinematografía nacional. El público encontrará algo más que un laudable intento hecho a base de buena voluntad. Son muchos y todos ellos dignos de encomio los valores que destacan la cinta de la que nos ocupamos, cuyo estreno en Rosario se efectuará dentro de un brevísimo tiempo, estando ya, según se nos comunica, casi terminadas las negociaciones para estrenarla, con los honores que se merece, en una de nuestras principales salas.
Cinema para todos, la revista de Rosario, se hace un deber en auspiciar una obra cinematográfica que, además de ser un esfuerzo como primera gran expresión de la cinematografía local, admite perfectamente el parangón con las otras películas argentinas que hemos conocido hasta el momento".




Pero, el argumentó de Viejo Barrio, por lo que deja traslucir un folleto impreso en magnífica forma por la imprenta rosarina de Gómez & Cía., no deja de ser un remedo de la receta contenida por las películas nacionales en boga y que perdurará con el tiempo, a través de los filmes de Gardel, mucho después de la decadencia del género: el infaltable cabaret, el villano de bigotitos, los característicos personajes de barrio, el boliche, la muchachita engañada, la rernanida escena de juego —esta vez es una mesa de ruleta—, etc., etc. La música abunda por todos lados, permitiendo el lucimiento de ejecutantes e intérpretes vocales muy conocidos en el medio rosarino, aunque se deba recurrir a la presencia del porteñísimo Florentino.

La escasa o ninguna originalidad del tema obliga a intercalar un tango, con música de José Sala y letra de Velmiro Ayala Gauna, titulado, precisamente, Viejo Barrio con la trillada cantinela: "Viejo barrio mío, voy por tus callejas / rastreando el recuerdo de cosas queridas / y todo me dice que el tiempo y la vida / una vez que pasan no pueden volver.. Después de esta afirmación, digna de Perogrullo, continúa diciendo el poeta correntino: "Mi busca es inútil, hoy todo es distinto / los niños son hombres, los viejos se han ido / las lindas muchachas han envejecido / y nada nos queda del lejano ayer. .

Ayala Gauna, descubre que "Cambiaron las gentes / cambiaron las casas / cambiaron tu alma / mi viejo arrabal. . . / y ando perdido / buscando por tus calles / las sombrás queridas / que nunca volverán", para afirmar, a renglón seguido que "El tiempo y la vida nunca tienen marcha atrás". La nostalgia simplista hace su desborde en la segunda parte, con un recurso evocativo que nada añade a lo que en materia de tangos (les-tamos en 1935!) viene escuchándose desde la radiotelefonía yen la oscuridad de las salas cinematográficas: "iBarrio!. . . ¡Barrio mío!. . . ¿dónde está la reja / que adornaba siempre claveles floridos?. . . /claveles sangrientos como los cefi/dos (1) / y fragantes labios que besaba yo. . . / aquellos lugares de mi alegre infancia / de mis años mozos, todos se han perdido / y sólo los veo venciendo al olvido / con luz de recuerdos.

¡en mi corazón!.....

Y es, precisamente, la falta de originalidad en un esfuerzo malgastado lo que dará por tierra con el proyecto de crear en Rosario "el futuro Hollywood local":


"En toda esta sucesión de películas rosarinas, en todo lo que se filmó con la ilusión de llegar a crear aquí un centro de producción, con más ingenuo entusiasmo que reflexiva estimación de lo serio y difícil del intento, no hubo ninguna obra de auténtica significación. Casi todas ellas llegaron a las carteleras de Buenos Aires —Viejo Barrio se estrenó allí en el verano de 1937—, pero no sirvieron para despertar interés acerca de las posibilidades que podría tener este movimiento cinematográfico rosarino, mantenido a lo largo de cerca de veinte años.
Bien es cierto que aquí tampoco preocupó ninguno de los que hicieron cine por atraer a los que lo hacían en Buenos Aires. Salvo el recurrir ocasionalmente a algún artista o a algúnos técnicos procedentes de aquella capital, todo se hacía con los de casa y no muy organizadamente...
.La improvisación, desde el director a los intérpretes, fue la carac teristica dominante. Incluso se ayudó a los improvisados de afuera, como en el caso de Enrique Queirolo.
De la producción fílmica rosarina no se encuentran rastros en las obras publicadas en el país sobre nuestro cine. Si en un anuario se registra la presentación de alguna de esas Cintas, lo que ocurre, por ejemplo, con Viejo Barrio, no se específica que se produjo y se filmó aquí. De la única película que es posible hallar alguna mención es de La epopeya del gaucho Juan Moreyra o El último Centauro. Se la nombra siempre con el título de El último Centauro, y tampoco se indica su carácter de producción rosarina".9


En tren de reflejar lo popular, por hacer referencia a la película que clausuró esta etapa de realizaciones fílmicas, faltó en los responsables la honesta visión de los cuadros pintorescos y hasta históricos de la ciudad. Pero para ello hubiera hecho falta haber dado un salto en el tiempo. Entonces, un espíritu neorrealistalO habría podido captar motivos de más singularidad y hasta haber cambiado las acartonadas escenografías del arquitecto Ermette De Lorenzi, por a recreación in situ de anécdotas como esta, que pasó en aquellos años.

“. En Jujuy y Pueyrredón estaba el boliche de Francisquito, donde se juntaban los cafiolos de algunos pueblos del interior. Entre los que solían aparecer por ahí se encontraba El Chilecito, que era de Cañada de Gómez y ElPicao, creo que de Correa.

—Y qué pasó?

—Ahora va a ver. Una noche llegaron los dos: uno venía del Norte y el otro del Este, los dos con una curda que no se podían tener en pie. En el patio del boliche había un juego de sapo para entretenimiento de los parroquianos... El asunto es que estos dos, que estaban en el estaño, se miraron y se invitaron a jugar al sapo, pero con la sbornia no embocaban ni al cajón del sapo.

—Y ahí terminó todo.

—Terminó? Los tejos pegaban en la pared. Por ahí El Chilecito sacó un bufoso y dijo: "iVo te voy a dar, sapo!" y empezó a tirarle tiros al

cajón. El Picao desenfundó también y la emprendó a balazos para el mismo lado. En vez de tirar tejos tiraban balas. Por ahí un tiro rebotó en la vieja de bronce y rompió un vidrio. Fue cuando se miraron los dos y se apuntaron, porque medio se tenían bronca.

—Y entonces?

—Empezaron a reírse cada vez más fuerte y las carcajadas llegaban a la vereda .. El asunto es que a raíz de los tiros se armó un desparramo bárbaro. El Francisquito ese salió corriendo para la calle Salta y los Otros que estaban ahí también. . ." 11

De toda maneras, basta para el recuerdo de nuestra ciudad, el hecho de haberse llevado a cabo aquellos intentos, marcando un primerísimo y valioso jalón que otros habrían de continuar muchísimo después, por vía del cine experimental.

NOTAS
l.Camilo Zaccaría Soprani. El libro de los artistas. Págs. 161/166. Rosario, 1948.
2.Jorge Miguel Couselo. El tango en el cine, en La Historia del Tango. Pág. 1319. Ed. Corregidor. Buenos Aires, 1977.
3.Cazadores de estrellas, fue estrenada el 30.4.1936, en el cine Astor, de Buenos Aires. V. Miguel Angel Morera. Op. cit. Págs. 153/161.
4.V. Héctor Nicolás Zinni. Vida y pasión del cinematógrafo rosarino, en Revista de Historia de Rosario. Año XI No 25. Rosario, 1973.
5.Francisco Sadi Fonso, n, en 1986. Se graduó en medicina en la Universidad Nacional del Litoral y dedicóse por entero al estudio e investigación del cáncer, siendo becado por el gobierno nacional en 1927 para visitar centros asistenciales especializados en el tratamiento de ese mal, en Turquía, Suecia y otros países europeos. En 1936 fundó el Instituto del Cáncer en Rosario y creó la Liga de Lucha contra el Cáncer "Helena Larroque de Rolfo", así como la Escuela de Enfermeros del Instituto del Cáncer de Rosario y la Escuela "Dolores Rivas Siburu de Fonso".
Desempeñó por 35 años la docencia, dictando botánica y zoología en el Colegio Nacional No 2, "General José de San Martín" y en el Liceo de Señoritas "Bernardino Rivadavia", ambos de Rosario. Entre los alumnos fue famoso por sus máximas, como "Observar, analizar, deducir" y otras en las que revelaba una profunda vocación docente, heredada de sus padres. Acogido a la jubilación, volvió al laboratorio y a su biblioteca. Sus experiencias fueron resumidas en algunas obras que publicó y en numerosos articulos aparecidos en revistas especializadas. Falleció en Rosario, a los 85 años de edad, el 6.10.1981.
6.Fernando Chao. Desde aquel tiempo del biógrafo, en Magazine de La Capital: Cien años al servicio de la patria chica. Págs. 88/89. Rosario. 15.11.1967.
7.Lito Bayardo. Mis 50 años con la canción argentina. Pág. 97. Bs. Aires. 1976.
8-Pedro Canalla, n. el 11.1.1893. Empresario cinematográfico rosarino. En 1911 comenzó a trabajar en la Casa Lepage, de Max Glucksman —situada por la vereda de los números pares en la calle Córdoba, entre Laprida y Maipu— como cadete para embalar películas y transportarlas a los cines o al correo. En 1929 era jefe de la sección cinematográfica,cuando el pionero Juan Lluch le designo administrador del hoy desaparecido cine Beigrano, ubicado en la calle San Martín 1095. En 1930, asociado con José Alonso, pasó a explotar como empresario el cine EmpIre Theatre, que se encontraba en calle Corrientes 842. Ambos socios agregaron a sus negocios el cine Córdoba, instalado en Córdoba 1139, trabajando también durante un tiempo con el cine Cóndor —San Martín 1139—, y con el Rex, de avenida Alberdi 620. Cuando en el año 1943 se fundo la Sociedad exhibidora Rosarina (S.E.R), Canella y Alonso entraron a formar parte de ella. En esta asociación empresaria, Pedro Canella fue primero co director y luego director, hasta que se jubiló, en enero de 1964. Fue tambien dirigente de la Asociación Cinematográfica Argentina y otras entidades afines. Ultimo superviviente de los primeros lustros en que se comenzaba a desarrollar el espectáculo cinematográfico en Rosario, falleció en, esta ciudad el 11.2.1975, a los 82 años de edad.
9.Fernando Chao, op. cit.
10.El guionista italiano Sergio Amidei quien, con Roberto Rosellini, Cesare Zavattini y Vittorio De Sica, es considerado como uno de los "padres" del neorrealismo italiano, supo expresar: "Lo que después se llamó neorrealismo, fue solo la alegría de decir la verdad. Antes habíamos dicho muy pocas verdades. después
todo lo que hacíamos y decíamos era verdad, verdad alegre, inclusive la guerra perdida, porque no la habíamos perdido nosotros, sino el fascismo". Amidei —autor de los guiones de algunas obras fundamentales del neorrealismo cinematográfico, como Roma, ciudad abierta y Paisá. de Rosellini, así como de Lustrabotas de De Sica— falleció en Roma a los 73 años, en momentos de escribirse este libro. V. La Prensa. 19.1.1981. ira. secc. Pág. 13.
11. Testimonio de Osvaldo Berrini, tomadQ por el autor el 8.4.1981. Berrini falleció en Rosario, a los 85 años el 30. 8.1985.
Fuente: Extraído del Libro “ El Rosario de Satanas Tomo II . Editorial Fundación Ross.

lunes, 7 de agosto de 2017

La parafernalia noctámbula

  
Por: Rafael Ielpi
  
 Aquel apogeo iba a tener incluso algu­nos lugares paradigmáticos, que en muchos casos forman parte ya de la crónica nostálgica pero también histórica de la ciudad, como el Teatro Casino, el Edén Park, el Varíete Avenida, la Boite Marina, la Boite Ca­racol, los cabarets Bambú India y Moroco, y algunos nombres que, co­mo en el caso de El Taño Genaro, se convertirían en ejemplo de verda­deros ídolos populares.

Estos locales iban, además, a albergar a toda una larguísima serie de artistas de un género particularísimo, el de las variedades. Aquellos ar­tistas de variedades de entre 1930 y 1960, en su mayor parte olvidados, fueron -junto a los consagrados que llegaban desde Buenos Aires y en mu­chos casos desde el exterior- el sostén permanente de varietés, recreos, boi­tes y cabarets, donde magos, ilusionistas, acróbatas, cómicos y cantores, eran presencia imprescindible.
Fuente: Extraído de la Revista “ Vida Cotidiana” del diario La Capital

viernes, 4 de agosto de 2017

JOSE MOJICA FRAY JOSE FRANCISCO DE GUADALUPE CANTANTE - ACTOR - RELIGIOSO

Por Nicolás N. De Vita
SU PRESENCIA EN BARRIO ECHESORTU

Evidentemente, muchos de los lectores, principalmente los de pocos años de edad, habrán de preguntarse quien era este singular personaje que, en su momento, llegó a acaparar la atención de millones de espectadores de habla hispana; mientras que a los mayores, su recuerdo los habrá de llenar de honda nostalgia.

Al respecto podemos decir que quien en el aspecto personal como artístico llevó el nombre de José Mojica y luego, como religioso "Fray José Francisco de Guadalupe", nació en San Gabriel, Jalisco, Méjico, el 14 de setiembre de 1899, mostrando desde chico no sólo un espíritu aventurero sino también una gran inclinación para el canto. Fue descubierto por el célebre profesor Cuevas cuando Mojica contaba con tan sólo 15 años de edad y el maestro, ante la certeza de tener ante sí un posible grande de la lírica, le dio las primeras lecciones de canto. Su debut oficial se produce pocos años después en el Teatro "Civic Opera" de Chicago (EE.UU.), encarnando uno de los principales roles en la ópera "Thais" de Massenet, obteniendo un señalado éxito. Ya impuesto definitivamente como reconocido tenor operístico, fue requerido en numerosas oportunidades por la dirección del "Metropolitan Opera House" de New York, donde alternó su actuación al lado de célebres cantantes tales como Mary Garden, Amelita Galli Curci, Fredda Hempel y otros resplandecientes primeros divos del teatro lírico universal.

Pero además de su bien timbrada, potente y expresiva voz de tenor, Mojica reunía además otros importantísimos atributos que pronto le abren las puertas del éxito. Juventud, buen porte, excelente fisonomía y, además, una enigmática pero acaparadora sonrisa que atraía de inmediato a todos los públicos sin distinción de sexos. Estos recursos naturales, que hasta entonces le habían servido para triunfar en el teatro de la lírica, fueron prontamente advertidos por los Directivos de la Compañía Cinematográfica "Fox", quienes le ofrecen al artista un ventajoso contrato para intervenir como galán principal en películas musicales a rodar por dicha compañía.

Dado lo ventajoso de la oferta y la posibilidad que se le presentaba no sólo de un triunfo mayor sino también el de mejores posibilidades económicas que el teatro le ofrecía, acepta la oferta y debuta en el cine con la película "El precio de un beso". En ese entonces el nuevo astro contaba con 29 años de edad y fue tan resonante el éxito de dicha cinta que la prensa de toda la América brinda a la misma como a su intérprete los mayores elogios.

A partir de entonces y por muchos años, Mojica llega a ocupar un destacado lugar dentro de las.más cotizadas primeras figuras masculinas de la producción hablada en español, lo que le permite difundir su innata y valiosa personalidad, especialmente en películas musicales. Prueba de ello lo certifican la gran cantidad de películas que contaran con su valiosa participación, entre las cuales, además de las antes nombrada, merecen ser recordadas: La cruz y la espada; El capitán de cosacos; El Rey de los gitanos; Cuando el amor ríe; El caballero de la noche; Hay que casar al príncipe; y muchas otras más; en todas las cuales, en mayor o menor grado, el artista combinó, con gran acierto, el patrimonio de su extraordinaria voz, su calidad de intérprete y la antes aludida personalidad; todo lo cual hizo que en la mayor parte de los hogares de entonces, sus admiradoras tuvieran colocado, en lugar preferente, una fotografía del ídolo, pues, sin exageración alguna, durante muchos años, Mojica llegó a acaparar mayor predilección que muchos de los otros grandes y cotizados galanes de la época.

Mojica estuvo de visita tres veces en nuestra ciudad y también en nuestro Barrio. La primera vez lo hizo el 7 de mayo de 1937, debutando con todo suceso en el ex cine-teatro Real, situado en la esquina SE. formada por el Bv. Oroño y la calle Salta, en cuya oportunidad; entre otras de sus mejores canciones, interpretó: El toro; Cuando el amor llama; El precio de un beso; La canción del paria; Mía; Júrame; María la O.; etc.; tods con el acompañamiento al piano del maestro José Sabil Marroquí.

Como anécdota cabe consignar qué, en esa oportunidad, Mojica prácticamente ya se había retirado de la vida artística; y, como recuerdo de su visita a Rosario —según así se anunció— en un simpático gesto obsequió un magnífico automóvil marca Studebaker - Presidente, sedan, modelo 1937, de su propiedad para qué, con el patrocinio del café "Bhering" que entonces se vendía en plaza, fuera sorteado entre sus admiradores asistentes a la función. La verdad es que a muchos quedó la duda sobre la veracidad de tal obsequio, pues no sería exagerado pensar que el auto en realidad debió ser adquirido por la citada firma comercial y que Mojica pudo prestarse tan sólo con fines publicitarios de actuación, por amistad o, porque nó, a cambio del pago de cierta cantidad de dinero; pero la verdad es que el citado auto se sorteó durante el intervalo de su actuación. Ahora, a través de los años, mejor es interpretar como real el gesto aludido, tal como lo hemos expresado anteriormente, como se promocionó entonces y por tal ciertamente reconocido.

Mojica, como galán, filmó su última película en el mes de mayo de 1935. La misma se llamó "Las fronteras del amor" y compartía la cartelera estelar con una gran actriz que se llamó Rosita Moreno. Sin embargo, como más adelante se dirá, años después aparecería otra vez en la pantalla grande en otra película, pero en una actuación muy distinta a las anteriormente interpretadas. Luego de filmar aquella última película, el actor anunció su retiro definitivo y con ello pasó a ser el primer astro de la historia del cinematógrafo, ídolo indiscutido, que se retiraba en el pináculo de la gloria, lauro conquistado en una ascendente carrera artística que durante más de una década le brindara

José Mojica fama y dinero. La recordada película, "Las fronteras del amor", estaba basada en un guión propio, es decir escrito por el mismo intérprete y versaba sobre su propia vida mundana.

SUS VISITAS A NUESTRO BARRIO
 


En oportunidad de su primera visita a Rosario, Mojica se hizo presente en el "Hospital Carrasco", en un gesto que fue muy reconocido por la comunidad. Allí, en ese nosocomio, entonces dedicado especialmente a la atención de enfermedades infecto-contagiosas, interpretó ante los internados algunas composiciones de su vasto repertorio. El vecindario, conocedor de la presencia de su ídolo, se volcó masivamente a ese lugar, invadiendo practicamente todo espacio libre del Hospital, como así también gran parte del Bv. Avellaneda y 9 de Julio. Al aparecer en el balcón del primer piso, donde está instalada la farmacia, fue recibido con una atronadora salva de aplausos y gritos; a todo lo cual el mismo respondió con su inigualable simpatía como así también con la interpretación de algunas de sus canciones, las que fueron escuchadas con todo embelezo por los asistentes, quienes, deseosos de agasajarlo, tocarle, demostrarle su cariño, llegaron a crearle serios problemas cuando, al retirarse, debió recorrer a pie el trecho que separaba entre la administración del hospital y el Bar entonces de propiedad de don Maximino Alvarez, ya desaparecido, sito en la esquina SO. del Bv. Avellaneda y 9 de Julio, donde le fuera servido un vino de honor.

Años después, el que fuera gran ídolo del cine parlante, habiendo ya hecho renuncia definitiva al triunfo, al halago de la popularidad y a la vida mundana, luego de hacer entrega de todos sus bienes materiales a los pobres, ingresa a la órden de San Francisco de Asís; recibe su ordenación sacerdotal en la ciudad de Arequipa (Perú); y adopta el nombre de Fray José Francisco de Guadalupe; y así, en esta faz religiosa, sale a recorrer los caminos de toda la América Latina, predicando la fe, la caridad y el amor en Cristo. Así, con total abnegación y con el aval que le dispensaba el enorme poder de atracción que le valiera para triunfar en el teatro y en el cine, ídolo querido de millones de personas, los últimos años de su existencia los dedica en pró de la santa iglesia, con un trabajo tan bueno y encomiable como lo había sido en lo artístico.

Ya, como Fray José Francisco de Guadalupe, José Mojica estuvo otras dos veces en nuestra ciudad. Una, muy de paso, en el año 1950; y la otra, durante los días 16 y 17 de mayo de 1964. En esta última oportunidad lo hizo especialmente invitado para el estreno de la películal' "Yó, pecador", que protagonizara junto a Libertad Lamarque y el actor Pedro Geraldo y que se exhibiera en el antes recordado cine-teatro "Real". Además, personalmente y con el acompañamiento del conjunto "Las arpas de oro", el ahora sacerdote interpretó diversas canciones, tanto del género lírico como religioso, las que fueron ruidosamente festejadas por un público que colmó la sala teatral en cada una de las funciones programadas y que tuvieran como principal objetivo el de recaudar fondos para las obras de los Barrios que en ese entonces se encontraba empeñado el Arzobispado de Rosario. Dichas funciones contaron también con la feliz intervención del Coro del Seminario diocesano "San Carlos Borromeo". Cabe aclarar que las obras a que se han hecho referencia anteriormente, en realidad llevaban, como propósito fundamental, el de despertar vocaciones eclesiásticas en la Juventud Latino-Américana.

Durante esas dos nuevas presencias en la ciudad, Fray José Francisco de Guadalupe volvió otra vez a nuestro Barrio Echesortu en cortas visitas a la Parroquia San Francisco Solano; donde, luego de asistir a misa, departió amablemente, sin apuro alguno, con la gran cantidad de fieles y admiradores qué, como la vez primera, enterados de su presencia física, concurrieron masivamente al templo para testimoniarle su simpatía y admiración.

Finalmente, luego de soportar con honda resignación cristiana diversos males físicos que le aquejaron durante varios años, entre ellos la amputación de su pierna derecha y la colocación de un marcapasos, el 20 de setiembre de 1974, cuando contaba con 78 años de edad y como consecuencia de un paro cardíaco, José Mojica o Fray José Francisco de Guadalupe entregó su vida al Señor.

Dejamos así expuestas en este capítulo las visitas que el cotizado astro nos hiciera en su oportunidad. A no dudar que todos aquellos que fueran partícipes de dichos acontecimientos habrán de recordar con honda emoción los mismos, pues la presencia de Mojica, sea como actor o religioso, dieron brillo no sólo a nuestro Barrio sino a la ciudad toda por lo que el mismo representaba en ese entonces en todos los pueblos de habla hispana.
Fuente: Extraído del Libro ¡Echesortu! ( Ciudad pequeña, metida en la ciudad) Apuntes para su futura historia ( ensayo) y Segunda Parte (Miscelaneas de la Ciudad). Editorial Amalevi. Agosto 1994.

A CUATRO AÑOS DE LA TRAGEDIA DE SALTA 2141

A CUATRO AÑOS DE LA TRAGEDIA DE SALTA 2141