Escudo de la ciudad

Escudo de la ciudad
El escudo de Rosario fue diseñado por Eudosro Carrasco, autor junto a su hijo Gabriel, de los Anales" de la ciudad. La ordenanza municipal lleva fecha de 4 de mayo de 1862

PREVENCION DEL DENGUE

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jueves, 31 de agosto de 2017

LA DECADA DEL TREINTA; ENTRE LA ALIANZA DEMOCRATA SOCIALISTA Y EL FRENTE POPULAR

El proyecto de Pinas, con sus logros y sus fracasos, encierra un ciclo de cinco años en la vida de Lisandro. Los límites de la experiencia cordobesa se marcan casi al mismo tiempo que los de la gran crisis del modelo agroexportador y de la primera ruptura del orden constitucional. Una semana antes del movimiento del 6 de setiembre su antiguo correligionario, el ahora general Uriburu, lo Invita a secundario y a integrar el gobierno "de facto ". La entrevista fue privada y sólo se conoce su " no acepté ", incluido en la carta de 1933 escrita a Elvira Díaz de Aldao. Sus expresiones debieron ser bastante similares a las de su compañero Francisco Correa, lanzadas en el Teatro Nuevo el 27 de agosto de 1930: 'Votos sí, armas no... .Yrigoyen ha llegado por el voto popular y por el voto popular debe irse. Entre tanto, ni pronunciamientos ni cuartelazos... "( Raúl Larra, op. cit.,Tomo II). Nuevamente debieron movilizarse en su Interior los temores al "cuartelazo", particularmente en su proyección sobre la vida democrática y las libertades públicas. La política gestada por Uriburu, detrás de cuya máscara se encubría la figura no menos amenazante de Justo y el viejo orden conservador, no sólo iba a abrir camino a las mayores distorsiones de la voluntad ciudadana, con su recurrencia al fraude, la violencia y la exclusión lisa y llana de la oposición mayoritaria representada por el radicalismo, sino que anulaba las bases de legitimidad del sistema. La distancia que lo alejaba de Uriburu resulta insalvable porque"... El general desconfiá de la capacidad del pueblo para gobernarse, no cree en la elevación moral de los hombres políticos y atribuye a las instituciones libres vicios orgánicos que las conducen a la demagogia. Yo creo exclusivamente en el gobierno de la opinión pública. ". (Raúl Larra,op. cit.,Tomo V, pág. 117). Podían generarse distorsiones pero el sistema debía ser preservado. Es por eso que retoma el camino de la práctica política y acepta formar parte de la fórmula presidencial propuesta por la Alianza Demócrata Socialista:De la Torre - Repetto. En el espacio público, condicionado y tenso de la política poseptembrista, Lisandro intenta dar cuenta del nuevo proyecto, señalando que para el partido Socialista, éste sólo implica" una ratificación de su viejo programa "en tanto para los demócratas progresistas aparece como una" reafirmación más clara, si cabe, del suyo". El santafesino recupera el camino de las convergencias posibles por cuanto el objetivo final es "salvar nuestras Instituciones democráticas amenazadas, constituir un gobierno responsable, popular y civil."(Ibidem, pág. 117).
En el ámbito privado su reflexión muestra otras dimensiones: "...Se me ofrecía en realidad una candidatura de derrota. Uriburu no era hombre de retroceder ante ningún exceso, y si alguien lo sabía bien, era yo, que tanto y tan íntimamente lo. conocía. Por eso acepté, porque prestaba un servicio a la opinión civil y democrática, con entero desinterés, y porque complacía a mis viejos amigos de Santa Fe que veían acrecentadas sus fuerzas electorales al vincularse a un movimiento nacional." (Lisandro de la Torre. Cartas íntimas, Editorial Futuro, Buenos Aires, 1951, pág. 29 30 ). Aparece, por una parte, el gesto, el levantar su voz y su figura ante el Intento de restauración del viejo régimen. ¿Habrá pasado a través de sus recuerdos la imagen del antiguo adversario luchando por" la causa"?.
Posiblemente en el gesto de volver a" hacer política" se redimensionan también dos valoraciones antagónicas de Lisandro en relación al golpe de estado de Setiembre: la de que el mismo había contado con ciertos niveles de consenso que, sin embargo, la "revolución" no había satisfecho. Pero, al mismo tiempo, el gesto pretende recuperar una de las propuestas básicas sobre las que se asentará su concepción democrática: el partido como mediador de una proyección nacional. Lanzado a la arena política , vuelve a encontrarse con enemigos conocidos : la coacción, el sectarismo, el bloqueo de las libertades públicas, etc. Y un fantasma nuevo: el militarismo.
Le resulta difícil encontrar una vía de superación de sus discrepancias con la vertiente radical Yrigoyenista aún en estas circunstancias. Tal vez por ello deba dar cuenta ante la opinión pública por no haber prohibido a los afiliados del PDP intervenir en el gobierno de Uriburu. Pero también encuentra cortados los canales de convergencia con los antipersonalistas, a excepción de Tos entrerrianos seguidores de Laurencena. Apelando a estos antiguos adversarios, busca el espacio para un "pacto" acorde con las demandas de esa coyuntura : "...El momento en que vivimos exige otros sentimientos y otra altura de miras para alcanzar la concordia desaparecida, y para fundar con la amplitud más grande y el patriotismo más puro, el gobierno reparador y renovador que la opinión reclama y el reaccionarismo confabulado resiste.
De un extremo a otro de la República los hombres libres se buscan en estos momentos para defender la Constitución abolida por la fuerza. La opinión está erguida contra la usurpación en marcha y contra la destrucción efectiva de la Ley Sáenz Peña.
"Los partidos reaccionarios empujan la Nación al abismo. Incumbe al pueblo salvarla."( Raúl Larra, op. cit.,Tomo y, pág. 173).
Los actores, el espacio y el tiempo han cambiado, sin embargo, la apelación de Lisandro trae ecos de la tradición radical. Indudablemente los separan las "maneras" de hacer la política, los une el haberse nutrido en el seno de la tradición liberal.
En la búsqueda del consenso de su conciudadanos, la apelación característica de los discursos de su campaña electoral, de la Torre va desplegando el abanico de cuestiones sobre las que ellos pueden y deben decidir : los impuestos que afectan al consumo, la división del latifundio, la defensa del salarlo, los gastos militares y la defensa nacional, el espacio de las creencias y el conjunto de libertades Individuales y ciudadanas. La práctica democrática resulta no sólo la única capaz de garantir el derecho de los ciudadanos sino también la única capaz de ampliar sus espacio decisión hasta de modificar los niveles de redistribución social.( Ibidem, pág. 185 y ss).
La maquinaria oficial, la campaña clerical montada contra la Alianza, el fraude, pudieron más propuesta democratizadora plateada a nivel nacional. Justo garantizada su llegada al con él” la reacción conservadora”. Sin embargo Santa Fe resiste y Luciano Molinas colocará por primera vez en un espacio relevante decisión al PDP. La propuesta de 1921 puede viabilizarse.
Con la reimplantación de Constitución de 1921 el Rosario y el sur concretan el viejo anhelo municipalista, pero la provincia de Santa Fe logra asegurar la práctica ciudadana en la Legislatura, protegerla en el poder judicial, cuya dad se confirma y consigue ampliar las bases de sustentación sistema democrático extendiendo la capacidad de sufragio a intenta y en ciertos planos a los extranjeros. La carta constitucional intenta soldar las fracturas que 1912 dejado en pie. Al mismo ofrece ese espacio público a sus proyectos de legislación, y de redistribución social, impositiva, que habían esta base del programa de 1915 de 1931. En el resto del i cambio, el panorama resultaba desalentador . No sólo no existían posibilidades de organizar una propuesta alternativa implementar en el marco realidad política excluyente y condicionada, sino que también resulta imposible viabilizarla rompiendo con el sistema, tal como lo demuestra el fracaso asonadas de 1932 y 1933.
De la Torre, que de acuerdo sus afirmaciones, había a el desafio de la Alianza, pe en realizar una nueva convocatoria a elecciones, sin proscripciones, en caso de triunfar, debe entonces el sentido de una potencial incorporación a un Parlamento nacional en el que el fraude y la corrupción bloquean toda política democrática. En la década del treinta, la oposición demócrata -socialista asume su función parlamentaria resignificando la vieja consigna de "concientizar al ciudadano'. Sin duda, Lisandro - representando en el Senado la voz de la democracia progresista santafesina - se convierte en la máxima expresión de tal consigna.
Concientizar al ciudadano, para Lisandro, significa poner al descubierto el profundo nivel de dependencia en que el pacto Roca - Runciman colocaba a los productores ganaderos argentinos con relación al mercado británico. Situación que Inglaterra no Imponía a sus propios dominios: "Inglaterra tiene, respecto de esas comunidades de personalidad internacional restringida, que forman parte de su imperio, más respeto que por el gobierno argentino. No sé sidespués de esto podremos seguir diciendo:! Al gran pueblo argentino, salud !" (Raúl Larra, op. cit.., Tomo III).
Concientizar significa alertar sobre las consecuencias inflacionarias, y su secuela de deterioro de las condiciones vitales de una gran masa de la población, de la legislación en materia financiera que quedaba coronada en 1935 con la creación del Banco Central y del Instituto Movilizador de Inversiones Bancarias. Mostrar el escaso control que el Estado tendría sobre las mismas dadas las características de la nueva entidad, una sociedad por acciones en la que sólo controlaba una parte de éstas. Concientizar implica iluminar los niveles de corrupción que se ocultan detrás del régimen con la comercialización de “...El despacho que he suscripto descubre un panorama desconsolador. La industria más genuina del suelo argentino, la ganadería, se encuentra en ruinas por las dos factores principales: la acción extorsiva de un monopolio extranjero y la complicidad de un gobierno que unas veces lo deja hacer y otras lo protege directamente,.(Ibidem).
Concientizar supone desgarrar los velos que encubren a los verdaderos responsables del asesinato de Enzo Bordabehere o los reales móviles que están detrás intervención a la provincia de 30 de Setiembre de 1935. Si el orador exasperado insiste en que Santa Fe debe" ser avasallada en revancha del debate sobre la investigación del comercio de carnes” el po- litico tiene claro que el régimen no puede aceptar sin resistencias la continuidad de la experiencia demoprogresista del 32, en una provincia clave, particularmente si otra experiencia democrática parece estar tomando forma en la realidad cordobesa y detrás de figura de Amadeo Sabattini.

Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, Historias de aquí a la vuelta”. Fascículo N.º 7. Autora: Marta Bonaudo. De noviembre 1999.

miércoles, 30 de agosto de 2017

ROSARIO, ANTES DEL 40



Es una opinión muy difun­dida que "Rosario se hizo sola y es obra de su propio esfuerzo". Esto alude principalmente al hecho de que como no fue sede estatal, no contó con la organización adminis­trativa como base para un desarro­llo que podría llamarse "oficial" (se reducía casi a una capilla en 1746; fue declarada ciudad en 1852). Se fue perfilando en cambio como nú­cleo concentrador y comercializa-dor de una apreciable producción

agropecuaria de su zona de influen­cia. El marco de ese desenvolvi­miento fue la "Argentina agroexportadora", que funcionó a pleno aproximadamente entre 1880 y 1930.

El río Paraná tenía en este sitio aguas profundas como para em­barcar hacia el exterior los produc­tos de la tierra. Con el tiempo se hi­zo imprescindible montar las insta­laciones adecuadas para ese movi­miento. La construcción del puerto (inaugurado en 1913) fue todo un acontecimiento, que movilizó capi­tales, tecnología y fuerza laboral en cantidades apreciables. En cone­xión con la salida por agua, se ve­nían construyendo los ramales fe­rroviarios que complementaban el puerto y las comunicaciones con el resto del país ( en 1870 se inauguró Rosario-Córdoba).

Esas dos actividades dinamizantes se vincularon con emprendimientos industriales de impor­tancia, que a su vez tenían que ver con aquella actividad primaria ya mencionada. Corresponde una mención especial a la refinería de azúcar, instalada en Rosario en 1889, y que procesaba caña de la provincia de Tucumán. Esta im­portante fuente de trabajo dio lugar a la formación de una barriada po­pulosa, que hasta hoy se conoce con el nombre de Barrio Refinería.

Los molinos harineros constitu­yeron otra de las aperturas, en cuan­to a industria transformadora de producción primaria (en 1887 ya había 70 molinos; en 1912 se pro­ducían en los molinos de Rosario 127.000toneladas anuales). Si una parte del trigo de la pampa se iba a ultramar en grano, otra se conver­tía en harina para el consumo in­terno y también para exportar. Es­to se refiere a la actividad agrícola, que se complementaba con la ga­nadera, en tiempos en que las car­nes argentinas eran muy cotizadas en los mercados mundiales.

Reiterando la historia de civili­zaciones antiguas que se desarro­llaron a la orilla de los ríos, la in­dustria moderna se radicó a menu­do junto a corrientes de agua, para volcar en ellas sus desechos y em­barcar su producción.

En Rosario, en 1924, capitales anglosajones hicieron una opera­ción similar instalando el frigorífico Swift en la costa del Paraná, en co­nexión con ramales ferroviarios que completaban la red de distribu­ción.

Podría decirse que el campo hi­zo crecer a Rosario, creándose un encadenamiento de estímulos recí­procos. Esto dio a la ciudad un de­senvolvimiento apreciable, en la me­dida que atraía capitales, generaba una demanda de trabajo y acrecen­taba el desarrollo del intercambio comercial, del transporte, crédito, servicios y gran variedad de activi­dades.
 
Fuente Extraído de la Revista “ Rosario, Historia de aquí a la vuelta”. Fascículo Nº 6 . Autor: Héctor M. Bonaparte. De Noviembre 1990


martes, 29 de agosto de 2017

RECORDANDO A LOS VIEJOS PIONEROS

Por Nicolás E. de Vita


Si bien la figura señera de don Alfredo J. Rouilón resalta nítidamente en el nacimiento efectivo de las actividades aéreas organizadas en nuestra ciudad, hay otras personas que, a través del tiempo, fueron adquiriendo una dimensión tan extraordinaria que las llevó a situarse junto ala del antes recordado caballero; con la diferencia, entre uno y los otros, en que el primero fijó las pautas y contribuyó activamente desde tierra a su desarrollo efectivo, mientras que los demás fueron los dominadores del aire, pilotos por vocación, "que amaban volar por volar, por el arte de volar, por la libertad y belleza del cielo, y por la aventura de la vida en el aire", como tan acertadamente los definiera la señora del legendario Charles A. Lindbergh en ocasión de recibir el premio Warner que la Organización Aérea Civil Internacional (OACI) concediera en forma póstuma a su esposo a mérito de la actuación de éste en pró del desarrollo seguro y ordenado del transporte aéreo civil.

A esos primeros pilotos bien se les puede considerar como héroes, no por méritos adquiridos en combates como los legendarios de las contiendas armadas, sino por lo civilmente realizado. Hoy, casi olvidados, pero siempre vigentes en todo lo referente a la aviación en sí.

Ellos, en su actividad, fueron en realidad los verdaderos representantes del ser argentino. Intrépidos caballeros del aire, dotados de un co raje y personalidad de excepción, pués aventu rarse entonces a volar en esas frágiles e insegura naves era toda una proeza reservada tan sólo hombres de real vocación, capacidad y templar za, a quiénes el peligro poco importaba. Sólo le guiaba el deseo irrefrenable de brindarse más más en beneficio de la aviación y gozar de 1 felicidad de encontrarse en la inmensidad de espacio.

En realidad el número era muy limitado, uno pocos, porque entonces también eran pocos lo que tenían la fortuna de poder ubicarse en un máquina y aprender a volar, no sólo por la carencia de las mismas, sino también, y muy principal mente, por indiferencia de las autoridades y la falta absoluta de medios económicos suficiente para poder hacer frente a los excesivos gasto que requerían los cursos de pilotaje, situación que, si bien en menor proporción, lamentable mente, y por los mismos motivos, aún sigue perdurando.

Coraje suficiente para domar el potro aéreo ¡sobraba!, pero al no haber medios económico suficientes, ese valor quedaba relegado tan sólo al de contemplar desde tierra y con un dejo d envidia, a los que tenían la fortuna de poderes elevar en la inmensidad del cielo.

Muchos de esos antiguos pilotos han quedad ( lamentablemente relegados al olvido total; pero a pesar de haber ya transcurrido un largo tiempo desde los inicios de la aviación en nuestra ciudad hasta el presente, hay algunos que su recuerdo no sólo se mantiene inalterable sino que sus figuras se agrandan aún más con el paso del tiempo.

Por todo ello, y como un sentido homenaje a los demás, nos permitimos insertar a continuación los nombres de algunos de ésos pilotos civiles, quiénes, en su época, por su coraje, destreza y servicios prestados a la incipiente actividad aérea, llenaron de admiración a los antiguos ciudadanos, y a la vez sirvieron de ejemplo para quiénes, en el futuro, habrían de pasar a formar parte de la inagotable cantera de hombres de Rosario que, haciendo deporte aéreo, fueron y van creando silenciosamente una reserva importante de pilotos, no sólo para la defensa de nuestra soberanía nacional, sino también para cubrir eficientemente los servicios que, diariamente y por diversas circunstancias, deben ser prestados a la comunidad en general.

Don HUMBERTO ESTEBAN GATTI

Este verdadero pionero de la aviación nacional, rosarino de nacimiento, obtuvo su brevet de piloto civil en el año 1919 luego de vencer un cúmulo elevado de inconvenientes como ser el factor económico y la orfandad en que debía debatirse, tanto que, años después, al referirse a todo ello, decía:

"Todos los aviadores civiles que lograron hacerse un nombre en el país, son hijos de su propio esfuerzo, y el que ha vencido todos los obstdculos puestos en su derrotero es porque ha estado dotado de un carácter excepcional”.

Luego de obtener su brevet, y con el dinero que pudo reunir gracias a ingentes sacrificios, se traslada a Italia, y en la ciudad de Milán adquiere cuatro aviones en la suma total de m$n. 95.000,-; y con éllos, y en companía de un primo suyo llamado Mario Colombo, que había sido instructor de vuelo del ejército italiano durante la gran guerra, regresa a nuestra ciudad, donde inician juntos las actividades aeronáuticas.

Pero la suerte le fue adversa. En el primer vuelo realizado a Morteros, Pcia. de Córdoba, su primo, el antes nombrado Colombo, al intentar un aterrizaje se mata y el avión queda totalmente destruido. Una semana después, en una fiesta de aviación en Cañada Rosquín, al dirigirse a la citada localidad otro de suVaviories. piloteado en la ocasión por un aviador inglés de apellido Hoiland, muy amigo de Gatti, al volar sobre Salto Grande sufre un desperfecto, y al aterrizar el aparato se estrella contra el suelo, por fortuna sin mayores consecuencias para el inglés, pero con la pérdida total de la máquina. Asimismo Gatti, al intentar un aterrizaje, no tiene fortuna, y luego de realizar algunas maniobras difíciles logra hacerlo esquivando plantas, pero no pudiendo evitar llevarse por delante un alambrado, mo- tivo por el cual, este otro avión quedó también inservible. De las cuatro máquinas adquiridas en Italia, sólo le quedaba una, pero como no podía, por falta de fondos suficientes, pagar derecho de hangaraje, tuvo que tenerla por mucho tiempo embalada. La difícil situación económica que todos dichos accidentes le ocasionaran, hizo que Gatti tuviera que volver a su antigua ocupación de chofer de plaza.

Reiniciada la actividad aérea, la adversidad vuelve a ensañarse con él . El ciclón que el 26/9/1925 ocasionara la pérdida total de aviones y hangares del primitivo Aero Club Rosario y del que damos cuenta en capítulo aparte, oca-signó también la destrucción total de un aeroplano de propiedad de Gatti, tipo "Slam" de 100 caballos de fuerza, valuado entonces en la suma de m$n. 7.000. A dicha máquina el fuerte viento la llevó del lugar desde donde se encontraba hasta las vías del FCCA., línea Rosario-Retiro, con tan mala suerte que en ese preciso momento pasaba el tren NO 113 procedente de la Capital, la embistió de lleno, destrozándola por completa.

Al quedar el Aero Club Rosario sin aeródromo, Gatti instaló uno propio en un pequeño campo situado al final de la calle Mendoza, muy cerca de donde hoy se encuentra el Mercado de Concentración Fisherton, desde donde, y por mucho tiempo, continuó desarrollando las actividades aéreas con el mismo entusiasmo como lo había hecho desde sus primeros años.

Hermanado con los vientos encrespados, conocedor a fondo de los secretos de las alturas, y como águila sedienta de horizontes, seguía permanentemente consustanciado con la aviación. El mismo decía que le seducían el vértigo, el peligro, las aventuras del riesgo; y que las proezas de Cattáneo, Paillette, Newbery, Candelaria, FeIs, etc., lo habían cautivado desde su niñez, pero que en realidad los combates y héroes de la primera guerra europea terminaron por seducirlo y conquistarlo definitivamente.

En ejercicio de su actividad prestó innumerables servicios. El Diario La Nación, en su edición del Lunes 8/10/1928, al referirse a la ceremonia inauguración del monumento al Gral. Belgrano en nuestra ciudad, llevada a cabo el día anterior, informa del avión del Aero Club Rosario, tripulado por el piloto local D. Humberto Gatti, quién desde una altura de 70 mts. arrojó dos coronas de flores naturales sobre el monumento, con tal acierto que una de ellas cayó sobre el caballo del prócer y la otra sobre la parte superior del basamento.

Refiriéndose a la personalidad de este singular piloto, Rosario Gráfico, en su edición del Jueves 14/4/1932, la definía así:

"Cabe destacar, y como un noble estímulo a su acción altamente patriótica y desinteresada del Sr. Gata, tan olvidado por los poderes públicos, que su dedicación a la aviación es costeada y fomentada por sus propios peculios personales y sin mas compensación que la que proporciona a los espíritus sanos y emprendedores la consagración del interés general, teniendo en este caso, en el culto y fomento de un medio de comunicación, al que los países que marchan a la vanguardia de la civilización y progreso le han asignado sutil importancia.. ."

Gatti fue además piloto oficial del Diario La Capital de nuestra ciudad, y como tal participó en incontables vuelos, de los cuales hemos contabilizado los siguientes: Los que con fechas 1 y 2 de noviembre de 1933, juntamente con el aviador Garón, realizara sobre los cementerios locales arrojando flores en homenaje a los muertos; los que realizó el Sábado 15/6/1935 arrojando flores sobre la muchedumbre en la manifestación pacifista realizada ese día por los estudiantes de Rosario; los vuelos de acrobacia que en el mes de enero de 1936, conjuntamente con el acróbata del aire Tohnson II, realizara en el festival aéreo realizado en dicha oportunidad; etc.

En otras de las innumerables facetas de su vida, cabe recordar el acto que se verificara el día 9/1/1935 en su aeródromo particular, en cuya oportunidad hizo bautizar dos aviones por él adquiridos, a uno de los cuales le dió el nombre de "Escuadrilla Sol de Mayo" en homenaje a la escuadrilla que hiciera un vuelo a Brasil en representación del ejército durante la visita que el entonces Presidente Argentino Gral. Agustín P. Justo efectuara a dicha nación; y al. otro con el nombre de "Intendente Rouillón", en homenaje a Don Alfredo. Dichas máquinasfueron bendecidas por el cura párroco de la Iglesia de Barrio Belgrano, Padre Domingo Pettinari, y fueron padrinos: Del primer avión el Jefe del Regimiento 11 de Infantería Tte. Coronel D. Angel Solar¡ y la Señorita Clara T. Rouzaut; y del segundo el Sr. Alfredo J. Rouillón y su señorita hija Da. Estela Rouillón Echesortu. Como dato anecdótico cabe consignar que los antes nombrados Tte. Cnel. Solar¡ y la Sta. Rouzaut recién se conocieron en la ocasión, se enamoraron, y luego contrajeron enlace.

El bautizado avión "Escuadrilla Sol de Mayo", un monoplano Morane Saulnier Parasol, de 80 caballos de fuerza, era el mismo con el cual el Teniente Luis C. Candelaria cruzó la cordillera de Los Andes el día 13/4/1918. Dicho aparato había sido adquirido en 1913 por suscripción popular de las damas mendocinas, y donado a la Escuela de Aviación Militar inaugurada en el Palomar en setiembre de 1912.

Luego de la hazaña de Candelaria dicha máquina quedó arrumbada en depósito, y 17 años después adquirida por Gatti con el único objeto de aprovechar sus repuestos, pero el piloto se encariñó con la misma, la puso en condiciones y, todavía, en abril de 1943, seguía con ella realizando sus vuelos.

Hemos podido comprobar durante nuestro re lato las visicitudes pasadas por Gatti durante toda su carrera aeronáutica, todas las cuales supo sobrellevar con un alto espíritu de resignación pero de las que supo salir airoso en cuanta oportunidad la adversidad lo golpeó duramente, gracias a ese, a veces, exagerado impulso que lo llevaba a emprender cosas para muchos imposible; de realizar, pero que, para un hombre de poco recursos económicos como lo era él, pudo suplir con el trabajo, la constancia y la fe, que sólo pueden hacer gala los que en realidad se sienten no sólo capaces sino seguros de sí mismos.

En una entrevista que le fuera efectuada po: un cronista del desaparecido diario Crítica, que figura inserta en la edición del día 16 d abril de 1939, Gatti refiriéndose a la orfandad er que entonces se debatían los aviadores civiles con un dejo de tristeza, decía:

"Ellos no gozan del calor oficial ni del estímulo. Se ignoran las contingencias a que está ex puesto el aviador civil y los inconvenientes de to do género que tienen que salvar. Verdadero jinetes de las alturas, deben andar buscando propaganda para subsistir, mientras que un sin nú- mero de profanos gozan de un lugar de privilegio en la aviación argentina ".

Así, en apretada síntesis, 4emos dejado ex puesto el perfil de un verdadero pionero no sólo de nuestra ciudad sino de todo el país. Una reliquia de los comienzos de la era de la aeronáutica rosarina que, con su pericia y entusiasmo llevó bien alto los valores de nuestra nacionalidad en los espacios aéreos.

Don ANTONIO CHIUMENTO

Este otro precursor de la aeronáutica argentina nació en esta ciudad el 8/12/1896, y su in quietud por la aviación lo llevó a realizar estudios de la especialidad en el "Aero Club San Fernando", donde, bajo la dirección de los pionero: de la aviación, Marcelo Paillette y Ricardo Detomassi, obtuvo su brevet (N° 63) el día 16/12, 1914, es decir recién cumplidos sus 18 años d edad.

Durante sus gestiones participó en numerosa: exhibiciones aéreas dentro y fuera del país, pero principalmente, y bajo su dirección como instructor de vuelo, obtuvieron su brevet mucho: aviadores que, siguiendo sus enseñanzas, llegaron posteriormente a sobresalir en la especialidad.

Encontrándose en Bolivia, realizando vuelo: de divulgación, sufrió un grave accidente que le impidió continuar en actividad, no obstante l( cual nunca dejó de estar en contacto directo con todo lo que a su pasión concernía, tanto que, ei el año 1952 y a mérito de sus relevantes esfuer- zos en pró de la aviación nacional, el "Círculo d la Aeronáutica" lo designó socio honorario perpetuidad.

Don Antonio Chiumento dejó de existir en la localidad de Longchamps., Pcia. de Buenos Aires, el día 3 1/7/1958, a los 61 años de edad, pero su nombre ha quedado definitivamente perpetuado, no sólo por su hombría de bien, sino por todo lo que el mismo, con fervor, sapienza y cariño puso al servicio de la aviación de nuestro país.



Don PEDRO FICARELLI

Este también pionero aeronáutico, nacido el 25/6/1895 en la hoy ciudad de Casilda, se inició en el vuelo mecánico bajo la dirección del piloto italiano D. Nicolás Bó, con quién hizo todo su aprendizaje obteniendo su brevet con excelente calificación en prueba fiscalizada por el "Aero Club Argentino", el día 20/11/1920.

En 1922 participó en la carrera que el antes nombrado Club organizara dentro del circuito San Isidro-Mar del Plata, en cuya oportunidad Ficarelli obtuvo el 70 lugar. Luego se trasladó a nuestra ciudad en donde, como instructor en el viejo aeródromo de el Saladillo estuvo dedicado a la enseñanza a los intrépidos alumnos de ése entonces.

Al organizarse la línea aeropostal al Paraguay, Ficarelli entró a formar parte de la empresa "Aeroposta Argentina" precursora de la actual "Aerolíneas Argentinas", y como tal fue quién, el día 1/3/1929, inauguró la línea hasta Asunción. Asimismo aportó sus vastos conocimientos en la materia realizando repetidos vuelos de estudio a Comodoro Rivadavia a los efectos de la elección de lugares propicios para la instalación, en el Sur del país, futuras pistas de aterrizaje de los aviones de la Empresa que representaba.

En cumplimiento de su actividad, el avión que conducía se precipitó a tierra el 16/8/1929 entre las localidades paraguayas de Sapucay y Caballero. Sus restos, dos días después, fueron traídos a nuestra ciudad por el legendario Jean Mermoz.

Con la muerte de Ficarelli se perdió también otra figura gloriosa de los comienzos de nuestra aviación civil y comercial.
Fuente: Extraído de Libro “ Acercamiento a la Historia del Aero Club Rosario- Impreso en Impresiones Modulo S.R.L – 1988

lunes, 28 de agosto de 2017

UN VISIONARIO: DON ALFREDO J. ROUILLON

Por Nicolás E. de Vita


Antes de introducirnos en el tema principal de este libro, es nuestra obligación detenernos pre­ferentemente en la figura de un hombre que, en su momento, y por su actuación, llegó a ser fac­tor preponderante para el desarrollo de la avia­ción civil.

Nos referimos a don ALFREDO J. ROUI­LLON, quién si bien nunca llegó a poseer un brevet de aviador, y del que desconocemos ha­ber siquiera aprendido los más rudimentarios conocimientos del arte de volar, por todo lo bue­no y positivo que aportó durante la mayor parte de su vida en pro del desarrollo de la aviación, llegó a ser vastamente conocido en todos los círculos aeronáuticos no sólo de nuestro país si­no del mundo en general. La pasión por una in­cipiente actividad que sólo la mente de un privi­legiado sabía de enorme porvenir, le nacía desde 'o más íntimo de su ser, y el entusiasmo que irra­diaba, en cuanta oportunidad se trataba el tema, lo inyectaba de inmediato a sus interlocutores.

Su espíritu generoso, altruista, estuvo presen­te tantas veces como lo fue necesario, mediante el apoyo desinteresado e incondicional dado en efectivo o en especies, aportes que en la mayo­ría de las veces terminaron, indefectiblemente, en expontáneas donaciones.

De volar, quizás poco supo, pero sus conoci­mientos históricos, teóricos, organizativos, bon­dad y hombría de bien, suplieron en demasía aquélla falencia.

Don Alfredo J. Rouillón fue en realidad un privilegiado, un verdadero elegido para llevar a cabo una empresa que por su magnitud bien puede ser colocada al lado de los grandes acon­tecimientos que hicieron posible el desarrollo general de nuestro país.

Extenderse en otras consideraciones con res­pecto a la figura consular de don Alfredo sería caer en redundancias. Son copiosos los elogios que se brindaron sobre su personalidad. El Dia­rio La Capital, en su edición del 20 de junio de 1938, con motivo de la fundación del nuevo "Aero Club Rosario", al referirse a este ilustre ciudadano, decía:

"Don Alfredo Rouillón hace ya tiempo dejó de ser una figura admirada únicamente por los argentinos para convertirse en la atracción de los principales centros de aviación del viejo mun­do que lo contaron entre los verdaderos anima­dores y propulsores de nuestra aviación hace ya algunos años, Las personas que han seguido de cerca el desarrollo de nuestra aviación, no pue­den por menos que recordar las grandes épocas que esta pudo vivir en esta ciudad bajo el impul­so generoso de un hombre que demostró que en Rosario había comprensión para incorporar de­portes un tanto peligrosos en esas épocas y con perspectivas de trasuntar un progreso en diversos órdenes. El señor Rouillón: "estuvo siempre presente en cuanto movimiento se insinuaba.

En la Capital Federal, cuando se hablaba de aviación bajo el aspecto civil no se podía en ése onces prescindir del señor Rouillón para afrontar cualquier asunto. Lo sabían atrevido en concepción generosa y supieron reconocer en un valor de positivos méritos ya que de su prerulio hizo erogaciones grandes en la adquisición de máquinas y otras cosas derivadas que lonían enormes gastos que el sólo supo afrontar".

A su vez, ése otro gran pionero de la aviación Rosario, Don Humberto Gatti, al referirse a distinguida personalidad, se expresaba así:

Don Alfredo Rouillón, que ahijó muchas iniciativas, no pudo cumplir su misión con más éxi­to porque tropezó con la indiferencia de los más...”




Las grandes figuras de la aviación mundial, que por esa época viajaron a la República Ar­gentina, se vincularon estrechamente con el señor Rouillón, porque interpretaron debidamente que sí sólo el mismo constituía toda una entidad de prestigio y le rindieron su homenaje de admi­ración. Santos Dumont, Almonacid, Demarchi, Mermoz, y muchos otros más le dejaron recuerdo imborrables que constituyen toda una tradi­ción para nuestra aviación y un tesoro para una : Las pocas personas que se hicieron acreedores de tanta admiración.

La enorme pasión que sentía por la aviación » llevó, conjuntamente con otros amigos imbuídos del mismo entusiasmo, a fundar en el 1919 el primer Club aero deportivo que tuvo nuestra ciudad, entidad que por los motivos que habremos de referirnos en capítulo aparte. ajenos a la voluntad de sus creadores, no pudo llegar a subsistir pero que realidad fue la simeente de los que luego habrían de sucederle.

Don Alfredo J. Rouillón estuvo casado con Dooña- María Hortensia Echesortu, hija de otro gran ciudadano rosarino que se llamó Ciro Echesortu, cuyo matrimonio hubieron nueve hijos llamados: Alfredo, Elena Francisca, Armando Ciro,Guillermo Alberto, Ernesto Rodolfo, Jorge Al­berto. Stella María de los Angeles Clara, Fernando José, y María Hortensia Rouillón y Echesortu.

Sus estudios los realizo en esta ciudad para comentarios luego en Suiza de la que volvió con el espíritu templado para afrontar las contingen­tas de la lucha por la vida. Hábil, de inteligencia despierta y conocedor del ambiente y del tiempo que vivía actuó con un afán singular en las esferas comerciales y principalmente en los negocios tierras de las que fue un experto conocedor, lo desde el punto material sino del más importante el progreso. Formó parte de la histórica sociedad rosarina fundada por los señores Ciro Echesortu y Casiano Casas, en la que llegó a ocupar el cargo de Vicepresidente de su Directorio ejerció con notable empeño y capacidad de profesión de martillero público, pero industria, el comercio, la banca, los operaciones bursátiles, etc.. todo aquéllo que en la vida moderna pudiere significar un paso hacia adelante lo contaron como un eximio conocedor.

Como hombre de relación, los principales clubes del país lo contaron en sus filas, y en muchos de ellos, a los cuales les tocó presidir, dejó el recuer­do de esa acción proficua y llena de tesón que marca el ritmo del avance, y los lleva a cumplir el destino para el que fueron creados. En cuanto al deporte, el mismo lo atrajo siempre y. como a otras actividades, le aportó no solamente su entusiasmo, que suele ser en muchos casos fun­damental, sino también la ayuda material que sirvió para cristalizar ideas e ilusiones que en su momento parecieron irrealizables, como es el caso del tema que interesa a este libro. La polí­tica no le fue ajena. Fue concejal, Intendente de Rosario, elector de Presidente de la República, y, en todas esas manifestaciones de inquietud ciudadana, demostró la misma capacidad cons­tructiva que desarrollara en su vida privada. Don Alfredo J. Rouillón, falleció en nuestra ciudad el día 14 de junio de 1951.

En cierta ocasión alguien, refiriéndose a tan ilustre personalidad, dijo: "PARTE DE SU VA­LIOSA EXISTENCIA PERTENECE A LA AVIACION, COMO QUE, PARTE DE LA AVIACION CIVIL ARGENTINA PERTENE­CE A SU VIDA". Nada más exacto, dado que, por todo ello, su recuerdo será imperecedero, y el presente capítulo no sólo sirve como un justo y leal reconocimiento por todo lo que él hizo en beneficio de la aviación de nuestra ciudad, sino de justiciero homenaje para quién, .creemos sin temor a equívoco alguno, bien podría adjudicár­sele el honroso título de: "PADRE DE LA AVIACION AERO-DEPORTIVA DE ROSA­RIO".

Fuente: Extraído de Libro “ Acercamiento a la Historia del Aero Club Rosario- Impreso en Impresiones Modulo S.R.L – 1988.

domingo, 27 de agosto de 2017

HERNÁNDEZ, Fausto. Poeta ( 1897- 1959)

Por: Eduardo D'anna      
EL CREADO SECRETO
Nació y murió en Rosario, y a pesar de ser uno de los poetas más originales que ha producido nuestra cultura, pocos son aquellos que lo han leído.
Jamás reeditado, pueden encontrarse, como tesoros secretos, algunos libros suyos en las librerias de viejo. Pero uno abre alguno de esos volúmenes e inevitablemente el milagro se produce.


De ser el joven admirado por sus poemas, a loco. Un destino que compartió con muchos en la dura Rosario, pero Fausto no era un poeta común: tuvo que soslayar sus capacidades de líder (dirigente secundario -Nacional N°1- y universitario -Facultad de Medicina de Buenos Aires-), su habilidad como periodista (trabajando con Felipe Moré y con Bertotto, y en LA CAPITAL, y en La Tribuna, y para la Federación Agraria); limitar su actividad como crítico (fue un temprano revindicador de Juan L. Ortiz), y sus dotes de dramaturgo, que sólo cultivó mínimamente, para buscar, y encontrar un camino verdaderamente inédito, original, como nadie más que él tuvo en la poesía rosarina.



Porque, en efecto, Hernández ya se había dado cuenta en aquellos locos años 20 que había que liquidar el modernismo, esa corriente entonces tan popular, para seguir avanzando de algún modo en ese género que no puede quedarse nunca quieto. "Hernández de Rosario" firmó su primer libro, "Hacia afuera", cuyo emblemático título podría metaforizar lo mejor del ánimo rosarino hacia lo artístico.

Pero con la aparición en 1938 de "Pampa" se vio -o debería haberse visto- que Fausto Hernández había encontrado un camino basado en la gran metáfora que forma, para él, el poema. Ella será la que dará la seguridad que la rima y el metro ya no pueden proporcionar : un lugar “ donde se confunde lo real con lo metafísico, lo ideal con el objeto”. Pero esa figura retórica no tiene un fin meramente representativo, sino que vale fundamentalmente como posibilidad de intercambiarse con lo ya existente. Algo que iba bastante más que lo que los ultraístas querían hacer, por cierto, y que hubiera debido merecer alguna reflexión de su coterráneo posterior Nicolás Rosa.

Pero por entonces no había teorías europeas que validaran los logros muy locales por desgracia, de Hernández, y todo eso no fue entendido, salvo, quizás, por su a Macedonio Fernández, quien, sabiamente guardó silencio. Hernández reculó, entonces, hacia la sensibilidad más entendible de la Generación del 40 en su libro posterior"Río", de 1943, y suavizó en una segunda edición al anterior, dejando casi inédito otro volumen (¿para siempre?), "Ensueño"

"Pico verde" (1952) y "El invento del saludo" (1955), sus dos piezas teatrales, jamás representadas, también se refirieron a esto, desde la tangente: "Ya me cansé de esta magia inútil" dice un personaje de la primera, hablando, quizás, del moda modernismo y "yo quisiera ser como aquel hombre que, por primera vez en la historia, saludó a su prójimo" dice otro, en la segunda blando quizás de él.

Y así, después de dejar sembradas sus claves, Fausto se fue hundiendo cada vez más en ese mundo irreal que él había querido integrar con este otro, ese que por pereza solemos llamar real.

Fuente: Extraído de la Revista de la Capital del 140 aniversario – 2007

jueves, 24 de agosto de 2017

50 AÑOS DE LA CAPITAL



El 15 de noviembre de 1917 LA CAPITAL celebra sus primeros cincuenta años de vida junto a la ciudad con la edición de un número especial en el que aparecen colaboraciones de destacadas figuras de las letras y las artes. La publicación de ese día consta de 48 páginas, en dos secciones. La primera, de 16, se distribuye a la hora de costumbre; la segunda, de 32, al mediodía.

El número extraordinario presenta en la portada una alegoría de la fundación del diario, con el retrato de Ovidio Lagos, y reproduce las distintas prensas utilizadas, desde la modesta prensa manual de 1867 hasta la rotativa Marinoni entonces en uso.

La mayoría de las páginas está dedicada a colaboraciones de destacados escritores como Ramón J. Cárcano, quien escribe sobre "Rosas. Esterilidad de la dictadura"; Juan Alvarez, "Rosario y la Universidad"; David Peña, 'Alberdi, Sarmiento y Mitre" (capítulo de libro inédito); Ricardo Levene, "Los orígenes coloniales de la enseñanza económica", y Pastor Obligado, "Agonía espantosa. La muerte del guayaquí", entre otros.

Como darte de los festejos que brinda la comunidad, el Concejo Deliberante sanciona una ordenanza en la cual se dispone el cambio del nombre de la calle Plata por el de Ovidio Lagos.
Fuente: Extraído de la Revista del diario La Capital de 125 años – de 1997

miércoles, 23 de agosto de 2017

CENTRAL, GRANDE ENTRE LOS GRANDES




Los dirigentes de los clu­bes grandes del fútbol argen­tino vislumbraron por enton­ces la posibilidad de incorpo­rar a Rosario como plaza de­portiva del primer nivel y per­filaron una serie de ensayos para confirmar lo que presu­mían. Comienza a trabajarse la idea, tanto en Buenos Aires como en Rosario, de tener un puente a la posible incorpora­ción de las dos grandes enti­dades rosarinas al fútbol pro­fesional argentino. Un paso inicial de preponderancia ha­cia ese fin se plasma entre mediados de 1936 y principioá de 1937, al organizarse un extraordinario certamen noc­turno que núcleo lo mejor del fútbol rioplatense, lo que sig­nificaba entonces lo mejor del mundo. Fue un torneo de ex­cepcional jerarquía, al que fue­ron especialmente invitados los equipos de Rosario Central y Newell's Oíd Boys, en lo que un par de años más tarde —a principios de 1939— sería es­grimido como argumento con­tundente para justificar la in­corporación de los dos elen­cos rosarinos a los campeo­natos superiores de la Asocia­ción del Fútbol Argentino.


Participaron de aquella con­frontación los dos gigantes del fútbol uruguayo —Nacional y Peñarol— y los cinco grandes (entonces, sí, GRANDES) de nuestro país: River Píate, con Minella, Peucelle, Bernabé Ferreyra, Moreno, Pedernera, Re­nato Cesariní, Sirní; Boca Júniors, con Yustrich, Valussí, Cherro, Varallo, Tenorio, Cu-satti, Vernieres; Independien­te, con Bello, Sastre, Leguizamón, Erico, Lecea, Zorrilla, Celestino Martínez; Rácing, con una línea delantera anto-lógíca que integraban Guaita, Zíto, Barrera, Scopelli y el ex centralista Enrique García. Y, por último, San Lorenzo de Al­magro, un equipo de estrellas donde brillaban Guaico, Gilli, Naón, Cantelli, Alarcón, Ma­san. Chividini y Tarrío.


En medio de esos gigantes Central mostró sus agallas. Y probó ser un grande entre los grandes, no obstante el mal momento que pasaba en los torneos rosarinos. Tras perder el clásico ante Newell's (2 a 1), cayó también derrotado ante esa "fábrica" de fútbol y ¡?oles que era el Independien­te de Sastre y Erico; 4 a 2 fue e| resultado para los rojos, re­cuperándose luego los auri­azules en dos épicos empates ante River Píate (3 a 3)', y San Lorenzo (4 a 4). De allí en más, Rosario Central gana to­dos sus encuentros, derrotan­do sucesivamente a Boca por 1 a 0, a Nacional por 2 a 1, a Peñarol por 4 a 1 y a Rácing por 2 a 1. El torneo lo ganó Independiente, invicto, con 13 puntos, superando por uno a San Lorenzo, quedando Cen­tral tercero con 10. Se ubican después River con 9, Newell's es quinto con 8, Cerrando Na­cional y Peñarol con 6, Boca con 5 y Rácing con 3.


El comportamiento centra­lista en el campo de juego, el de sus simpatizantes en cada encuentro internacional y la paciente e inteligente labor de sus directivos —especialmen­te a través del ingeniero Louhau, a la sazón presidente de la entidad, y Domingo Soto, fructificarían a comienzos del '39, cuando |a entidad auri­azul y Newell's fueron invita­dos —quedándose para siem­pre— a tomar asiento en la mesa de los grandes del fút­bol nacional. Hidalgamente, los documentos oficiales auri­azules reconocen la importan­te gestión presidente de N. O. Boys, doctor Carlos G. Colombres, en torno a aque­lla trascendente innovación.
Fuente: extraído del libro de la historia de Rosario Central . Autor Andrés Bossi

martes, 22 de agosto de 2017

ERA UN IDOLO MURIÓ MAGALDI

Por Héctor Nicolás Zinni




¿Qué había pasado? Magaldi sufría del hígado y no se cuidaba. Frecuentemente había tenido ataques. El 17 de agosto le sobrevino un derrame biliar. Esa noche fue internado en el Sanatorio Otamendi, de Buenos Aires, y el 19, ante la gravedad del caso, había sido operado por el doctor Pedro Valdés. Al enfermo lo cuidaban su madre y su hermanos, aquienes había traído de Rosario y vivían con él. Durante dos semanas alentaron esperanzas que se fueron esfumando. En las primeras horas del 8 de setiembre, muere Agustín Magaldi diciendo "mamá".

La noticia, inesperada, es un rudo golpe para el público de Rosario y Buenos Aires. Tan incomprensible y absurdo como el de la muerte de Gardel. En seguida se palpa la necesidad popular de tributarle un último homenaje y se lo vela en el estadio Luna Park. Otra vez la muchedumbre.

A las 10.45 del día siguiente se pone en marcha el cortejo fúnebre tomando por Leandro N. Alem, Balcarce, Victoria, Diagonal Julio A. Roca y Belgrano hasta la broadcasting de ese nombre. Al llegar a la esquina de la calle nombrada en último término y Cevállos, el acompañamiento se detiene y, ante la insistencia del público, las autoridades permiten que desde allí hasta la radiodifusora aludida, el féretro sea llevado a pulso. Se hacen cargo de la conducción de los restos de Magaldi, entre otras personas, Ignacio Corsini, Jaime Yankelevich, Raúl Rosales, Mario Pugliese, Pedro Noda, Francisco Canaro y Fernando Ochoa. Los demás ocupantes de los vehículos se suman al público que marcha a pie.

Después que el ataúd es descendido de la carroza, el cortejo queda detenido varios minutos debido a que la concurrencia trata de acercarse al mismo para depositar ofrendas florales. Como son muchas las personas que intentan asir las manijas y los cordones de la caja fúnebre, la policía lo impide en previsión de que se apoderen de la misma. Finalmente, se logra reorganizar la marcha presenciada desde las aceras y los balcones de las casas y de los techos de los automóviles y camiones detenidos en la calzada por numerosos circunstantes. En varias de las obras que se realizan en la calle Beigrano, los obreros suspenden sus tareas al paso de los restos de Magaldi, descubriéndose.

Con gran dificultad, por hallarse la cuadra llena de gente, el cortejo llega frente a Radio Pe1grano. Desde los balcones de dicha finca y de las vecinas, las damas arrojan flores de despedida al cantor que tantas veces las emocionara con su melodiosa voz. Frente a la emisora donde obtuviera muchos de sus inolvidables triunfos, la multitud rinde un silencioso homenaje a la memoria del cantor desaparecido.

Crece notablemente la emoción del público y se ve a algunas personas que, con gesto resuelto, tratan de apoderarse del ataúd. Nuevamente interviene la policía, produciéndose una breve alteración del orden, durante la que ca al pavimento uno de los caballos de la guardia de seguridad. En su caída, el animal arrastra al jinete, además de dos agentes de infantería y un particular, quienes, al parecer, sólo sufren lesiones sin importancia. El hecho determina a las autoridaes el envío de refuerzos desde el departamento de Policía.2

Con alternativas :arecidas a las anotadas en la primera parte del trayecto hasta la Chacarita, se cumple la segunda. . . Por fin, Magaldi es sepultado en medio de flores, discursos y una congoja que la muchedumbre comparte, alimenta y transmite a lo largo y a lo ancho de Buenos Aires y también a Rosario, donde algunos cafés han puesto dos tacos cruzados

sobre cada mesa de billar, en señal de duelo. Desde las pantallas de los cines, brotan los gorgoritos de la rosarina Libertad Lamarque en la pelícqla Madreselva cantando el tango homónimo de Luis César Amadon —director del filme— y Francisco Canaro: "Madreselvas en flor / que me vieron nacer / y en la vieja pared / sorprendieron mi amor / si todos los años / tus flores renacen / porque ya no vuelve / mi viejo querer. ....3


NOTAS
1 La Tribuna. 24.6.1978. Pág. S. Cierra £7 Invicto. Adiós al último de los chambergos.
2 Estela Dos Santos, op. cit. Págs. 1940/1944. Cfr. Noticias Gráficas, días 8 y 9 setiembre 1938.
3 Luis César Amadori, n. en Pescara (Italia), y arribó al país en 1907. Fue extra en Tu cuna fue un conventillo (1925), de Julio higoyen. Once años más tarde Angel Mentasti lo convirtió en director al confiarle, junto a Mario SofficL la realización del filme Puerto Nuevo, sobre argumento de Antonio Botta y el propio Amador¡. A partir de entonces, 78 títulos lo contaron como director argumentista o adaptador; entre ellos El pobre Pérez (1937), Maestro Levita.. El canillita y la dama y Madreselva, las tres de 1938, Palabra de honor (1939),
Fuente: Extraído del Libro “ El Rosario de Satanas Tomo II . Editorial Fundación Ross.

viernes, 18 de agosto de 2017

El museo municipal.



Para los años del Centenario, ya consolidado el papel de Rosario en la economía nacional como puerto exportador de cereales, los miembros de la burguesía se mostraban satisfechos de sus logros, más aún por tratarse en su mayoría de “hombres nuevos”, es decir inmigrantes extranjeros o migrantes internos que, sin prosapia colonial, habían construido su prestigio social a través de las redes asociativas de carácter étnico, económico, filantrópico y cultural formadas durante la segunda mitad del siglo XIX.

Para deshacer la imagen establecida de Rosario como ciudad mercantilista, confirmada por los extranjeros que visitaron el país en 1910, algunos intelectuales y profesionales rosarinos abrieron los primeros espacios dedicados exclusivamente a las manifestaciones artísticas. Su acción se concentró en la creación de instituciones cuyo objetivo general era ilustrar a la sociedad por medio del arte, las letras, la música y la historia.

La primera de estas instituciones fue la Biblioteca Pública Municipal Argentina, fundada en 1910. El mismo grupo fundador, en cuyas acciones se vinculaban el ámbito privado y el público, creó dos años más tarde El Círculo de la Biblioteca, con el fin de “propender a la cultura intelectual y artística del Rosario”, según se expresa en su estatuto. Bajo el espíritu del Centenario, los miembros de El Círculo se propusieron revertir el aura mercantil de Rosario organizando conciertos, exposiciones y conferencias. Entre esos eventos sobresalió el Primer Salón de Bellas Artes, que contó con la presencia del presidente Roque Sáenz Peña el día de la inauguración, en agosto de 1913. La muestra se constituyó, como dice Juan Álvarez, “con sólo reunir obras de las colecciones particulares de los vecinos”, es decir de los primeros coleccionistas y amateurs de Rosario. De pronto la ciudad contaba entre sus habitantes con verdaderos conocedores y gustadores del arte, que exponían
sus adquisiciones al público con intención pedagógica. En mayor número, esas pinturas pertenecían a las escuelas española y francesa contemporáneas; las otras, más antiguas, se atribuían a las escuelas flamenca e italiana.

El coleccionismo y el consumo artístico se imponían por entonces como hábitos de clase y signos de distinción social, pero paralelamente comenzaban a formalizarse a través de sus prácticas y a definirse en el programa cultural de sus asociaciones. En el seno de El Círculo se formó Comisión de Bellas Artes, integrada por los pioneros del coleccionismo local. En mayo de 1917 esta comisión organizó el Primer Salón Nacional de Bellas Artes de Rosario, que obtuvo un éxito inesperado, a tal punto que el intendente municipal, Federico Remonda Mingrand, instituyó inmediatamente una Comisión Municipal de Bellas Artes, a la que se le encomendó la creación de “un museo, una academia y demás trabajos que tiendan a fomentar el arraigo y el crecimiento del espíritu”. Los editoriales de La Revista de El Círculo, ocupándose permanentemente de los salones de otoño, fueron generando consenso respecto a la necesidad de un museo de arte. Anualmente, los salones beneficiaban por un lado al “pueblo”, en tanto “escuela abierta de educación artística”, y por el otro a los artistas, como “un incentivo más para el desarrollo de sus nobles aptitudes”, pero principalmente a la ciudad, motivando “el orgullo de sentirse regenerada al amparar y nutrir con su savia potente, estas fuentes de vida espiritual”. De la retórica, el presidente de El Círculo, Rubén Vila Ortiz, pasaba al dramatismo, acusando a “los gobiernos con su incomprensible indiferencia” de alegar otras urgencias “cuando se les pide insignificancias, con fines de cultura”. En esa situación, que demoraba el desarrollo de sus objetivos, los miembros de El Círculo buscaron la salida solicitando la colaboración de las instituciones y los particulares. Si en las capitales extranjeras o en Buenos Aires los poderes públicos destinaban fondos para las adquisiciones, ¿cuánto más no valía la acción privada, se preguntaba Alejandro Berruti en 1919, en una ciudad “huérfana –o poco menos– de todo auxilio estatal”? Los “pudientes” debían concurrir al salón a comprar “las buenas obras de su gusto”, contribuyendo de su bolsillo al crecimiento del ambiente artístico y, con la posterior donación de esas obras al futuro Museo de Bellas Artes, vinculando su nombre a “una obra cultural tan importante y necesaria en todo pueblo civilizado”. En ese esquema,  las principales instituciones de Rosario deberían contribuir con algún premio, como el que patrocinaba el Jockey Club, o con adquisiciones como las de la Bolsa de Comercio y el Club Social.
 
Fuente: Ciudad de Rosario Museo de la Ciudad Editorial Municipal de Rosario Ciudad de Rosario / Agustina Prieto ... [et.al.]. - 1a ed. - Rosario : Municipal de Rosario, 2010.
228 p. ; 23x18 cm.
Municipalidad de Rosario Secretaría de Cultura y Educación
Editorial Municipal de Rosario
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Bv. Oroño 2300 Rosario, Santa Fe, Argentina
info@museodelaciudad.org.ar
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Aristóbulo del Valle y Callao
Rosario, Santa Fe, Argentina
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Queda hecho el depósito
que marca la ley 11.723
ISBN 978-987-9267-73-8
CUIT 30-99900315-6
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miércoles, 16 de agosto de 2017

EL MUSEO DE BELLAS ARTES

Por Miguel Ángel De Marco ( h)
 
Gracias a la generosidad de la señora Rosa Tisconia de Castagnino y su familia, promotora de actividades culturales la primera mitad del siglo XX, la Municipalidad resolvió, el 15 de enero de 1920, la creación de un museo de Bellas Artes. Sin embargo, recién diecisiete años más tarde pudo inaugurarse un moderno y amplio edificio en el Parque Independencia, proyecto por los arquitectos Hernández Larguía y Newton. Al recinto se le impuso el nombre de Museo Municipal de Bellas Artes “ Juan B. Castagnino”
Fuente: Extraído de la Revista “ Rosario, su Historia y Región”. Fascículo Nº 151 de Mayo de 2016

martes, 15 de agosto de 2017

El Museo Municipal de Bellas Artes



Fue inaugurado el 15 de enero de 1920. El presidente de la Comisión Municipal, Dr. Nicolás Amuchástegui, expresó en esa oportunidad sus deseos de que, siendo el museo “del pueblo y para el pueblo, los beneficiados por la fortuna dejaran la huella de su paso con donativos de obras que perpetuaran sus nombres o de recursos para adquirirlas”. Estas ideas continuaron expresándose durante largo tiempo; pertenecían a los mismos coleccionistas que propiciaron, mediante la fundación del museo, el traspaso de sus colecciones privadas al ámbito público.

El pensamiento museológico. Antonio F. Cafferata (1875-1932) fue otro de los integrantes del grupo de personalidades que llevó a cabo en Rosario la progresiva institucionalización del campo intelectual. Su padre había sido gobernador de la provincia de Santa Fe y su madre descendía de los fundadores de Córdoba, de quienes heredó una heterogénea colección formada por artísticos, documentos históricos, medallas y fotografías. Desde un principio, la colección de Cafferata no estuvo determinada por el valor estético de las piezas sino por su valor histórico. Además de su actuación en las esferas del derecho y la política, fue socio de El Círculo y miembro de la Comisión

Municipal de Bellas Artes, en la que se desempeñó como vocal, vicepresidente, jurado de admisión del salón e integrante de una comisión especial creada con el fin de abrir una Academia Municipal de Bellas Artes.

En 1925 las diferencias entre Cafferata y el resto de la Comisión Municipal provocaron su desvinculación, a la que siguió su propuesta de un Museo Artístico y Científico que debía contar con dos secciones: una para las artes y otra para “el gran museo zoológico, étnico, arqueológico, colonial-histórico”. Como se advierte, el concepto dem museo de Cafferata estaba determinado por el contenido de su colección privada. El proyecto fue rechazado por la comisión, alegando que el interés del museo debía reducirse a las bellas artes. Sin embargo en 1929, presidiendo la comisión, Cafferata se autodenominó director del Museo de Bellas Artes y publicó el primer catálogo general,

en el que se detallaron obras, autores, año y modo de adquisición, lo que dejó una impronta organizativa más especializada.

Tras su muerte, acaecida en 1932, el concejal Luis Coussirat presentó un pedido para que la Municipalidad adquiriese la colección y la casa de Cafferata con el fin de aumentar el patrimonio del Museo de Bellas Artes. Las discusiones trascendieron a la prensa y, mientras la Comisión Municipal demoraba la decisión, la familia Cafferata terminó subastando la colección en Buenos Aires. La respuesta, de todos modos, fue negativa. Si bien la mayoría de sus proyectos no fueron viables, Cafferata dejó instalada la idea de un museo histórico y científico.

lunes, 14 de agosto de 2017

MUSEO DE BELLAS ARTES JUAN B. CASTAGNINO

La progresiva profesionalización de Juan B. Castagnino como coleccionista le permitió adquirir desde la segunda década del siglo XX una especial visibilidad en el campo cultural rosarino. Su colección se transformó en modelo y su figura representó al hombre moderno interesado en el arte. En su testamento asignó una importante suma de dinero con la intención de solucionar el problema de la falta de una sede para el museo, además de donar al mismo su colección de arte argentino. En cuanto a la promoción del trabajo artístico, quien mejor interpretó sus deseos fue su madre, proporcionando recursos económicos para los premios y adquisiciones de obras en los salones y, años después, costeando la construcción del edificio del Museo Municipal de Bellas Artes inaugurado en 1937, que desde ese momento lleva el nombre de Juan B. Castagnino. La donación realizada por sus hermanos, en 1941, de la pintura antigua de su colección, completó la transferencia a la esfera pública de la colección privada más importante que existía en la ciudad.

Fuente;Ciudad de Rosario  Museo de la Ciudad
Editorial Municipal de Rosario
Ciudad de Rosario / Agustina Prieto ... [et.al.]. - 1a ed. - Rosario : Municipal de Rosario, 2010.
228 p. ; 23x18 cm.

Municipalidad de Rosario   Secretaría de Cultura y Educación
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Bv. Oroño 2300  Rosario, Santa Fe, Argentina
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viernes, 11 de agosto de 2017

Juan Bautista Castagnino (1884-1925)





El coleccionismo profesional fue un gran protagonista de esa primera conformación de un campo cultural y artístico rosarino.

Comenzó a adquirir obras de arte en 1907, con sólo 23 años, constituyendo a partir de entonces caso paradigmático del coleccionismo rosarino. Fue un modelo para los miembros de su clase, a los que descubrió una aspiración eminentemente moderna, que no tenía antecedentes en la ciudad. Su profesionalismo se hace patente en el detallado inventario de su colección, donde dejó constancia de los mecanismos de inserción en el mercado de arte y el rol que jugaron los restauradores y especialistas internacionales en la validación de las piezas, además de sus conocimientos en materia de pintura e historia del arte.

La colección de Castagnino se conformó en dos etapas. La primera (1907-1913)
muestra su interés por el arte europeo, sobre todo por la pintura italiana del siglo XVII, preferencia en la que acaso hayan influido el origen peninsular y la actividad comercial de su familia, basada en el vínculo del puerto de Rosario con el de Génova. A través de sucesivos viajes y haciendo uso de intermediarios, Castagnino se proveyó en galerías, subastas o por compra directa de gran cantidad de obras de notable valor estético y comercial, provenientes en su mayor parte de antiguas colecciones nobiliarias.

La segunda etapa (1914-1925) estuvo determinada por las incidencias de la Primera
Guerra, que obturó el mercado de arte internacional y le restó a Castagnino la posibilidad de mantener el nivel de adquisiciones de arte europeo. Para compensar esa falta, recurrió al arte argentino y al rosarino, que aún no habían alcanzado su legitimación.

Castagnino fue el artífice de la cruzada emprendida por los coleccionistas de El Círculo y la Comisión Municipal de Bellas Artes en pro de esta nueva causa.

Como tesorero de la comisión y desempeñando otras funciones, parte de la tarea de Castagnino durante esos años consistió en estimular entre las instituciones y los particulares la donación de obras para acrecentar el patrimonio del museo, encabezando él mismo la lista junto al Club Social y El Círculo con la entrega en 1920 de la obra Shanti el Atalayero, del pintor vasco Ramón de Zubiaurre. Tiempo antes, buscando motivar las adquisiciones de obras de arte, había donado Retrato de niña, óleo de Alfredo Guido expuesto en el IV Salón de Otoño.

El crecimiento de su prestigio dentro de la Comisión Municipal lo llevó a ocupar su
presidencia de 1923 a 1925, signada por las disputas internas y el escaso apoyo de
la Municipalidad. Castagnino puso el énfasis de su gestión en la evolución del salón, la legitimación del arte producido en el país y en la ciudad, y la iniciación de los artistas y el público en la historia del arte europeo y americano. Con el propósito de “difundir el amor por la tradición y por lo bello, despertando la afición por las concepciones superiores del espíritu”, organizó en 1923 la Exposición de Arte Retrospectivo, en la que reveló su patrimonio artístico y el de sus pares, tratando de demostrar cuán lejos estaba Rosario de su señalado materialismo. En los salones de otoño, ocupó un lugar privilegiado como jurado de admisión y de premios. Dada la relevancia de los salones en la constitución del campo artístico local, sus veredictos establecían el gusto dominante.

La legitimación del arte argentino en los salones se trasladó a su colección privada. Al haber “desechado el viejo criterio criollo que consideraba todo lo nuestro como producción inferior”, Castagnino se convertía para la prensa en un “argentino moderno”. Como dijo el poeta Emilio Ortiz Grognet al despedir sus restos en el cementerio El Salvador, el 19 de julio de 1925, “el arte nuestro, el arte nacional, constituía una esperanza radiante” para él. Castagnino “no omitió sacrificios para su divulgación, le prestó siempre su generoso concurso y los artistas argentinos saben bien que la tradición de Mecenas tuvo en él una cumplida realidad”. No sólo asistió económicamente a muchos de ellos –Castagnino se cuenta entre los primeros compradores de Berni–, sino que también les abrió las puertas de su casa, mostrándoles su colección y manteniendo con ellos conversaciones estéticas.

Fuente: Ciudad de Rosario Museo de la Ciudad Editorial Municipal de Rosario Ciudad de Rosario / Agustina Prieto ... [et.al.]. - 1a ed. - Rosario : Municipal de Rosario, 2010.
228 p. ; 23x18 cm.
Municipalidad de Rosario Secretaría de Cultura y Educación
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